Tomado de tu mano para el resto de nuestras vidas

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La noticia los alcanzó tres días después de que iniciaran aquella huida, una vez que decidieron ir por carretera poco a poco. No era un viaje normal porque tendrían que ir por caminos que discurren entre los fiordos y por ellos era mucho más fácil llegar si se cruzaban la frontera a Suecia, sería mucho más directo y tomaría menos tiempo. Pero ellos no querían volver a cruzar la frontera y deseaban mejor pasar tiempo juntos entre destino y destino.

Están en Trondheim, a seis horas de Oslo, cuando hace caso al celular para otra cosa que no fuera sacar fotos de los paisajes y es por ello por lo que le caen muchísimas notificaciones de golpe.

- ¿Es tu hermano? – pregunta Cregan antes de salir del vehículo, Jace está mirando fijamente a los mensajes sin ir a las otras notificaciones que incluyen casi cien menciones en historias de Instagram o en publicaciones.

-Y mi padre y mi abuelo y hasta mi tío, qué horror, no sabía que tenía idea de cómo mandar mensajes a través de una aplicación.

- ¿Nada de tu madre?

Jace niega con la cabeza y no sabe si eso le alivia o le preocupa, teme que terminara abriendo un día la puerta del hotel donde se estén quedando y ella esté ahí, con los brazos en jarra y las manos sobre las caderas y el pie golpeando desesperado sobre el piso.

Su madre en modo Reina se tomaba todo demasiado en serio y esto que ha hecho Jace va en contra de todo lo que había planeado.

Pero, ser heredero de un título así no le interesa en absoluto, nunca lo hizo y ahora menos que nunca. ¿El Reino no se merecía alguien que trabajara por ellos y que disfrutara hacerlo? Como su madre, ella siempre se vio como la futura Reina excepto cuando hizo la tontería de casarse con su padre, un hombre común y corriente como cualquier otro súbdito. Tontería no para ella, claro, si no para todos los que la aconsejaron en contra.

-Creo que es lo mejor, si ahora me hablara me diría cosas que seguramente no siente y tal vez terminaríamos lastimados.

Jace se deja caer en el asiento, cierra los ojos. Recuerda lo que acaba de leer, Luke le mandó capturas de las noticias más escandalosas como que había tenido un problema tan grande que la Reina se había visto forzada a correrlo y desheredarlo por múltiples razones como que se había comportado de forma vergonzosa o había embarazado a alguna mujer o que estaba relacionado con drogas.

Otros defendían que Jace siempre había sido muy correcto y si ahora había abandonado un evento oficial era porque seguramente estaba muy enfermo y la noticia sería dada en el momento adecuado.

Los que fueron tachados de locos fueron las dos personas que dijeron que lo vieron en el aeropuerto de Londres o el que juraba que lo vio en un vuelo a Noruega.

Esas dos cosas ciertas, nadie la creía.

Jace siente los labios de Cregan sobre los suyos en un beso muy sencillo pero que lo hace volver a la realidad que ha elegido.

-Aprietas los labios, aunque estés relajado – le explica el rubio – pones boquita de pato.

-Los patos no tiene boca – le corrige Jace antes de reírse.

-Pico de pato entonces – le responde Cregan volviendo a besar sus labios. – Un pico de pato muy esponjoso y perfecto, mira qué lindo.

-Olvida lo del pato y sólo sigue besándome.


Tres días después estaban en otra pequeña ciudad a la orilla del lago que forma los fiordos, por fortuna en todos los países escandinavos hablan un perfecto inglés porque no podrá dominar nunca el noruego, pero mucho menos el finlandés. Cuando Cregan lo habla Jace solo lo mira confundido, aunque en la voz del rubio se escucha exageradamente sexy.

Midsommar SunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora