Cap: 39

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Dos meses después:

Micaela seguía mal por lo de su hijo, apenas volvió a su casa pidió a los gritos llorando que sacarán la cuna de su pieza y eso hicieron. Y después en ese mismo dia a la tarde, fueron al cementerio a enterrar a su hijo.

La ropita del bebé la había guardado en unas cajas, en el último cajón de su Placard y sus demás cosas, no quería ver nada de eso, se negaba a que este muerto.

La familia de ella trataba de sacarla de la pieza, hablarle o tan solo ver que estaba comiendo, intentaron de muchas formas sacarle una sonrisa pero no podía.

Con el único familiar con el que hablaba más era con su hermano, con los demás también pero no tanto, si antes tenía mucho apego a Cochi, ahora estaba peor.

El mayor paso a dormir con ella, algunas noches sonaba con su bebé y se levantaba gritando o llorando. También, casi todos los días iba al cementerio.

Además de eso, comenzó a ir de nuevo al psicólogo, aveces iba a su casa y otras, ella iba al hospital.

Estaba tan mal, que tuvo un intento de suicidio, se encontraba sola en casa, apuntandose con su arma y se arrepintió al recordar a su hermano, no podia dejarlo solo.

Y tambien, había pasado su cumpleaños, obviamente no hizo nada y aún que su hermano le estaba organizando algo tranquilo no quiso, y se enojo con él unos días.

-- Cochi dónde está mi anillo -- dijo saliendo de su pieza preocupada al no ver su joya en la mano -- dónde está mi anillo, el de Jorge, es de plata con un zorro en el medio! --

-- Cálmate, me lo dieron esa vez en el hospital y lo guarde, toma -- se paró y se lo dió.

-- Pensé que lo había perdido -- suspiro poniendoselo  -- es lo único que me queda de Jorge, además de Benja -- sonrió melancólica, y su hermano le dió un beso en su cabeza.

-- Queres ir por ahí o comer algo? --

-- No, gracias --

-- Micu -- busco su mirada -- ni aún que sea unas medialunas con jamón y queso? --

-- Bueno -- asintió y se sentó.

Se dispuso a comer en silencio, tenía la mirada perdida y sus ojos estaban hinchados de tanto llorar, en ellos ya no se podía notar ni un mínimo de brillo.

-- Enana -- paso su mano en frente del rostro de la chica -- te estoy hablando -- volteo a verlo -- no queres ir a verlo a Danilo? --

-- Mándale saludos de mi parte, si? -- este asintió y se levantó.

-- Hay chocolatada en la heladera si querés, voy a verlo y vuelvo rápido, si? -- le dió un beso en su mejilla.

-- Te amo papá cochi -- murmuró

-- Yo también enana, yo también -- dejo un beso en su cabeza y salió.

Ella no tardó en salir detrás de él, pero antes se fijó si llevaba su arma y salió.

Caminaba por las calles sin rumbo alguno, solo había salido para distraerse pero lo recuerdos la atormentaban cada vez más.

De todas esas vueltas, se sentó en una banca de la plaza, se prendió un cigarro por qué hace mucho no fumaba y se quedó ahí, sola, pensando.

Veía a unos nenes chiquitos jugar a la pelota, se le escaparon unas cuantas lágrimas hasta que sintió que la llamaban por su nombre, volteo a ver y era Felipe.

El simplemente se sentó sin decir nada a acompañarla por un rato, hasta que se acordó que hoy le tocaba ir el psicólogo, ella no quería ir hasta que la convenció.

Apache // La chinaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora