CAPÍTULO V

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Santa Rosa, La Pampa

No puedo creer todo lo que ocurrió en mi vida hasta ahora. Arrancó todo como un hobbie pero ahora ya no. Tan solo con 17 años ya estaba jugando para la primera división de Argentino Juniors. Es increíble. Sé que tengo mi papá que ha tenido una larga trayectoria futbolística. El apellido Mac Allister suena en todos los oídos futboleros.

Jugar como titular fue el sueño que siempre había tenido, desde que era muy pequeño soñaba con lograrlo, y poder hacerlo a una edad tan temprana me emociona demasiado. Sé que va a ser un camino difícil porque voy a tener que abandonar la comodidad de mi ciudad natal, Santa Rosa, para irme a la ciudad de Buenos Aires. Iba a tener que dejar a mis amigos de la infancia, los pibes, y también a mi mejor amiga de la vida, Ailen.

Realmente Ailen es algo más que una amiga para mí. Nuestra historia tiene mucho tiempo ya.

Yo la conozco desde que estoy en tercer grado de la escuela primaria y desde ese momento siento que fue mi amor de la infancia, de esos platónicos que uno tiene desde niño. En ese entonces estaba muy pequeño para esas cosas, pero solo las sentía.

A medida que iba creciendo me iba haciendo más íntimo de ella. La empujaba en los columpios, la llevaba a verme jugar futbol, la integraba al grupo de los varones, hablábamos de futbol, juegos, salidas, etcétera. Incluso yo conocía a toda su familia y tenía la tranquilidad de ir a buscarla a su casa para ir a jugar.
Yo creía que el tiempo me iba a hacer replantear mi platonismo, pero no fue así. Ella crecía y cada vez se ponía más linda.

Entre tanto y tanto llegamos a la secundaria. Yo andaba brotado como una frutilla, lleno de granos sobre una cara colorada. Me sentía horrible físicamente, pero en cambio ella estaba más linda aún. Muchos chicos querían estar con ella, y yo sentía que iba quedándome atrás debido a mi apariencia. Bueno, era consciente de que esto era solo una etapa de la vida y que todo iba a pasar. No le llevaba tanta importancia y decidía dedicarme el mayor tiempo del mundo a jugar futbol. Y a estudiar, obvio.

Recuerdo claramente que, a pesar de que me daba cuenta de que había pibes alrededor de Ailen, ella seguía siendo mi “mejor amiga”. Así era como nos habíamos llamado. Teníamos escrito en nuestros cuadernos la frase: “Alexis y Ailen, mejores amigos para siempre”. Me molestaba bastante que ella me tratase como un mejor amigo y que no se dé cuenta de lo que realmente siento por ella. Esto lo he hablado con uno de mis mejores amigos, Álvaro.

Flashback

-       (…) entonces nos vemos esta noche para los quince de Cata, ¿no? – dijo Ailen

-       Sí boluda, no me lo perdería por nada. ¿Vos vas a llevar la petaca de licor de tu viejo? – pregunté, haciéndome el canchero. Ella rió para un costado mirándome de forma sarcástica

-       Ja ja, todavía no somos mayores de edad para beber – dijo, haciéndose la inocente

-       Dale, Ailu, no te hagás la santa que bien que en mi casa querés tomar el vino blanco de mi vieja – respondí

-       Baaaaah, no me cargués con eso – me empujó con su mano, apoyándola sobre mi hombro – Bueno, yo llevo el licor, pero espero que tomés solo conmigo y que no le digás a nadie más – me amenazó levantando una única ceja. Amaba cuando hacía eso… se veía tan hermosa, lpm

-       ¿Me tomás por boludo a mí? – comenté irónico – Sabés que esto no se lo digo ni a Alvarito

-       Más te vale. Bueno Ale, me voy. Nos vemos – se acercó a mí y me dio un beso en el cachete.

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