Solo él

90 8 3
                                        

Candy se acercó a la mansión de los Andrew, sintiendo un poco de emoción en su corazón. Había sido invitada por la Tía Abuela, la matriarca de la familia, para pasar sus vacaciones del colegio San Pablo.

Mientras se acercaba a la puerta principal, escuchó la voz chillona de Eliza.

-¿Cómo pueden permitir a la gentuza formar parte de esta familia?- dijo Eliza con desprecio.

Candy se detuvo en seco, sintiendo una punzada de dolor en su corazón. Sabía que Eliza nunca la había aceptado, pero siempre había esperado que cambiaran su actitud hacia ella.

-¿Eliza? - dijo Candy con una sonrisa incomoda. -Espero que hayas estado bien.

Eliza hablo mientras miraba a Candy con una expresión de desdén. - ¿Qué haces aquí? Alguien como tú no merece pisar este lugar.

Candy se sintió un poco molesta por las palabras de Eliza, pero trató de mantener la calma. -Vine a visitar a la Tía Abuela, espero que no te importe. -Eliza quiso expresar una vez mas su venenosa opinión pero fue interrumpida en sus pensamientos por la repentina aparición de Stear.

Candy al escuchar la voz de este llamándola se sintió aliviada de ver un rostro que extrañaba - ¡Candy! ¡Estoy tan contento de verte!- Stear recibió alegremente a Candy y con su característica amabilidad guio a la pecosa hacia dentro de la mansión mientras tomaba sus maletas y la ayudaba.

Eliza estuvo a punto de reclamarle pero la mirada fría que obtuvo de Stear evito que dijera algo, aun así después de que ambos entraran, Eliza lanzó un grito ahogado lleno de ira. No iba a dejar que Candy disfrutara las vacaciones, ademas de que no permitiría que siguiera dentro de la mansión, un lugar exclusivo para los que reciben una invitación de la Matriarca de la familia.

--

Ya dentro de la mansión Stear le indico que saliera al jardín donde se encontraban Anthony y Archie conversando, mientras el pedia que sirvieran algunos dulces y té para tomarlo todos.

De camino hacia el jardín escuchó la voz de  Archie y la risa de Anthony, a paso lento se dirigía a ellos mientras los oía concentrados en su charla, su corazón latía tan fuerte como si en cualquier momento pudiera salirse de su pecho, o cualquiera en esa mansión llegara a escucharlo.

Pero no era momento para dejarse llevar, había esperado ese momento, estaba feliz de ver a personas que extrañaba y no veía hace algún tiempo, sobre todo a ese caballeroso joven que tenia a su corazón así.

Dio unos pasos más y con voz fuerte dijo: — ¡Chicos! — Archie que había estado tan centrado en su charla que no la escucho llegar, a penas escuchó su voz sintió un vuelco total en todo su ser, su mirada inmediatamente se posó sobre aquella pecosa igual de hermosa como la recordaba, incluso más que antes diría.

Rápidamente se levantó de su silla y sin dejar que Anthony se moviera primero, se levantó y caminó a prisa casi corriendo hasta donde estaba la chica que había esperado tanto desde que llegó a ese lugar.

Abrazó a Candy olvidando su etiqueta por un momento mientras susurraba "Candy"

Candy se quedó en seco, no había imaginado el recibir un abrazo así, pero después de un momento de sorpresa correspondió a ese abrazo.

Anthony tosió un poco para dejar saber que él seguía ahí, un poco incómodo ambos se apartaron rápidamente y Anthony por fin pudo saludar a Candy, al momento llegó Stear y detrás de él alguien con té y galletas, incluso algunos postres.

Después de la emoción por el reencuentro, pasaron a charlar entre amigos como lo hacían en Lakewood, Stear incluso traía con el un pequeño invento que daba choques eléctricos, según el era para evitar robos.

Un Cambio Donde viven las historias. Descúbrelo ahora