Pierde el rumbo de forma constante. No le gusta lo que hace. Se siente una escoria y que el autobús haya seguido de largo ignorando por completo que existe termina por comprobar su innecesaria hipótesis: a nadie le interesa su vida.
Pero está bárbaro. A ella menos.
Está lloviznando. Es 5 de marzo. Son las once de la mañana. Viernes. Casi fin de semana. ¿Feliz? No lo suficiente.
El vehículo finalmente frena, abona y camina hasta los asientos del fondo. Con la ayuda de sus dedos presiona los botones de su teléfono subiéndole el volumen a la canción de rock que se está reproduciendo.
Las gotas golpean con insistencia el cristal. Abrazada a su mochila negra, no puede evitar pensar en la chica pelirroja. En sus facciones femeninas, en su piel suave y pálida. Ha llegado a la conclusión de que se conforma con un solo pensamiento de su parte recordando algún chiste tonto que llegó a hacer un día cualquiera juntas.
No sabe qué es lo que siente, si cuando la mira llega a percibir algo más que únicamente un "estoy contenta contigo". Yong Sun siempre alcanza el objetivo, aunque existan fracasos en el medio y desea con pasión que un coche desconocido la atropelle, pisa finalmente la meta con enojo y alegría. La vergüenza se va al permanecer en una pista de baile. Sus mejillas no se ponen rojas cuando chicas vienen por ella para robar un pedazo suyo. Bebe observando de forma descarada mujeres mover el cuerpo y mucho más pasadas y borrachas que ella misma. Pero su mente no encuentra ninguna visión al momento de presenciar aquellos ojos tan solo un poco más claros que los suyos intentando averiguar si ha estado llorando. Puede estar horas extras mirando los rincones de su rostro y llegando a instancias nunca antes alcanzadas.
Minutos sonriendo y sin hablar. Es la primera vez que no está incómoda si no conversa con alguien. El mundo se detiene y quiere romper la pared construida por sí mismas obteniendo un acercamiento casi prohibido. Capturar la boca mojada y pintada en la suya y, finalmente, emprender un viaje sin caminos especificados. Otra vez, no se siente capaz y quebrar la amistad no está en sus planes.
Lo haría si el alcohol la consume de pies a cabeza, y la consciencia escapado de su ser hasta nuevo aviso. Vaciar alguna botella de vino tinto para después marcar su número de teléfono. La voz ebria confesando que no para de imaginar el contacto de las yemas de sus dedos apreciar la anatomía delgada. Quitar la inseguridad que siente todo el tiempo y curar las heridas que jamás le habló de la infancia pero sabe cuáles pueden ser.
Mirarla simplemente y que el dolor se vaya.
Cuando está sola en su habitación, toca y canta para ella. Escribe, compone canciones que, probablemente, no serán conocidas por nadie más que sí misma. La adora en silencio y trata de no morirse de los celos al escuchar el nombre masculino salir de sus labios una salida x. Él no es nadie igualmente, pero su maldita cabeza le dice que está siendo reemplazada. De tan solo pensar que la besa y está ahí tomando cada que puede su cintura aprieta los puños.
El estómago se contrae y el mal genio se funda en ella. Cambia enseguida de tema. Nota su expresión confundida. No da explicaciones. No es capaz de hacerlo. ¿Y si la tensión solo está acomodada y burlándose de todo su ser en la profundidad de su cerebro? ¿Y si solo está siendo amable y juega tomando el papel de "estoy celosa también"? Ahora la tristeza agarra sus hombros.
La tarde en la universidad pasa volando. Ya no llueve. Avanza ocultando las manos en los bolsillos de su buzo. De inmediato, la imagen de aquella noche provoca que sus mejillas se calienten. Recuerda la mesa de billar y el cuerpo contrario chocando contra el suyo. Siente que es importante, que vuelve a serlo y el corazón intentando huir de su lugar correspondiente. El espacio se achica y las respiraciones se convierten en una sola. Las miradas ajenas tratan de buscar alguna razón de por qué terminaron tan juntas.
Yong Sun necesita tener una sola conclusión de lo mismo. Moon Byul únicamente intentaba enseñarle cómo se jugaba correctamente. ¿Había necesidad de apoyarse de esa manera en ella? Cuando voltea y halla los ojos acelerados comiendo cada espacio de su cuerpo, su labio tiembla y pretende dejar de lado la histeria que comienza a percibirse en el ambiente viniendo de "su chico". Hace más de tres días que no se ven, y terminar haciéndolo en un bar lejano a sus hogares y repleto de oscuridad y humo a ninguna parece caerle bien.
Esa última vez dejaron una charla sin efecto. Desde entonces, ni un "hola" se dieron hasta que, ahora, lentamente, Moon Byul acaba por abrir la boca:
- Lo siento... - su voz sale en un nivel tan bajo que se pierde junto a la música del lugar. Se aleja mirando hacia otro lado e ignorando lo bien vestida que está su mejor amiga. La falda de cuero se amolda lo suficientemente sensual a su cuerpo que está a punto de tomar su mano y llevarla lejos de donde están. El cabello suelto y teniendo un maquillaje sobrio solo la hacen ver mucho más hermosa. ¿Por qué no puede atender la voz masculina y sí poner toda su atención en la muchacha de ojos oscuros? Desea escapar, más susurra cerca de su oído: "te veo afuera, quiero hablar contigo, por favor". Sin más, se va.
El frío de la madrugada provoca que su pelo se mueva. Se miran nuevamente y los tragos que tomaron minutos atrás acaban por tomar el control de sus emociones y acciones.
Yong Sun se aferra a la anatomía femenina abrazando su espalda mientras el perfume de vainilla queme sus fosas nasales. Las manos de Moon Byul llegan a su cintura y, por un momento, el oxígeno se corta.
- Vamos a casa. - otra vez susurra.
- Vamos a casa. - repite esta vez ella.
[...]
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Vicious Circle [moonsun]
Fanfiction➤ Terminaron encontrándose mutuamente sin esperarlo. Sus vidas y personalidades nunca llegaron a parecerse. Aun así, volvían una y otra vez a verse. [...]