𝘏𝘈𝘕𝘕𝘖
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Mis manos están debajo de mi cabeza y al mismo tiempo observo el techo que amenaza con caerse en cualquier momento. Los pensamientos se intensifican y se encajan en mi mente como si fueran lanzas recién afiladas. Nunca había tenido mi cabeza tan ocupada; estoy tan confundido por todo lo que está pasando respecto a Annesha, se supone que está prohibida para mí, sin embargo, su existencia me invita a romper todas y cada una de las reglas impuestas.
En segundo lugar se encuentra la necesidad de darle forma al plan que estoy ideando para escapar de este lugar, es tan frustrante darme cuenta de que aunque le he dedicado muchas horas, aún sigue sin tener pies ni cabeza.
Y por último, tenemos el recuerdo de la mirada que me dedicó Lucila, mi madre. Sé que ella intuye sobre mí, tiene la sospecha de que soy aquel niño que hace años envió lejos para mantenerlo a salvo.
Mis pensamientos son interrumpidos al escuchar como alguien se acerca, miro hacia la rejilla, es Ravi, quién últimamente se ha convertido en la única persona con quién cruzo una palabra, incluso me atrevería a decir que es mi amigo. Dejo de sonreír al descubrir que viene acompañado de un hombre, su cabello es completamente blanco y su estatura no rebasa el metro cincuenta.
La sangre se esfuma de mis venas y termina en mis talones al reconocer a la tercera persona que viene detrás, bajo la cabeza evitando que nuestras miradas se crucen, pero todo en mi interior está sufriendo un colapso. Mi respiración es agitada y mi corazón amenaza con salir disparado de mi pecho, estoy sudando y puedo percibir un enorme agujero en mi estómago que se hace más grande al pasar los segundos. Apenas pone un pie dentro de la celda un fuerte olor a lavanda envuelve y extingue el hedor nauseabundo del lugar.
—Gladiador, ¿nos conocemos? —la mujer titubea y al mismo tiempo da un par de pasos hacia delante.
—¿Tienes familia? —
—Una esposa, Arishat, mi única familia... —empuño mis manos y decido mirarla.
—Arishat... —susurra y una ligera sonrisa aparece en su rostro.
—La asesinaron bajo las órdenes de tu esposo —su expresión ha cambiado al instante.
—Acacius no es el villano, ha tenido que seguir las órdenes de los emperadores, está arrepentido, sobre todo porque lo enviaron a Numidia, la tierra donde vivía la mujer que alguna vez amó, y también una mujercita fruto de ese amor —
—Arrepentirse no cambia las cosas, y mucho menos traerá de regreso todas las vidas que se perdieron por culpa de sus decisiones —
—Roma se ahoga en su propia sangre —niego con la cabeza y río, dejando escapar el aire por mi nariz.
—Y aún así disfrutas los placeres del coliseo —
—Hay mucho que tú no entiendes, Lucio... —mi corazón se estruja al escuchar aquel nombre.
—No sé quién crees que soy, me llamo Hanno, y en mi memoria no guardo recuerdos de una madre —sus ojos se llenan de lágrimas y su mentón tiembla.
—Lo lamento tanto —
—Estoy seguro que si tu hijo estuviera aquí te diría que no le llores, porque no sería el niño que mandaste lejos, ya murió ese niño —
—Tal vez creas que no valgo nada, tal vez creas que te abandoné, pero necesito que sepas... si no vas a aceptar el amor de tu madre, utiliza la fuerza de tu padre, la necesitas. Su nombre era Maximo Decimo Meridio, y lo veo en tí... —
—Lárgate —me mira llena de terror y confusión.
—Mi señora, tenemos que irnos ya —dice el hombre de baja estatura, la mujer da media vuelta para salir pero antes de hacerlo vuelve hacia mí.
—Lucio, fuiste amado, por tu madre y por tu padre, tu nombre estaba en sus labios —
—¡LARGO! —exclamo lleno de ira, ambos se van a toda prisa mientras que Ravi se encarga de cerrar la celda.
Durante mucho tiempo he tenido que ser fuerte, he tenido que reprimir mis sentimientos e ignorar aquello que me duele, pero justo ahora decido ser débil y quitarme la armadura que cubre mi corazón. Mi llanto se desborda, me gustaría que las cosas fueran diferentes y que los brazos de mamá vuelvan a ser mi lugar preferido. Sin embargo, no puedo darme el lujo de desactivar mi modo de supervivencia.
Sé a lo que vine, voy a terminar lo que mi padre comenzó, quiero alcanzar la promesa de Roma, junto a ella.
Annesha.
Vuelvo a recostarme pero apenas pasan unos segundos la rejilla nuevamente es abierta. Me es difícil saber quién es, pues su identidad se oculta muy bien bajo una túnica larga y oscura. Se acerca y al estar frente a frente revela su rostro, frunzo el ceño, es el Emperador Geta.
—¿Qué estás haciendo aquí? —su mirada me intimida un poco, levanta su brazo derecho mostrándome una llave de color plateado.
—Es la llave de la celda donde se encuentra Annesha, mañana a la media noche podrás salir de este lugar e ir por ella, llévala lejos y cuídala con tu vida si es necesario —su voz se corta y parece que está reprimiendo su llanto.
—¿Por qué? —
—No sé como responder ante eso, créeme, tampoco sé porque lo hago —suelta una pequeña risa maquiavélica.
—¿Y como sé que no me estás engañando? —
—Solo hazlo.
Tomo la llave y Geta enseguida abandona la celda. Su visita y el motivo de esta me han dejado sumamente confundido. Estoy seguro de que él quiere a Annesha tanto como yo, lo veo en sus ojos. No puedo juzgarlo, porque...
¿Quién no se enamoraría de esa mujer?
¿Quién no estaría dispuesto a morir por ella?
Me enamoré y estoy dispuesto a cualquier cosa por ella. Mañana a la media noche iré a buscarla y juntos escaparemos de este lugar, no iremos muy lejos, pues como dije, debo terminar con lo que mi padre empezó.
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ᴺᵒ ᵒˡᵛⁱᵈᵉˢ ᵈᵉʲᵃʳᵐᵉ ᵘⁿᵃ ᵉˢᵗʳᵉˡˡⁱᵗᵃ
Siento mucho haber tardado tanto en actualizar, espero que lo disfruten 💖
¿A quién prefieren, Hanno o Geta?
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𝘓𝘈 𝘊𝘌𝘓𝘋𝘈 𝘌𝘚𝘊𝘈𝘙𝘓𝘈𝘛𝘈
Fanfiction«El Emperador Geta jamás imaginó que hubiese algo más tentador que poder gobernar el imperio de Roma. Y Lucio, nunca creyó que gozaría de ser esclavo de las fantasías que se escondían en lo más profundo de su ser.»
