—Entonces, ¿entrenas desde los diez años?
—Sí, es una clase de herencia familiar...
—¿Y de pequeño no te daban miedo las alturas?
—Realmente no —Jeongin se reacomodó en el sillón—. Siempre quise dedicarme a esto.
—Es impresionante —Farid, el libanés, masculló—. Yo comencé mis entrenamientos a los quince.
Valentina masticó un trozo de galleta antes de comentar: —Yo a los trece.
—A los once —farfulló Christopher.
—Les gano, a los ocho —Abel se llevó una papa frita a la boca.
—A mi me dejaron integrarme hasta los diecisiete —Por último, Kelly habló.
Cada uno tenía diferentes historias por contar, y Jeongin estaba encantado con la plática que se desarrollaba en su camerino.
Cuando la práctica finalizó, Christopher lo integró al círculo social que, como compañeros de trabajo y amigos, se había formado entre los trapecistas a lo largo de los años.
Se dio cuenta de que el australiano se llevaba bien con todos, eran personas completamente opuestas entre sí, personalidades distintas, unos más parlanchines que otros, pero tenían un brillo en particular que deslumbraba.
Jeongin pensó que si Hyunjin estuviera ahí notaría una vibra fenomenal, porque hasta él, que no se consideraba de mente tan elevada, la sentía.
Parecía que los conocía de toda la vida, la confianza que le dieron para abrirse a conversar, era igual a la que Seungmin le brindaba.
Una valiosa comodidad.
—¿Y qué tan difícil es hacer actos en solitario?
—No mucho, si es mayor responsabilidad, pero creo que es más fácil porque no te tienes que acoplar a nadie —Estiró la mano y tomó el recipiente que contenía fresas—. ¿Ustedes no lo intentaron jamás?
—No, y la verdad es que yo estoy bien así —El portugués rechazó con un ademán—. Me daría pánico escénico.
—A mi también —concordó Valentina—, aprendí a trabajar en compañía, eso de volar yo sola no creo que sea lo mío.
—Pues yo si me atrevería —Christopher canturreó, recostándose en el sofá.
Puso la cabeza sobre los muslos de Jeongin, utilizándolos como almohada y él le sonrió.
—Es una lástima que Orion no permita los shows individuales —murmuró, al morder la pequeña fruta.
—Es que los espectáculos son vistosos cuando participamos varios, la gente lo ama por la sincronización que ve en el aire.
—Eso me asusta un poco —Tuvo que confesar—, en el entrenamiento vi como son sujetados por los demás al hacer el cambio de trapecio, ¿eso no les causa nervios?
—Antes sí, ahora ya nos acostumbramos —Kelly fue quién respondió. Ella no hablaba mucho—: Puede que al inicio te cueste trabajo, pero nosotros te ayudaremos en eso.
—Solo debes confiar, Hanbin y Jiwon te van a explicar lo que debes hacer —el australiano señaló su propia boca abierta.
Jeongin comprendió lo que tenía que hacer, así que lo alimentó con una fresa y él le agradeció con un pulgar arriba.
—Voy a trabajar duro para lograrlo —Se comprometió.
—Vas a conseguirlo rápido, Innie, hemos visto como te desenvuelves.
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It's all an act
Fiksi PenggemarJeongin amaba con cada latido ser un trapecista en el circo "Legacy", desde que tuvo uso de razón, siempre soñó con ser parte del espectáculo. Y su vida sería completamente perfecta, si no tuviera que lidiar continuamente con Hyunjin, un malhumorado...
