(IX) Consuelo

25 3 0
                                        

Tal vez no era buena idea visitarlo después del ritual, nadie le dijo que no debía hacerlo, pero tampoco le dieron permiso de hacerlo, nadie mencionó nada sobre eso. 

― Hyung. 

― Así que sí estabas vivo. 

― Lo siento. 

― ¿Por qué no contestabas? Y no, un "todo bien" no es contestar. 

― No tenía señal, fui a visitar a unas tías. 

― Ya, está bien, no puedo enojarme contigo, vamos, pasa. 

― ¿Tus padres viajan mucho? 

― Últimamente. 

Yeonjun sentía una energía extraña en la casa. 

― Pensé que estaban aquí. 

― No, no están ―la energía no era suya, obviamente. 

― ¿Beomgyu hyung te visita seguido? 

― Siempre, ya parece que no tiene casa, creo que incluso viene más que tú. 

― Oh. 

― ¿Te sucede algo? Estás apagado ¿Sigues enfermo? 

― Supongo que no me curé del todo, solo estoy un poco cansado. 

― ¿Comiste algo? No me mientas. 

― Nada desde el desayuno. 

― Yeonjun. 

― Perdón. 

― No sé cocinar, así que... 

― Yo puedo hacerlo. 

― ¿Cómo crees que te dejaría cocinar? Eres mi invitado. 

― Pero de verdad quiero hacerlo. 

― Yeonjun, no insistas, ya dije que no, además, podrías lastimarte y no quiero que te lastimes. 

― Hyung, por favor. 

― No, iremos a comprar algo, deja me pongo algo decente. 

― ¿Seguro? 

― Sí, vamos, ponte una de las chaquetas de allá ―era la ropa de Soobin―. ¿Listo? 

― Sí ―se veía tan pequeño usando un cárdigan de Soobin. 

― Vamos. 

Soobin tomó su mano y pasearon de esa manera por el pueblo, era extraño, pero encantador. 

― ¿Seguro que estás bien? 

― Sí, estoy bien. 

― Bien, no te sueltes.

En realidad no se sentía bien, quería que Soobin lo abrazara, quería que lo sostuviera fuerte y quería dormir entre sus brazos, sentía que esa era la única manera de que todo el dolor se fuera. 

― ¿Y bien? 

― Mnn, es bueno. 

― Lo único que sé hacer, arroz, me alegra que te guste. 

― No se preocupe, hyung, yo puedo cocinar para ambos. 

― ¿Cuándo te volviste tan atrevido? 

― Hyung, no soy atrevido. 

― Y ahí va el Yeonjun tímido que conozco. 

― Hyung. 

― Ok, ya no te molestaré ¿Qué quieres hacer? 

― Tengo sueño. 

― ¿Quieres ir a tu casa? 

― No, mamá tiene turno en el hospital y me quedaría solo. 

― ¿Quieres quedarte? Digo, podría dormir aquí y tú en mi habitación ―Soobin tenía miedo de tocarlo, para él Yeonjun era tan frágil y puro. 

― No, no quiero estar solo. 

― Yeonjun. 

― ¿Puede dormir conmigo? 

― Yeonjun, me encantaría, pero-. 

― Por favor. 

― Bien, tengo algo que puedes usar en el mismo armario de donde sacaste el cárdigan. 

― Gracias. 

― Apúrate. 

Esa noche Yeonjun durmió en los brazos de Soobin, durmió y descansó realmente. 

Devil by the window | soojunDonde viven las historias. Descúbrelo ahora