La pregunta que más temía en su vida y en boca de la última persona de quien hubiera imaginado oírla. Linka no respondió enseguida. La respuesta no era fácil. Por un lado, si podía continuar ocultando la verdad a Ron hasta el momento en que él se alejara de sus vidas nuevamente, todo sería menos complicado. ¿Pero podía hacerle eso a Layla? ¿Podía negarle a su padre?El silencio se alargó entre ellos, un silencio pesado, cargado de significados ocultos. Linka sentía el corazón palpitando en su pecho, cada latido llenando el aire con una tensión insoportable. Ron la miraba con una mezcla de expectación y miedo, como si ya supiera la respuesta, pero se rehusará a aceptarla.
— No es tuya, eso es seguro — respondió finalmente.
Ron sintió un dolor agudo atravesar su pecho al escuchar esas palabras. Se quedó en silencio, tratando de procesar lo que Linka había dicho. Sabía que había una posibilidad de que ella le mintiera, de que estuviera protegiéndose, pero su tono firme y la mirada decidida en sus ojos le hicieron dudar. No podía forzarla a decir la verdad si ella no quería.
— ¿Cuántos años tiene? — volvió a preguntar con más intensidad, buscando respuestas en sus ojos.
Linka apretó los labios, sabiendo que esta pregunta la llevaría a terreno peligroso. Aunque había logrado esquivar la verdad con su primera respuesta, ahora cada palabra que pronunciara la acercaba más a la revelación que había mantenido oculta por años.
— Casi diez.
Ron arqueo la ceja, asimilando la información. Casi diez años. Eso significaba que, efectivamente, el tiempo coincidía con su separación. El nudo en su estómago se apretó aún más, y la confusión y el dolor se entrelazaron en su mente.
— ¿Diez años? —repitió, tratando de entender la magnitud de lo que esto significaba— —O sea que podría ser mi hija. A menos que no perdieras ni un momento en acostarse con ese filipino en cuanto te libraste de mí —masculló él con una rabia a duras penas contenida.
— ¿Librarme de ti? Tu decisión de marcharte fue la que cerró la puerta entre nosotros, Ron —replicó Linka, sintiendo que la rabia comenzaba a burbujear en su interior—. No me culpes por seguir adelante con mi vida.
Ron la miró, su expresión mezclando sorpresa y frustración.
— No me malinterpretes, Linka. No estoy tratando de culparte. Pero todo esto me parece... injusto. No puedes echarme la culpa de nuestra separación cuando tu fuiste la responsable de nuestra ruptura.
— ¡¿De qué mierda estás hablando?! — replicó Linka, sintiendo cómo la frustración la desbordaba. Sus emociones estaban a flor de piel, y cada palabra de Ron la hacía sentir más herida y enojada.
La tensión entre ellos creció, como un hilo tenso a punto de romperse. Linka sentía que el aire se volvía más denso, y cada segundo que pasaba la distancia entre ellos se sentía abismal. ¿Cómo él podía echarle la culpa por su separación? Era como si él no viera lo que había sucedido, como si solo estuviera atrapado en su propia perspectiva. Pero de pronto una loca idea llegó a su cabeza, ¿y si había algo más detrás de su separación? Después de todo, Ron se marcho sin siquiera pudieran hablar al respecto.
La idea la golpeó con fuerza. ¿Y si su partida había sido más que una simple decisión? ¿Y si había algo más profundo en su decisión de irse? Linka sintió que su mente comenzaba a girar en torno a esa posibilidad, pero no quería perderse en las conjeturas.
Pero la pregunta seguía ahí, palpitando entre ellos, como una sombra que no podía ignorar. Linka respiró hondo, tratando de recobrar la claridad en medio del caos emocional. Después de todo, cuando se enteró de que estaba embarazada e intentó contactarlo, pero él ya se había aislado de todo. Lo que indicaba que ya no quería saber de ella, de su vida. Esa herida aún ardía en su corazón.
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The Loud House - Un Pasado Compartido. [Roninka]
FanfictionTras volver a Royal Woods, Ron Santiago recordó los mejores y los peores momentos de su vida. Allí había sido donde había saboreado por primera vez la dulzura del amor y la amargura de perder a alguien... Diez años antes, Linka Loud había creído que...