El día recién comenzaba y ya era demasiado caótico.
Kunikida se encontraba enfermo ya que su querida novia lo había abandonado llevándose gran parte de sus ahorros lo cual había provocado el suficiente estrés como para tenerlo ahora en el hospital.
Que tonto.
- Que gracioso Kunikida, ¿cómo se siente ser lastimado por quien amabas? - decía con cierto tono de burla mientras comía frituras.
- ¿Viniste a vigilarme o a humillarme? - soltó con fastidio el rubio.
- Ambas. Pero mereces que te humille por todo lo que le hiciste pasar a Osamu - dijo con notable enfado.
- Otra vez con eso. Te he dicho mil veces que no entiendo de lo que me hablás. ¿Qué tiene que ver ese idiota con esto?.
- No lo entiendes porque eres un tonto, sin cerebro. Solo piensas en ti y eso es egoísta - soltó finalmente y salió de la habitación dejando al rubio aún más confundido.
¿Por qué rayos me culpan por todo?
Fuera del hospital esperaba el castaño, se negaba a entrar. No queria ni siquiera ver a ese hombre... Pero lo amaba.
Su orgullo se derrumbó y fue a verlo, cada paso que daba se sentía eterno, y el se sentía fuera de si.
Al llegar ahí lo vio, tirado en la cama viendo a la nada, con cautela entró y se sentó junto a la cama en donde se encontraba su amor no correspondido.
- Nunca pensé verte enfermo - susurro.
El rubio volteo a verlo.
- ¿Podrías explicarme por que todos dicen que te hago daño? - soltó molesto.
Dazai pensó un poco, si pensaba terminar con su vida esa noche no perdía nada confesandose.
- Porque me gustas tonto... Y yo... Llegué a pensar que sentías lo mismo que yo. Pero resulta que simplemente me mirabas como una molestia. - dijo cabizbajo.
- Pero aún así, me esforcé tanto porque me voltearas a ver, para que te fijaras tan solo un poco en mi. Para que vieras todo el amor que tenía guardado para ti... Pero no te basto, y fuiste a buscar el amor de alguien más dejándome con el mío en las manos. Dejándome preso de tus caricias que para ti no significaron nada. - sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas. - aún así, te sigo amando y tal vez lo seguiré haciendo aún cuando tu sigue fijandote en otras personas.
Kunikida miraba expectante, jamás había visto al castaño tan roto y siendo tan sincero.
- Lo siento, per-
- No digas nada. No quiero escucharte, ya se lo que dirás. - murmuró.
- ¿Y qué diré entonces?
- Que no te gustó.
Kunikida río ligeramente.
- De hecho, adivinaste. Pero... Mis sentimientos por ti aún son demasiados confusos, me haces sentir demasiado vivo que me da miedo. Me da miedo olvidarme de mis ideales.
Y ahí estaba otra vez, tal vez sonaba demasiado egoísta. Pero lastimosamente así había vivido desde pequeño, escribiendo todo su futuro y esforzándose por que se cumpliera tal y como estaba escrito.
El castaño río amargamente, al parecer jamás podría competir contra esos absurdos ideales. Sin decir nada salió del lugar y fue a su hogar.
Era patético, por un momento tuvo una esperanza de que el rubio le dijera que lo amaba. Pero no fue así.
Terminaré con todo hoy.
Tomo el frasco de pastillas para su insomnio y se metió 10 a la boca. Se recostó en su cama viendo el techo esperando a que funcionará. Sus ojos poco a poco se cerraban. Al menos podría descansar de todo.
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La puerta de su departamento sonaba al ser tocada cada vez con más desesperación. Hasta que finalmente se abrió.
El joven Atsushi tuvo que forzar la perilla para poder entrar, su preocupación era demasiada desde que el detective glotón le dijera que algo no andaba bien con Dazai y que tenía que ir a verlo.
Al entrar lo recibió un silencio inquietante lo que aumentó su ansiedad. Con pasos lentos y temerosos entro a la habitación del castaño y ahí lo vio. Parecía dormido pero el sabía que no lo estaba. Tomo su pulso y afortunadamente aún tenía, débil, pero tenía. Con rapidez marco el número de Ranpo y sin esperar más en un instante se escuchó el sonido de la ambulancia llegando al lugar.
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Al llegar al hospital lo atendieron de inmediato sin esperar más. Con el corazón preocupado y su mente sobrepensando se pasó el rato esperando pacientemente a su figura paterna.
Al día siguiente el médico se acercó y le dio noticias sobre el estado del castaño.
- Esta estable... Pero por ahora está en coma, no sabemos cuando despertara. Es todo, me retiro - dijo con un tono neutro.
- Gracias...
Llamó a los demás y después de un rato llegaron para visitar a su compañero.
Ahí estaba, acostado con tanta calma que los hacia sentir culpables por haberlo salvado. Al menos en ese aspecto se sentían egoístas por querer tenerlo por más tiempo.
- Esta en coma - soltó Atsushi avisando a los demás que dejaban las flores en la mesa.
- ¿Te dijeron aproximadamente cuánto tardará en despertar? - pregunto la peli morada.
- El doctor dijo que no sabía.
Y la habitación quedó en silencio nuevamente hasta que Kenji hablo.
- Deberíamos decirle a Kunikida-san, Dazai-san lo aprecia mucho. - añadió con inocencia.
Ranpo bufo y se cruzó de brazos como un niño haciendo berrinche.
- Yo no quiero a ese tipo cerca de mi hermano - dijo con molestia.
- Esta bien Ranpo. Después de todo es su compañero - soltó Fukuzawa con calma.
Ranpo simplemente salió de la habitación molesto y entró a la de Kunikida.
- Oye. Tus tonterías funcionaron. Dazai esta en coma, el presidente y Kenji dijeron que vayas a verlo, pero por mi parte sería mejor que no te le acerques - y sin esperar respuesta alguna salió dejando al rubio con las palabras en la boca.
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Kunikida dudaba en entrar a la habitación, las palabras que le había dicho el castaño seguían en su cabeza dando vueltas. ¿Realmente era su culpa?.
Después de un rato meditando entró, lo vio ahí acostado tan pacíficamente que le daba rabia.
- ¿Cómo puedes dormir tan tranquilo después de dejarme tan confundido?.
Tomo asiento en la silla frente a la camilla.
- Así que... Por eso me contaste todo - un largo suspiro se escuchó en la habitación. - Eres un tonto, tan molesto como siempre.
Guardo silencio por un largo rato mirando atentamente al castaño.
- Eres un dolor de cabeza... Pero por favor, no me dejes tu también - con su voz quebrada tomo la mano de su amado. - Seré egoista una vez más. Por favor quedate conmigo y arruina mis absurdos ideales.
No soy más que una estrella enamorada de la Luna,
y mi universo lo gobiernas tú.
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𝘙𝘢𝘮𝘦́ [ 𝐾𝑢𝑛𝑖𝑧𝑎𝑖 ]
FanfictionRamé: significa algo que es caótico y hermoso a la vez. Esa era la descripción perfecta de la relación de Kunikida Doppo y Osamu Dazai. la imagen de portada no es mía.
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