Cap 25 (Parte 3)

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Descargo de responsabilidad: Halo corresponde a 343 Industries

El 9 de julio de 2558, las Doce Colonias de Kobol vivían uno de sus momentos más críticos desde el inicio de la guerra contra el Storm Covenant. Tras la pérdida de Picon y Caprica, las fuerzas coloniales aún intentaban reorganizarse mientras la amenaza alienígena seguía creciendo. A pesar de todos los esfuerzos, dos de sus colonias más importantes ya habían sido destruidas.

El almirante William Adama, uno de los pocos líderes que mantenía un compromiso absoluto con la supervivencia de las colonias (ahora reducidas prácticamente a diez), recibió una orden prioritaria: localizar y llevar ante la justicia a la almirante Helena Cain. Su negativa a acudir en ayuda de Caprica no solo había sido una deserción; muchos la consideraban traición directa. Cain había desaparecido sin dejar rastro, como si la propia tierra se la hubiera tragado.

Sin embargo, la caza de Cain tuvo que interrumpirse de inmediato.

Dos flotas completas del Storm Covenant lanzaron un ataque sorpresa simultáneo contra Gemenon y Tauron. Gemenon, el corazón religioso de las colonias, y Tauron, el granero principal que suministraba grano y recursos agrícolas a todo el sistema, eran objetivos estratégicos de primer orden.

Adama no dudó. Ordenó a su flota poner rumbo a Tauron para unirse a las fuerzas del almirante Peter Corman, que ya se encontraba en plena defensa de la colonia. La pérdida de Tauron sería un golpe mortal para la capacidad de supervivencia a largo plazo de las colonias.

Al llegar a la órbita de Tauron, el panorama era desolador. La flota de Corman había sufrido daños severos: una de sus tres Battlestars había sido destruida y otras sesenta naves de apoyo yacían convertidas en restos orbitales. Adama no perdió ni un segundo. Ordenó un flanqueo inmediato sobre la formación covenant para aliviar la presión que sufrían las maltrechas fuerzas de Corman.

La maniobra funcionó. Las naves coloniales lograron dividir el fuego enemigo y ganar un respiro vital. Sin embargo, el precio fue alto. La propia flota de Adama empezó a registrar bajas importantes, aunque su Battlestar seguía intacta. La batalla entró en un precario punto muerto donde ninguno de los dos bandos podía reclamar ventaja clara.

Ese frágil equilibrio se rompió cuando llegó una transmisión de emergencia desde Gemenon.

En la pantalla apareció el rostro de un alto mando covenant. Su voz, fría y cargada de fanatismo, resonó en todos los canales:

—Hoy les demostraremos que sus dioses no son más que falsos ídolos. Solo les queda esperar la destrucción que caerá de nuestra mano... porque nuestros Dioses así lo exigen.

Las palabras cayeron como un veredicto divino. La amenaza no era solo militar; era un ataque directo contra la fe más profunda de las colonias.

Sistema Helios Alpha – Colonia de Gemenon – Ciudad Capital de Oranu

En la superficie, las fuerzas terrestres coloniales luchaban con todo lo que tenían. Oleada tras oleada de tropas covenant intentaban romper las líneas defensivas para llegar a los bunkers civiles donde se refugiaba la población. En la capital, Oranu, la resistencia era desesperada.

De repente, quince minutos atrás, se había perdido todo contacto con el resto del planeta. Los medidores de radiación comenzaron a dispararse: varias armas nucleares del arsenal colonial habían detonado.

Cuando las defensas terrestres y las pocas aeronaves que quedaban estaban a punto de ser desbordadas, los soldados observaron con desconcierto cómo las fuerzas covenant empezaban a retirarse a toda velocidad. Por un instante, un grito de victoria surgió entre las trincheras.

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