Capítulo 5: ¿Amigas?

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Punto de vista Rebecca Armstrong

Ella está loca y yo estoy jodida. Esta frase es la única que puede describir lo que estoy pasando en este momento.

Estar 1 año atrapada con una pelinegra loca, extraña e intimidante que no sé su nombre, pero lleva 5 años enamorada de mí, me secuestró y quiere conquistarme. ¿Qué tan loco es eso?

Lo peor de todo ni siquiera es eso, porque para colmo descubrí que soy cornuda. Esta es definitivamente la fase más loca, triste, extraña y confusa a la que he llegado en mi vida en 24 años. Soy una cornuda y estoy atrapada con un grupo de personas que no conozco.

- Eres demasiado pensativo. ¿En qué piensas tanto? – me pregunta la pelinegra mientras bajamos las escaleras. ¿Tal vez cuando salga de aquí te demandaré?

- Que estás loca. – digo y al mismo tiempo deja de bajar las escaleras y pone su mano frente a mí para que yo deje de bajar también. Ella me mira a la cara y yo, sin una pizca de paciencia, le devuelvo la mirada.

- ¿En qué momento llegó a esa conclusión? – Pregunta mirándome a los ojos. La forma en que me miró me hizo sentir escalofríos, pero no me importó y simplemente mantuve nuestro contacto visual. Además de estar loco, ¿eres esquizofrénico?

- ¿No es obvio? – pregunto y ella asiente brevemente con la cabeza. Mierda, la esquizofrenia de esta loca es peor de lo que parecía... - Me secuestraste, estás diciendo que me voy a quedar aquí contigo 1 año, y lo peor es que no tuve otra opción. – digo y ella me apoya contra la pared con cuidado porque estamos en una escalera. Aparto la cara, porque si ella iba a seguir mirándome así, que fuera con un contacto visual solitario.

- Tienes opciones. Tal como dijiste, te quedarás aquí por 1 año. – Dice mirándome profundamente a los ojos, aún con esa mirada que me pone la piel de gallina, y la miro de reojo para confirmar: sí, ella todavía me estaba mirando. – Puedes hacer que estos 365 días sean fáciles, abre tu mente, tu corazón, déjame entrar y poco a poco te conquistará. – Dice señalando mi cabeza y mi pecho. Arriesgándome, le devuelvo el contacto visual y lo que veo es que ella me mira como un gato mirando un acuario. Esta vez no aparto la mirada y mantengo mi mirada fija en su rostro, pero sin hacer contacto visual directo porque la sensación es como si estuviera mirando lo más profundo de mi alma, y ​​no es algo muy agradable de sentir, sinceramente. – O puedes poner las cosas difíciles y actuar como si fuera tu enemigo.

- ¿Y no es así? – pregunto con una ceja arqueada, e incluso en contra de mi voluntad, hago contacto visual.

- No. De ninguna manera quiero que pienses que soy tu enemigo, que te voy a obligar a algo o te voy a hacer daño. – Dice, pareciendo haber cambiado su mirada fría a una mirada normal, e incluso un poco cariñosa, pero no me convence del todo. Al menos con el cambio podía mirarlo a los ojos sin preocuparme. Pero en serio, ¿no me obligues a hacer nada ni me hagas daño? ¿Y quién en su sano juicio se refiere todavía a una persona con "él"? Desde el momento en que me puso en ese sofá ya me quitó el 3% de mi cordura, y juro que todavía espero que esto sea un sueño, tal vez erótico, pero de cualquier manera, no dejaría de ser extraño que esté teniendo uno. Sueño erótico con una mujer y... Dios mío, cállate, mente de Becky. – Pero necesito que elijas una de dos opciones. ¿Quieres que estos 365 días sean fáciles o difíciles? – Pregunta, pero no respondo nada. Sólo déjame bañarme en el jacuzzi y me voy, mujer... – Cuando lo decidas, dímelo. Es importante que decidas, porque tu decisión lo cambiará todo. – Antes de que pueda decir algo, como "jódete" o "come mierda", se aleja de mi cuerpo y comienza a bajar el resto de las escaleras, dejándome parado en el mismo lugar mientras sigo sus movimientos con mis ojos.

365 DaysHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora