Capítulo 8. Un rocódromo y el vértigo no es buena combinación.NARRA ADINA
Me miro en el espejo una última vez. Daniel no ha querido darme mucha información sobre dónde será la cita, así que he decidido optar por algo cómodo: un top rosa y unos pantalones vaqueros celestes. Me he recogido el pelo con dos trenzas y puesto unos aros plateados.
Desde ese día mi hermana sigue picada conmigo. Ya no sé si por lo que hablamos de Leila o por la cita de Daniel. Así que aquí estamos las dos, en el mismo cuarto preparándonos para dos citas diferentes.
—Adina es tu turno —Me avisa una chica de producción dándome un susto.
—Suerte con tu cita —le digo a mi hermana antes de marcharme.
—No me hace falta —Es lo último que escucho antes de salir.
Mi hermana a buenas es la mejor pero a malas... a malas es la peor.
La chica de producción me lleva con ella hasta la sala donde se encuentra Daniel esperándome. Él está vestido con un chándal y eso me hace temerme lo peor.
Me acerco a él y nos saludamos con un apretón de manos. A ninguno de los dos nos gustan mucho los saludos formales.
—¿Estas nerviosa? —me pregunta al notar como tiemblan mis manos.
—Teniendo en cuenta que no has querido decirme a dónde vamos sí.
Él se ríe y rueda sus ojos.
—Ni te lo diré, es una sorpresa.
Está disfrutando de este momento y yo juro que me lo pagará.
Para que la espera sea más agónica decide taparme los ojos y así no saber a dónde me lleva. Yo rezo porque no sea ningún sitio raro. En el trayecto tampoco es que hablemos demasiado. Por suerte no tardamos mucho en llegar.
—Y aquí estamos.
Observando lo que tengo delante mía y es un sitio para escalar rocódromos. Definitivamente Daniel quiere acabar conmigo.
—Estás loco —Es lo único que se me ocurre decirle.
—Toma anda, te hará falta.
Daniel me entrega una bolsa. Yo como soy una persona muy curiosa no tardo ni dos segundos en mirar lo que hay dentro. Es ropa deportiva. Frunzo el ceño al verla.
—¿Cómo sabes cuál es mi talla?
—Producción tiene todos esos datos sobre vosotras y como sabía que no te lo ibas a esperar prefería prevenir. Ahora cámbiate y vamos.
Me encantaría rebatirle pero termino por hacerle caso para no alargar esto más de lo debido. No tardo mucho en cambiarme y entramos al sitio. Lo que más me sorprende es que somos los únicos aquí.
—¿No va a haber nadie más? —cuestiono un tanto impresionada. Él niega con la cabeza.
—Lo han reservado para nosotros solos.
Abro los ojos con fuerza sin creérmelo. Por primera vez sí que siento que estoy en un programa de televisión, porque esto a menos que seas rico de normal no pasa.
—¿Impresionada? —comenta entre risas al ver mi cara de desconcierto.
Desvío mi mirada hacia él y suspiro. Lo que me queda por aguantar.
—¿Debería estarlo? —Él se ríe.
—¿Vas a contestarme así con todo? —Me encojo de hombros.
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Ruta hacia el amor
Teen Fiction¿Qué harías si tu madre te obliga a participar en un reality de amor con el cual lleva obsesionada desde que eres una niña y te prepara desde ese momento para que consigas entrar cuando tengas la mayoría de edad? Esa es la historia de Adina y su her...