- Unas tres semanas - contestó el médico.
- Pero, usted dijo que no había consumido demasiado - soltó con confusión Atsushi.
- Bueno, eso era hasta que nos percatamos que había ingerido los medicamentos mezclandolos con alcohol. - soltó indiferente. - Deberían agradecer que aún está aquí, el tiempo que tardaron en traerlo también afectó. - finalizó y salió de la habitación.
El joven quedó quieto en esa silenciosa habitación mirando fijamente a su figura paterna.
Perdón por no traerte a tiempo... Papá.
Se sentó junto a él y tomó una de sus manos aplicando crema en ella. Sabía lo vanidoso que era su padre y no quería que cuando despertara viera su piel descuidada.
- Espero que estés descansando mientras estás así - susurro.
Su corazón se encogia al ver a aquel hombre que tanto lo había ayudado tirado en esa camilla.
- Atsushi-kun. Deberías ir a comer - hablo el azabache mientras entraba a la habitación.
- Estoy bien, Ranpo-san. Kyoka-chan me trajo comida y ropa. - dijo sin quitar su mirada del castaño. - ¿Cree que escuche todo lo que decimos? - hablo con esperanza.
- Bueno, dicen que cuando mueres el último sentido que se pierde es la audición... Y también hay personas que dicen recordar las conversaciones que escuchaban mientras estaban en coma. - hizo una pausa viendo que estaba hablando demasiado - si, tal vez lo hace - añadió finalmente.
El menor sonrió con alegría.
- Entonces vendré diario hasta que despierte para que sepa que nunca estuvo solo. - su voz sonaba rota y suave.
Ranpo miraba fijamente la escena, de todos en la agencia quien se miraba más afectado por la situación era Atsushi. Se acercó lentamente y dio suaves golpes en su espalda para consolarlo.
Atsushi simplemente soltó un pequeño sollozo y dejó que por primera vez en esos agitados días sus lágrimas salieran.
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La puerta de la habitación se abrió y unos pasos pesados se escucharon.
- Eres un tonto, Dazai - escupió. - esta vez realmente me asustaste. Y todo por un hombre que ni siquiera es tan apuesto.
Se recargo en la pared cruzando los brazos.
- Siempre escapando de las cosas como un cobarde, caballa.
A pesar de no demostralo, para Chuuya, Dazai era una persona muy importante para él. Era su alma gemela en amistad y realmente le dolía verlo así.
- Si no despiertas pronto. Mataré a ese cuatro ojos - soltó con voz rota.
Odiaba sentirse vulnerable, pero no soportaba la idea de perder a su mejor amigo.
El sonido de unos pasos acercándose lo hicieron retomar la compostura. Y al ver quien entraba por la puerta su sangre hirvió. Si bien sabía que no era del todo culpa del rubio que su amigo se encontrará así en ese momento, aún así no podía evitar molestarse.
- ¿Todavía te atreves a venir a verlo? - escupió con voz venenosa.
- Bueno, eres un ejecutivo de la mafia. Eres una persona aún más terrible que yo - soltó con indiferencia.
Los puños de Chuuya se cerraron intentando tranquilizarse para no matarlo en ese momento.
- ¿Cómo te atreves a venir a verlo después de todo? - hablo con molestia.
El rubio bufo.
- No tienes derecho a decirme nada, ya hasta se cumplieron las 3 semanas que dijo el doctor y apenas te atreves a aparecer. Eres un hipócrita. - dijo con burla.
Chuuya estaba a punto de abalanzarse hacia el hasta que una voz conocida lo detuvo.
- Babosa, déjalo. No vale la pena - su voz apenas audible resonó en la habitación.
Ambos hombres voltearon a la camilla. Y ahí estaba, despierto intentando acostumbrarse a la luz.
El primero en acercarse fue Chuuya tocando la frente de Dazai.
- Osamu. Perdón por no venir antes - fue lo primero que dijo.
- Esta bien chibi. Todos estamos ocupados, ¿no?. - río débilmente.
Chuuya simplemente asintió y río.
- Te extrañe, tonto. - hablo con fingida molestia.
- Gracias.
Ambos sonrieron. Siempre estarían el uno para el otro.
Kunikida miraba la escena con un hueco en el estómago. Queria detener ese horrible sentimiento que sentía en todo su ser.
Los ojos del castaño se posaron en el. Mirándolo con tanta dulzura que se sentía indigno.
- Hola, Kunikida - una sonrisa se formó en sus labios.
Ya sé que estuvo cortito pero espero les guste. Espero que no se sienta como si estuviera llevando muy rápido la historia. Los amoo ✩*:.˶˃ ᵕ ˂˵ .:*✩
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𝘙𝘢𝘮𝘦́ [ 𝐾𝑢𝑛𝑖𝑧𝑎𝑖 ]
Fiksi PenggemarRamé: significa algo que es caótico y hermoso a la vez. Esa era la descripción perfecta de la relación de Kunikida Doppo y Osamu Dazai. la imagen de portada no es mía.
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