Cap: 30

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Me desperté temprano para mi gusto, gire mi cabeza a mi lado y estaba Matías todavía dormido, me levanté con cuidado sin despetarlo.

Puse la pava para el termo y me prepare un mate, apenas termine de calentarse el agua lo pongo en el termo y me meto a bañar para después irme al cementerio.

Apenas silbó la pava, la apague y vacíe el agua al termo, agarre mis cosas para bañarme y después salí para el patio a buscar mi moto.

En el camino me arrepentí de no haber llevado una campera, corría un viento frio pero había sol, llegué al cementerio y saludé al guardia pasando directo a la tumba de doña Marta.

Me puse a contarle todo lo que había pasado en este mes, solté un sollozo al recordar a Jorge, me seguía doliendo su pérdida, trataba de calmarme pero no pude.

Mi hermano me dijo que a él lo habían cremado ya que nadie fue a reclamar su cuerpo, por eso solo venía a ver a mi vieja.

Una señora amablemente se acercó para saber si estaba bien, respondí que si y se alejo, suspiré tratando de calmarme, cuando note una presencia a mi lado, voltee y era Gio.

-- Hola sobri -- mostró una media sonrisa agachándose a mi lado con los ojos vidriosos -- contándole chismes a la vieja? --

-- Si -- limpie mis lágrimas -- y también algunas cosas que me están pasando -- sorbe mi nariz.

-- Mm yo también vine a chusmear un rato con ella, puedo? -- asentí y agarro el mate sentándose bien.

-- Sabes algo de peque?, por qué a mí no me responde los mensajes --

-- Cambio de número -- saco su celular -- ahora te lo paso, y si, está bien el viejo se está portando bien según lo que el cuenta -- guardo el teléfono.

-- Que bueno, y volvió al colegio que no? -- asintió.

-- China vos estás bien? -- me miró preocupado -- te noto muy decaída con la vista perdida --

-- Me parece que me estoy por enfermar -- menti.

-- Segura que es eso nomás? --

-- Ay tío -- tape mi boca para ahogar el llanto -- me conocen tan bien ustedes --

-- Permitite llorar china, no te lo guardes todo -- paso un brazo por mis hombros, apoye mi cabeza y comence a largar todo de nuevo por un buen tiempo -- si no me lo querés contar no importa, pero sabes que aca estoy para vos, como los demas -- me separé.

-- Tiene un pucho? -- sentía como mi cuerpo comenzaba a temblar y me estaba comenzando a doler la cabeza, debido a que no estaba consumiendo falopa.

-- Toma -- saco uno y me lo prendió.

-- Gracias -- hable levantándome -- me tengo que ir, quedé con un amigo para comer -- menti.

-- No queres que te lleve yo? --

-- No, ahí nomás, los dejó solos para que hablen -- me agache para agarrar mis cosas y me fui.

En mi casa deje la moto, y me fui caminado para la terraza donde se juntaba Cochi. Subí las escaleras y me senté casi en la orilla.

Saque una pequeña bolsa de falopa de mi bolsillo trasero, tire el cigarro y comencé a aspirar desesperadamente. Estaba volviendome adicta de nuevo, volví a caer donde tanto me costó salir.

Yo que me enojaba con Danilo por lo que estaba haciendo y ahora estoy en lo mismo, pero no fue por mi decisión la primera vez, fue por otra persona que me obligó y ahora estoy mucho más metida en este mundo.

Apache // La chinaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora