Punto de vista Rebecca Armstrong
Lo juro, la próxima vez que me despierte tan temprano no volveré a dormir.
Me desperté a las 4 am, me fui a dormir a las 4:46 am, me desperté nuevamente a las 5 pm y ahora, a las 2 am, estoy aquí mirando al vacío, sin sentir ni una pizca de sueño.
Me sobresalté cuando escuché la puerta del dormitorio abrirse y la miré, viendo la figura de Sarocha sosteniendo la manija de la puerta abierta y mirándome confundida.
Paso mis ojos por su cuerpo. Estaba vestida con un camisón de encaje rojo que le llegaba hasta la mitad de los muslos. Sobre él, llevaba un suéter con cremallera, todo abierto, y parecía un poco suelto, ya que la manga de su brazo derecho colgaba hacia abajo. Finalmente, estaba descalza y parte de su cabello negro estaba sobre el hombro de su brazo derecho, al igual que tenía la manga bajada.
- ¿Por qué estás despierto a esta hora? – Vuelvo a mirarlo a la cara y veo su ceño fruncido.
- No fue buena idea levantarse de la cama a las 4 am. – Rio – ¿Pero qué haces aquí?
- Los días que estás aquí, siempre vengo a tu habitación, temprano en la mañana, mientras tú duermes. - Dice mientras cierra la puerta, y ahora que está de espaldas, veo que su sudadera tiene capucha.
- ¿Por qué vienes aquí mientras duermo? – pregunto. Ella se ríe y se rasca la nuca mientras camina hacia mí.
- Me gusta verte durmiendo. – Se sienta a mi lado en la cama, de la misma manera que yo, apoyada en la cabecera.
- ¿Qué tiene de interesante verme dormir? Apuesto a que ronco como un tractor. – Ella se ríe, ¿y yo? Yo te acompaño.
- Becky, pareces un ángel durmiendo. – Se limpia las comisuras de los ojos después de dejar de reír. – Lo juro, tienes la boca un poco abierta, y hay momentos que, por alguna razón, sonríes un poco solo con tus labios. Es lindo.
- Apuesto que no. – digo en broma, y ella deja de reír; abriendo una pequeña sonrisa, que parecía un poco desafiante. No entendí nada.
- No apuestes nada conmigo, Becky. Todos los que apostaron perdieron. – Ella me guiña un ojo.
- ¿Qué tipo de apuestas? – pregunto con curiosidad y ella se ríe mirando su regazo.
- Una vez, cuando tenía 19 años, estaba jugando strip poker con mis amigos en ese momento.. – Piensa por un momento. Espera, ¿strip poker? – Apostaron que, si mantenía toda mi ropa en mi cuerpo, sin tener que quitármela, durante todo el juego, podría elegir lo que quisiera.
- ¿Y si perdieras? – Pregunto, realmente curioso. Ella vuelve a mirarme a la cara.
- Un beso en la boca de cada chica presente en el juego.
- ¿Pero no es eso bueno? - Estoy confundido.
- No. – Ella se ríe. – Puede que no lo parezca, pero no me gusta intercambiar besos con desconocidos. Como ir a una discoteca y besar a cualquiera. – Ella se encoge de hombros. – Para mí un beso es una muestra de cariño, y mostrar cariño a un desconocido... – Hace una mueca y niega con la cabeza. – Esto puede parecer confuso, pero aunque no me gusta besar a una desconocida cualquiera, por muy atractiva que sea, el sexo es una buena opción.
- Pero si besar es una muestra de cariño para ti, ¿no debería ser el sexo algo más que eso? – Frunzo el ceño
- Un beso es algo que intercambias con alguien que te gusta. Un extraño que acabo de conocer en un club no me da buenas sensaciones. – Piensa un poco. – Como que no proporciona un sentimiento de afecto; una sensación de que sólo mirar a la persona te hace sentir más ligero o más feliz. – Explica con calma, y yo asiento con la cabeza para que entienda y que continúe. – Sólo proporciona atracción y, tal vez, sólo tal vez, emoción. – Suspira – El sexo, para mí, es sólo fuego. En ese momento lo que importa es sólo el placer que sentirás con la persona. Luego solo espero a que ella duerma para poder irme.
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365 Days
Fanfiction- No te obligaré a nada, pero tendrás 365 días para enamorarte de mí. Sarocha Chankimha, la hija del mafioso más grande y temido de toda Asia. Rebecca Armstrong es conocida por ser la reina de una banda. Sus caminos se cruzaron por un golpe de suert...
