8

207 29 15
                                        

¿Cuanta tortura podían ser tres ciclos solares? Para Dante fueron una eternidad, ni el hecho de saber que ahora eran muy poco días hizo que estuviese ansioso. Pero los días se pasaron rápido con las tareas y los deberes, tuvo un momento para estar con su creador un tiempo. Sentarse al lado de su cuerpo en estado de hibernación y hablarle como si realmente le escuchara lo hacia sentirse bien. Pero al ver en su cuerpo con las heridas de batalla se preguntaba ¿Qué es lo que había pasado? ¿Quien se atrevió a lastimar a un bot como él? ¿Habrán sido los suyos? En su abdomen había una herida ocasionada por una cuchilla y había algunos hoyos en su pecho. Disparos.

Tenía tantas preguntas por hacerle, si tan solo el hubiese soltado el nombre de su atacante, Dante ya lo tuviese como prisionero.

A pesar de sus penas decidió que ese día nada iba a romper con su "cita". Nadie cuestionó su salida, siquiera Steelmoon qué le había visto escabullirse como si su tamaño no lo delatara. Lo dejo ser una vez más mientras ella se ocupaba de los deberes ese día.

Entonces llegó al mismo lugar de siempre y esperó.

Nuevamente, la emoción de volver a verlo no lo dejaba en paz por lo que caminaba de aquí para allá arremolinándose las manos mientras pensaba en todo lo que pudiese decir sin verse desesperado. Realmente qué ese bot lo alteraba mucho, en el buen sentido de la palabra. A pesar de sentir lo mismo aún no se dignaba a "darle mas", lo comprendía pues quería algo tranquilo. Pasado un rato escuchó pasos y, por un instante, sonrió emocionado pero borró su sonrisa al captar otro aroma diferente. Se giró para ver quien había llegado descubriendo una femme demasiado alta de cuerpo delgado, de tonos negros y gris y ópticos púrpura. Le causaba incomodidad verla y su apariencia le hacía ponerse en posición de ataque.

Pero ella lo miró con indiferencia. Tan solo lanzó un objeto al suelo qué muy pronto desplegó un holograma.

Era Sentinel.

-Dante, esta vez no pude ir a nuestro punto de reunión debido a la logística del evento pero he solicitado a Arachnid qué vaya por ti. Sé bueno con ella. Te veré en pocos nano clics.-el azulado le guiño un ópticos. 

-Bien, alteza, puede acompañarme hacia la nave qué lo llevara a Iacon.-dijo la fémina recogiendo el dispositivo.

Dante no dijo nada más, Arachnid se dio la media vuelta para irse a lo que quizás sería una nave. Aquello le dio desconfianza ¿No se supone que nadie de los suyos sabía? En su clan, solo su madre sabía pero ¿Qué decir del Prime? No se movió, solo vio como aquella con apariencia no muy amigable seguía alejándose ¿Y si se trataba de una trampa? Pero ¿Y si Sentinel realmente lo esperaba? Soltó un suspiro y caminó hacia donde la fémina iba. El primer punto bueno es que si había una nave, lo que le sorprendía es que siquiera la había escuchado.

Ambos subieron, Dante tomó asiento lejos de la fémina. Las puertas se cerraron y la nave se elevó.

Llegó el momento de conocer Iacon.

...

Cuando la compuertas de la nave se abrió, Dante quedó maravillado por la grandeza de la ciudad que yacía bajo la superficie. Era sorprendente ver edificios en el cielo, tres que se desliaban en el aire con aquellos extraños caminos. Demasiados bots caminaban por todos lados en grupos, solos, con cosas en los brazos. Todos parecían cumplir una función notó que había bots altos pero también muy bajos y, algunos, con un hueco en el pecho lo que hacía que el cyberwolf se preguntara que les había pasado. 

-Majestad-Arachnid le llamó, Dante la vio.-Sígame.-

Dante odiaba que le hablasen con aquellos títulos que indicaban que era un rey, estaba seguro que Sentinel había enfatizado mucho en su título y lo trataba como debía de ser. El azulado siguió a la femme dentro de aquel edificio dorado, mediante un elevador llegaron a una parte del edificio donde un gran ventanal mostró a enorme pista y estaba cerca del marcador. El lugar parecía un coliseo con una enorme pista. El marcador yacía en medio así como una estructura dorada muy llamativa.

Sparkling Angel || Transformers One ||Donde viven las historias. Descúbrelo ahora