Halloween 🎃

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Una Noche de Sombras en Pixelville

La niebla de Halloween envolvía Pixelville como un manto, transformando sus calles en un laberinto de sombras y secretos. PartyNoob (Poob), un cazador novato, recorría esas mismas calles con la esperanza de detener a los dos vampiros más peligrosos de la ciudad: Griefer y Pest. Sin embargo, la misión de Poob era mucho más personal, especialmente cuando su corazón lo guiaba más hacia Griefer que hacia la caza.

Griefer y Pest, ambos vampiros poderosos, se detestaban casi tanto como temían el uno al otro. Cada vez que se cruzaban, las chispas volaban y las tensiones se elevaban, como si la misma noche se volviera más oscura a su alrededor. A pesar de compartir la misma naturaleza, sus diferencias los mantenían en constante desacuerdo.

En una de esas noches brumosas, Poob logró seguir la pista de Griefer hasta un callejón angosto. Creyó que tenía la ventaja cuando lo vio de espaldas, pero antes de que pudiera hacer algo, Griefer se giró con su sonrisa irónica, sus colmillos brillando bajo la tenue luz de la luna.

—Otra vez tú, Poob. ¿Nunca te cansas de jugar a ser cazador? —se burló Griefer, dando un paso hacia él con la misma elegancia y peligro que un lobo al acecho.

Poob levantó su ballesta, aunque su nerviosismo era evidente. Intentó responder con valentía, pero su voz tembló.

—Esta vez... no dejaré que escapes, Griefer. —dijo, aunque su mirada traicionaba la mezcla de sentimientos que lo atormentaban.

Antes de que pudiera seguir, la figura de Pest emergió de las sombras, con su sonrisa maliciosa y sus ojos rojos que brillaban como dos brasas en la oscuridad. Se cruzó de brazos, observando la escena con una satisfacción perversa.

—Vaya, vaya... ¿Acaso me he perdido de algo interesante? —dijo Pest con su tono venenoso, su presencia haciendo que la temperatura del ambiente pareciera descender aún más—. El novato y el romántico. Qué conmovedor.

Griefer giró la cabeza hacia Pest, su expresión se tornó de inmediato en una mezcla de desdén y furia contenida.

—¿Por qué no te metes en tus propios asuntos, escarabajo? —gruñó Griefer, acercándose más a Poob como si quisiera protegerlo de la presencia de Pest—. Siempre arruinando lo que no te concierne.

Pest soltó una risa baja, dejando ver sus colmillos antes de lanzar una mirada burlona a Poob, quien seguía allí, tratando de recomponerse.

—¿Y dejar que te diviertas a solas con nuestro pequeño cazador? No, Griefer, eso sería demasiado aburrido. —Pest se inclinó un poco hacia Poob, disfrutando de la incomodidad que generaba—. ¿Sabías, Poob, que jugar con un vampiro puede ser... peligroso?

La tensión entre los dos vampiros crecía, y Poob se encontraba en medio, sin saber cómo detener el enfrentamiento que se avecinaba. Antes de que pudiera reaccionar, Griefer empujó a Pest con fuerza, haciendo que este retrocediera unos pasos.

—Mantente alejado de él, Pest. No tienes nada que ver aquí. —La voz de Griefer se tornó más grave, su aura oscura intensificándose mientras sus ojos brillaban con un destello de furia.

Pest se recompuso rápidamente, limpiándose la solapa de su abrigo negro con desprecio antes de avanzar hacia Griefer, devolviéndole el empujón.

—Tú y yo sabemos que siempre estoy en todo, Griefer. No voy a permitir que te quedes con todo el entretenimiento de Pixelville. —susurró Pest, acercándose tanto que ambos quedaron cara a cara, sus miradas cruzándose como dos espadas afiladas.

Poob, viendo cómo ambos vampiros se enfrentaban, trató de interponerse, pero Griefer le lanzó una mirada firme, casi protectora.

—Quédate atrás, Poob. Esto es entre Pest y yo.

La pelea entre los dos vampiros, aunque sin llegar a ser mortal, era una demostración de su poder. Empujones y palabras afiladas volaban de un lado a otro, el eco de sus voces resonando en las paredes del callejón. Pero, incluso en medio de la confrontación, algo en la postura de Griefer denotaba que no iba a dejar que Pest se acercara demasiado a Poob.

Finalmente, Pest se detuvo, riendo mientras retrocedía unos pasos.

—Esto se está volviendo aburrido, Griefer. Pero no te preocupes, siempre hay otra noche. —dijo, lanzando una última mirada a Poob antes de desaparecer entre las sombras, su risa burlona perdiéndose en la niebla.

Griefer respiró hondo, tratando de calmarse antes de girarse hacia Poob, que aún lo miraba con preocupación. El cazador bajó la ballesta, su rostro reflejando el alivio de ver que Griefer estaba bien, aunque la tensión aún no se disipaba del todo.

—Gracias... por protegerme —murmuró Poob, mirándolo con una mezcla de timidez y gratitud.

Griefer solo suspiró, su sonrisa irónica regresando por un momento mientras acariciaba suavemente la mejilla de Poob con la punta de sus dedos.

—No necesitas agradecerme, Poob. No dejaría que nadie te lastime... ni siquiera un escarabajo entrometido.

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