─ Deja de molestar, yo si tengo trabajo que hacer ─ reprendia Kunikida.
─ Pero Kunikida-kun, estoy aburrido ─ chillaba Dazai recostado en su escritorio.
El rubio simplemente lo ignoro, tal vez si lo ignoraba desaparecería y lo dejaría de molestar.
─ Dejame adivinar, estás pensando: si lo ignoro seguramente desaparecerá y dejara de molestar. ¿No es cierto? ─ interrogó acercándose más y más al hombre junto a él.
─ Realmente eres odioso ─ gruño, odiaba el hecho de que Dazai pudiera ver sus pensamientos. Era tan odioso que no lo soportaba.
Kunikida simplemente quería llegar a su casa, limpiar y dormir. Así era como estaba escrito en su horario.
Un avión de papel paso junto a su mejilla haciendo que volteara hacia la dirección de donde había salido aquel pedazo de papel. Sinceramente no se sorprendió ni un poco al ver a su compañero castaño con un montón de esos aviones de papel sobre su mesa.
─ Tsk, maldito imbécil. ─ molestó, se levantó y tomó todos los aviones para botarlos a la basura.
─ ¡Kunikida-kun! ¿A dónde los llevas? ─ chillo.
─ A donde pertenecen ─ dijo al momento en que tiraba los aviones a la basura ─ ahí.
Dazai simplemente se cruzó de brazos y formó un pequeño puchero con sus labios.
Que lindo
─ Bien. Me voy entonces ─ tomó su abrigo y se marchó.
─ ¡Hey! ¡Imbécil! ─ grito Kunikida tratando de hacer que el chico volviera pero no lo hizo ─ vete a la mierda entonces ─ gruño, volvio su vista a sus papeleos pendientes y comenzó a hacerlos.
─ No entiendo como ellos pueden ser un equipo si se la viven peleando ─ comentó confuso Atsushi.
─ Bueno Atsushi-kun, eso es porque Kunikida hace lo posible por terminar correctamente sus trabajos y Dazai... Bueno, a Dazai simplemente le gusta molestar a Kunikida así que hace lo posible para estar junto a él y eso significa cumplir correctamente las misiones. ─ Ranpo comía sus frituras mientras le explicaba a Atsushi la dinámica del dúo caótico.
Atsushi simplemente soltó un suspiro y volvió a su trabajo, no trataría de entender a ese duo tan extraño.
....
─ ¿Entonces? ─ interrogó
─ ¿Entonces qué? ─ soltó irritado.
─ Agh, Dazai me haz venido a molestar simplemente para que no sepas lo que quieres ─ gruño el de baja estatura.
─ Pero Chuuyaaa, estoy muy cansado. ─ daba vueltas en el piso del departamento del pelirojo.
Chuuya respiraba profundo y contaba hasta tres, no había pasado todos estos años llendo a terapia como para que el idiota que se encaprichaba en su piso lo arruinará todo.
Mantén la calma Chuuya. Recuerda aquella escena donde Federica peluche trataba de mantener la calma para controlar sus ataques de irá ─ pensó
─ Uh, uh. Sé lo que estas pensando. ─ se sentó en un solo movimiento y miro divertido al pelirojo.
Los elotes no tienen maíz, los elotes no tienen maíz, los elotes no tienen maíz. Eso es Chuuya, Federica estaría orgullosa de ti ─ pensó, su cuerpo se relajada reemplazando la ira por diversión al recordar aquel episodio.
─ Chuuyaa~, sé que me estas ignorando pero alguien está tocando la puerta ─ el castaño apuntó con su huesudo dedo la puerta.
No, te está mintiendo Chuuya, seguramente es otra de sus estúpidas bromas para arruinar tu progreso. Claro, como él no ha ido a terapia, entiendelo Chuuya, es un pobre idiota que no sabe cómo salir de su-
Su oleada de pensamientos fue cortada al escuchar un sonido demasiado fuerte. Al voltear encontró a Dazai en la misma posición en el piso solo que esta vez miraba fijamente a la puerta que yacía tirada.
─ ¡¿Qué demonios?! ─ rápidamente se acercó a la puerta tratando de descubrir cómo se había caído.
─ ¡Dazai! Te estuve buscando todo el día y resulta que estabas secuestrado. Maldito imbécil podías haberme avisado. ─ daba zancadas acercándose al castaño que veía la escena con diversión.
─ ¡Oye tu!, detente ahí. Me pagarás por la reparación de esa puerta maldito loco. ─ Chuuya había dejado de intentar mantenerse en calma.
A la mierda con la recuperación, este maldito junto con el idiota de Dazai me las van a pagar─ gruño.
─ ¡Oh!, Kunikida-kun. Yo no estaba secuestrado vine a descansar aquí. ─ rodaba en el suelo nuevamente.
Parece un gato
─ ¡Largo de aquí!, vayanse si no quieren que los mate a los dos ─ refunfuño.
Sin perder tiempo Kunikida tomó a Dazai como costal de papas y se lo llevó de ahí.
─ Ahora le debes una puerta a Chibi ─ susurro Osamu en el hombro del rubio.
─ Tsk, fue tu culpa así que tu la pagarás ─ gruño mientras acomodaba sus lentes.
El castaño simplemente suspiro con cansancio y se acomodo más sobre el hombro del más alto.
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𝘙𝘢𝘮𝘦́ [ 𝐾𝑢𝑛𝑖𝑧𝑎𝑖 ]
أدب الهواةRamé: significa algo que es caótico y hermoso a la vez. Esa era la descripción perfecta de la relación de Kunikida Doppo y Osamu Dazai. la imagen de portada no es mía.
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