Crepúsculo

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Seguía caminando por la carretera, varios coches lo habían alcanzado y sobrepasado, al principio creyó que alguno de ellos podría ser de Cregan, pero no había sido así, por lo que después de contar veinte vehículos, dejó de tener esa esperanza.

No tenía nada roto y la sangre que vio en su cabeza fue por un corte con un arbusto, no se ha torcido nada, no se pegó con una piedra, sólo fue el golpe con el suelo y tal vez si perdió la consciencia, pero no estaba del todo seguro.

Se dio cuenta de que sólo se había nublado y por eso creyó que era más tarde de lo que en realidad era, una hora después el cielo se despejó por completo y de hecho hacia algo de calor. Así que tenía buen tiempo para caminar todo lo posible hasta que sus piernas dolieran, su única ventaja ahora es que había pasado un año haciendo ejercicio cinco días a la semana y ahora su condición física era bastante buena y caminar al aire libre no era lo peor que le podía pasar, podría resistir aun de noche, bajo una torrencial lluvia o sin tener nada que beber.

Bueno, eso no era del todo esperanzador, en su mochila no tenía nada útil, ni comida ni una botella de agua, ni nada. No creyó necesitar nada, porque Cregan seguro estaría feliz de verlo y lo dejaría quedarse.

-¡¡Qué pendejo!!

Grita porque no hay nadie que lo escuche y puede sacar la enorme frustración y tristeza sin tener que dar alguna explicación o incomodar a nadie.

-¡¡Oye!! ¡¡Espera!!

El ruido de una bicicleta llega hasta sus oídos, voltea para encontrar al chico de los renos bebés pedalear a toda prisa. Se detiene a su lado y parece haberse esforzado demasiado porque tiene que recuperar el aliento.

-¿Por qué te fuiste?

-Bien... - Jace no estaba listo para responder aquello, se había ido porque Cregan no estaba feliz de verlo una vez más y eso lo había lastimado. Se imaginó pensando que Cregan podría no haberlo extrañado, no conservar en su corazón aquellos pocos días del año pasado. – Creo que no esperaban mi visita, así que es mejor no imponerse.

-Oye, si eres Jace, ¿verdad?

-Jacaerys Targaryen – le responde presentándose sinceramente con su nombre real, le ofrece su mano y el más joven la toma con un apretón fuerte y firme.

-Branden Stark, mucho gusto, soy hermano menor de Cregan, el que casi se muerte, ¿te contó algo de mí?

Jace siente un vacío en su estómago, claro que no sabía nada de su hermano, no tuvieron tiempo de decirse muchas cosas, pero sí de terminar muy borrachos en el día más largo de todo el año donde el sol nunca se ocultó.

-No, no pudimos hablar de muchas cosas.

-Ah pues, un día me pateó un reno, tenía siete años y tuve una fractura en el cráneo, fue horrible.

Branden le habla con mucha naturalidad, baja de su bicicleta y comienza a caminar a su lado, no quiere convencerlo de regresar, por fortuna, porque no lo haría, no después de pensar en lo insensatas de sus ilusiones.

-Qué bueno que no te pasó nada malo.

-¡Qué va! Me tuvieron que operar varias veces y a veces se me va la onda, pero de que no me morí, no me morí.

Jace no puede evitar reírse y el joven parece complacido por ello, sin decirle nada lo guía a otro camino, uno que parece muy largo pero que termina en una pequeña casita que no habría visto de estar solo.

Midsommar SunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora