Tal vez no era buena idea visitarlo después del ritual, nadie le dijo que no debía hacerlo, pero tampoco le dieron permiso de hacerlo, nadie mencionó nada sobre eso.
― Hyung.
― Así que sí estabas vivo.
― Lo siento.
― ¿Por qué no contestabas? Y no, un "todo bien" no es contestar.
― No tenía señal, fui a visitar a unas tías.
― Ya, está bien, no puedo enojarme contigo, vamos, pasa.
― ¿Tus padres viajan mucho?
― Últimamente.
Yeonjun sentía una energía extraña en la casa.
― Pensé que estaban aquí.
― No, no están ―la energía no era suya, obviamente.
― ¿Beomgyu hyung te visita seguido?
― Siempre, ya parece que no tiene casa, creo que incluso viene más que tú.
― Oh.
― ¿Te sucede algo? Estás apagado ¿Sigues enfermo?
― Supongo que no me curé del todo, solo estoy un poco cansado.
― ¿Comiste algo? No me mientas.
― Nada desde el desayuno.
― Yeonjun.
― Perdón.
― No sé cocinar, así que...
― Yo puedo hacerlo.
― ¿Cómo crees que te dejaría cocinar? Eres mi invitado.
― Pero de verdad quiero hacerlo.
― Yeonjun, no insistas, ya dije que no, además, podrías lastimarte y no quiero que te lastimes.
― Hyung, por favor.
― No, iremos a comprar algo, deja me pongo algo decente.
― ¿Seguro?
― Sí, vamos, ponte una de las chaquetas de allá ―era la ropa de Soobin―. ¿Listo?
― Sí ―se veía tan pequeño usando un cárdigan de Soobin.
― Vamos.
Soobin tomó su mano y pasearon de esa manera por el pueblo, era extraño, pero encantador.
― ¿Seguro que estás bien?
― Sí, estoy bien.
― Bien, no te sueltes.
En realidad no se sentía bien, quería que Soobin lo abrazara, quería que lo sostuviera fuerte y quería dormir entre sus brazos, sentía que esa era la única manera de que todo el dolor se fuera.
― ¿Y bien?
― Mnn, es bueno.
― Lo único que sé hacer, arroz, me alegra que te guste.
― No se preocupe, hyung, yo puedo cocinar para ambos.
― ¿Cuándo te volviste tan atrevido?
― Hyung, no soy atrevido.
― Y ahí va el Yeonjun tímido que conozco.
― Hyung.
― Ok, ya no te molestaré ¿Qué quieres hacer?
― Tengo sueño.
― ¿Quieres ir a tu casa?
― No, mamá tiene turno en el hospital y me quedaría solo.
― ¿Quieres quedarte? Digo, podría dormir aquí y tú en mi habitación ―Soobin tenía miedo de tocarlo, para él Yeonjun era tan frágil y puro.
― No, no quiero estar solo.
― Yeonjun.
― ¿Puede dormir conmigo?
― Yeonjun, me encantaría, pero-.
― Por favor.
― Bien, tengo algo que puedes usar en el mismo armario de donde sacaste el cárdigan.
― Gracias.
― Apúrate.
Esa noche Yeonjun durmió en los brazos de Soobin, durmió y descansó realmente.
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Devil by the window | soojun
FanfictionEl demonio junto a mi ventana me deseó una buena noche.
