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⚠️ El siguiente capítulo incluye contenido explícito que puede ser incómodo para algunas personas, si eres una de ellas aún estás a tiempo de dar un paso atrás ⚠️

𝘈𝘕𝘕𝘌𝘚𝘏𝘈
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Un intenso escalofrío recorre mi piel en el instante en que Hanno cierra la puerta quedando dentro de la celda, no hay duda, ha aceptado la propuesta de Geta, quién le regala una sonrisa descarada.
La mirada de Hanno se desliza desde mi rostro hasta mi entrepierna que aún sigue escurriendo a consecuencia del placer que el emperador me hizo experimentar momentos atrás.

—¿Estás segura qué quieres hacer esto? —me siento para lograr verlos desde un mejor ángulo, acaricio mis piernas para deshacerme de mis nervios y bajo la mirada, quiero decirle que sí, que mis deseos por tenerlos a ambos son más grandes que el universo. —¿Annesha? —levanto la mirada y asiento con la cabeza.

—Sí, Hanno, no sé lo que me ocurre pero cada vez que los tengo cerca algo extraño se apodera de mí, sé que días atrás dije que esto no era correcto, pero tratándose de ustedes... no me importa ser condenada —

Geta sonríe y se acerca, se agacha y me toma del mentón, sus pupilas están tan dilatadas que han logrado exterminar el color chocolate de sus iris. Presiona su lengua contra mis labios y vuelve a mirarme.

—Eres perfecta, Annesha, tan perfecta para mí, siempre busqué mujeres para satisfacer mis necesidades, pero contigo todo es distinto, dime tus deseos y me encargaré de cumplirlos, no importa que tan descabellados sean —

Sus palabras me han excitado sobremanera, rodea mi cuello con una sola mano y me levanta llevándome hasta Hanno, sus ojos azules recorren cada centímetro de mi cuerpo mientras que el musculoso pecho de Geta se apoya en mi espalda, mis piernas están luchando para mantenerse firmes, pero el tambaleo aumenta al observar las manos de Hanno acercándose a mi cintura. Su prominente y sudoroso pecho sube y baja sin ningún control, su piel fría hace contraste con mi piel que se encuentra ardiendo como si fuese un pedazo de hierro al rojo vivo. Las puntas de sus dedos acarician mi abdomen y luego ascienden por mis pechos, mis pezones están completamente erizados al igual que los millones de vellos que se esparcen por toda mi anatomía.

Geta mueve mi cabello hacia el otro lado logrando exponer mi cuello, su cálida respiración golpea mi piel y sus labios no tardan en impactarse en la misma zona, mis ojos se cierran ante el exasperante placer que se ha adueñado de mi cuerpo. Jadeo ante la brutal sensación de dolor que producen sus dientes al clavarse en mi hombro y clavícula, seguro que dejará marcas. Hanno desliza sus manos por mi espalda hasta llegar a mi trasero, sus enormes manos atrapan cada uno de mis glúteos, los aprieta y a su vez entierra sus uñas en mi piel. Recarga su frente en mi coronilla y sonríe, la humedad que hay en mi intimidad se expande al percatarme que sus ojos claros se han teñido de oscuridad.

—¿Qué se siente, Annesha? —susurra con una firme voz gutural.

—¿Qué cosa? —logro formular la pregunta en un casi invisible hilo de voz.

—¿Qué se siente ser tan deseada? —las comisuras de su boca se elevan unos escasos milímetros y sus dedos se frotan contra el punto sensible que pone mis piernas a temblar. —¿Qué se siente tener en tus manos la oportunidad de escoger si ir al cielo o al infierno? —

El ritmo de sus movimientos aumenta y continuar reprimiendo mis gemidos ya no es una opción, Geta sujeta mis pechos y los estruja sin piedad, mi mirada se posa en sus movimientos, me gusta como maltrata mi piel, sobretodo esas manchas rojas que tardan en desaparecer algunos segundos por la presión que ejerce. La pesada y fina bata del emperador cae al suelo y de reojo observo su cuerpo completamente desnudo, da un paso hacia adelante, restregando su colosal erección entre mis nalgas. Hanno también se deshace de su ropa, me pierdo en sus pectorales y en los tonificados hombros que posee, las heridas que hay en su cuerpo me hacen suspirar, pero mis pulmones se vacían apenas desvío mis ojos hacia su pelvis, pues su miembro es proporcionado al tamaño de toda su anatomía.

𝘓𝘈 𝘊𝘌𝘓𝘋𝘈 𝘌𝘚𝘊𝘈𝘙𝘓𝘈𝘛𝘈 Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora