Capítulo 15: Interno

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Ese sentimiento de inevitable fatalidad es como una sombra constante que no se aparta. A veces pienso que he llegado a aceptar que moriré joven, como si fuera un destino que no puedo cambiar. No sé si lo estoy manifestando o si simplemente estoy rindiéndome a la realidad que me rodea. La muerte me persigue, siempre está cerca, acechando en cada rincón oscuro de mi mente. Parece que es solo cuestión de tiempo antes de que me alcance. Después de todo, nadie puede escapar de la muerte para siempre, ¿verdad? Es como si estuviera jugando un juego peligroso, y sé que, eventualmente, perderé.

Noviembre de 2023 fue el punto más bajo de mi vida. Mi depresión llegó a un nivel que nunca había experimentado antes. Sentía que no podía más, que no había salida, que el dolor y la desesperación eran demasiado grandes para soportar. Fue en ese momento que decidí tomar esas 20 pastillas para dormir. No quería despertar. No quería enfrentar otro día sintiéndome como si estuviera atrapada en una pesadilla interminable.

Después de tomar las pastillas, algo extraño sucedió. Comencé a alucinar. Al principio, pensé que eran solo efectos secundarios de la sobredosis, pero luego las visiones se volvieron más intensas. Vi algo, o tal vez a alguien. Sentía que la muerte estaba allí, mirándome, observándome. No puedo describirla con precisión, pero recuerdo la sensación de una presencia oscura y fría a mi lado. Una mano se extendía hacia mí, como si me estuviera invitando a seguirla. No sé si ya me estoy volviendo loca, pero puedo jurar que escuché una voz suave susurrando mi nombre.

En esos momentos, no podía discernir si lo que veía era real o simplemente el producto de mi mente desbordada por la desesperación. Pero lo que sé con certeza es que sentí una conexión con la muerte, algo que me aterró y me tranquilizó al mismo tiempo. Como si, finalmente, alguien entendiera mi dolor y estuviera dispuesto a ponerle fin. Es difícil explicar cómo algo tan aterrador puede parecer, en cierto modo, una liberación.

No sé cuánto tiempo duró la alucinación. Puede que fueran solo unos minutos, o tal vez horas, pero el tiempo se distorsionó en mi mente. Lo único que recuerdo con claridad es la mano, llamándome, invitándome a dejarlo todo atrás. Una parte de mí quería aceptar esa invitación, dejar de luchar, dejar de sufrir.

Después de ese episodio, empecé a preguntarme si la muerte siempre ha estado cerca, esperando el momento adecuado para llevarme. ¿Es esto lo que significa morir joven? ¿Sentir la muerte tan cerca que parece casi palpable? A veces pienso que la he burlado demasiadas veces, que he desafiado las probabilidades al seguir aquí, respirando, viviendo a medias. Pero sé que no puedo seguir así para siempre. Eventualmente, la muerte me alcanzará, y no habrá nada que pueda hacer para evitarlo.

Es un pensamiento aterrador, pero también liberador en cierta medida. Saber que hay un final a todo esto, que algún día, de alguna manera, el dolor y el vacío se detendrán. La idea de morir joven ha estado en mi mente durante tanto tiempo que casi parece una certeza. Y aunque no sé cuándo sucederá, siento que estoy más cerca de ese final de lo que me gustaría admitir.

Echoes from the Abyss: My Life in FocusDonde viven las historias. Descúbrelo ahora