Un plan forzado

155 12 0
                                        

Tras la dura batalla contra la nueva criatura, Luz y Amity apenas lograron mantener el campamento intacto. La criatura fue derrotada gracias a una combinación de magia oscura y tecnología avanzada, pero ambas sabían que esto no había terminado. Estas bestias estaban apareciendo con mayor frecuencia y, lo peor de todo, parecían estar evolucionando, volviéndose más fuertes con cada encuentro.

Mientras el equipo reparaba los daños y analizaba los datos recogidos, Amity y Luz se reunieron en la sala principal de la base improvisada. El ambiente entre ellas seguía tenso, pero había un reconocimiento tácito de que ambas eran competentes en lo suyo.

—Esto no puede seguir así. No podemos simplemente esperar a que las criaturas nos ataquen una por una —dijo Amity, estudiando un holograma de la criatura que acababan de vencer—. Necesitamos ir a la fuente de este problema.

—Estoy de acuerdo. Pero esa fuente no será fácil de encontrar —respondió Luz, cruzada de brazos mientras observaba los restos de la magia residual en el aire—. No es magia normal. Es como si algo o alguien estuviera corrompiendo las energías de ambos reinos.

Amity asintió con el ceño fruncido.

—Hemos estado analizando las energías que emiten estas criaturas, y no son completamente naturales. No son ni totalmente mágicas ni tecnológicas. Es como si alguien estuviera mezclando ambos elementos.

Luz la miró fijamente.

—¿Estás diciendo que alguien está usando magia y tecnología juntas?

—Exacto —respondió Amity—. Y por eso necesitamos un plan. No podemos seguir reaccionando. Debemos ser proactivos y encontrar a quien esté detrás de esto.

A regañadientes, Luz reconoció que la lógica de Amity tenía sentido. La caza sin rumbo no era la solución. Había algo más grande en juego. Aunque la hechicera no estaba acostumbrada a colaborar con científicos, en ese momento no tenía otra opción.

—De acuerdo, entonces ¿qué propones? —preguntó Luz, sabiendo que esta conversación la obligaría a ceder más de lo que quisiera.

Amity tomó aire, sabiendo que su idea no sería bien recibida.

—Lo que necesitamos es infiltrarnos en la región más profunda del Reino de la Sombra y explorar los antiguos templos de magia oscura. He leído que ahí es donde los hechiceros más poderosos escondieron artefactos que podrían estar relacionados con esta mezcla de poder.

Luz apretó los puños.

—¿Quieres que te lleve a los templos más sagrados de mi reino? Eso es una blasfemia.

—No es una cuestión de fe, sino de supervivencia —respondió Amity, firme—. Si hay algo que puede ayudarnos a entender lo que está ocurriendo, está allí. Sé que para ti no es fácil, pero si no hacemos esto, todo podría desmoronarse. La Ciudadela y el Reino de la Sombra estarían condenados.

Luz la miró intensamente durante unos segundos, con los ojos llenos de desafío. Pero al final, la razón prevaleció. Sabía que la situación era crítica. Con un suspiro, asintió.

—Muy bien. Pero no pienses que esto cambia nada. Seguimos siendo enemigas.

Amity sonrió ligeramente.

—No esperaba menos.

Entre las sombras y la luz Donde viven las historias. Descúbrelo ahora