𝘏𝘈𝘕𝘕𝘖
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El lugar que Geta me proporcionó para esconderme es demasiado elegante, las paredes no están agrietadas y el color dorado resalta en cada uno de los elementos que hay con el propósito de adornar. Tampoco hay olores nauseabundos y las ratas no se arrastran por el piso reluciente. Es extraño estar en un lugar como este, pero al menos nadie sospecharía de que un gladiador esté escondido en uno de los distinguidos inmuebles de los emperadores. Reviso la profunda herida que hay en mi brazo izquierdo, cada día empeora más. Es una lastima que Ravi no esté aquí para administrarme ninguno de sus milagrosos ungüentos o siquiera darme un poco de opio. Me dejo caer en la voluptuosa silla que está en el centro del salón y echo mi cabeza hacia atrás.
Un par de ojos color esmeralda llegan a mi cabeza en una imagen completamente nítida, sonrío, aún sigo sin comprender porque permití que mi moral se hiciera pedazos. Bastó con perderme en la profundidad de su mirada y en la perversidad que se escondía detrás de su rostro angelical. Probé sus labios y descubrí que nunca antes había estado tan hambriento. Arishat significó mucho en mi vida y sé que también fui importante para ella, por lo tanto debe estar decepcionada por la persona en la que me convertí, sin embargo, Annesha es ahora mi presente, y deseo con todas mis fuerzas que permanezca en mi futuro.
Unos golpes en la puerta trasera me sacan de la paz en la que me sumergí. Tomo mi espada y con pasos firmes me acerco a la dirección de donde proviene el fuerte sonido.
—Soy Ravi —susurran, frunzo el ceño y recuerdo que antes de salir de la celda le indiqué el lugar en donde permanecería escondido.
—Abre, tengo malas noticias —hago lo que me indica y le permito entrar a la propiedad, se descubre la cabeza y frota sus manos, es una noche fría.
—¿Qué malas noticias? —deja escapar un profundo suspiro y me mira con compasión. —Habla de una vez —
—Tu madre... —levanto la barbilla y mi corazón se acelera mucho más que aquella ocasión en la que me enfrenté a los salvajes babuinos. —Va a ser ejecutada —
—¿Qué? —
La sangre baja hasta mis talones y un miedo se introduce hasta lo más recóndito de mi ser. Durante mucho tiempo tuve que lidiar con la ausencia de mi madre, fue doloroso pero aprendí a sobrellevarlo, sabía que ella estaba viva y eso me era suficiente, pero esto es completamente diferente, no quiero perderla.
—El emperador Caracalla descubrió que su hermano planeaba quitarlo del poder, y al parecer Lucila y el general Acacius estaban involucrados —doy media vuelta y cubro mi rostro con ambas manos, cuando Geta dijo que planeaba enfrentarlo no imaginé que sería tan pronto.
—¿Sabes dónde los tienen? —asiente un par de veces.
—Así es, pero no hay manera de salir de ahí, al menos no con vida —coloco mis manos en mi cintura y comienzo a caminar de un lado a otro.
—Tengo que sacar a mi madre de ese lugar, no importa que tan arriesgado sea —
—Te ayudaré, el riesgo vale la pena, el único que merece tal castigo es el emperador Geta —me detengo ante lo último que dijo.
—¿El emperador Caracalla no le perdonó su traición? —niega y vuelve a exhalar.
—No, no tuvo piedad, sé de buena fuente que sacó a su hermano de una habitación secreta y después lo torturó hasta que Geta le imploró que terminara de una vez con su vida —los latidos de mi corazón vuelven a dispararse y un escalofrío recorre mi columna de principio a fin. La celda que Ravi menciona debe ser en la que Geta mantenía protegida a Annesha.
Tomo la oscura capa que usé para llegar a este lugar y sin pensarlo dos veces cruzo la salida, Ravi me sigue, está confundido.
—¿A dónde crees que vas? —desato al caballo que trajo a Ravi hasta aquí y de un solo brinco logro montarlo. —¿Hanno? —
—Debo regresar a ese lugar, si no estás de acuerdo puedes quedarte —rueda los ojos pero termina aceptando mi imprudente idea.
Fue una ventaja que la mayoría de los guardias estuvieran en el pueblo. He logrado entrar al palacio y solo unos metros me separan de aquella celda tan peculiar. Bajo la mirada, encontrándome con un impresionante rastro de sangre. Me acerco hasta la puerta de acero, está cerrada, busco entre los ladrillos la llave que Geta ocultó y al conseguirla la introduzco en el cerrojo. Abro la puerta, mi estómago se revuelve al observar como el color escarlata resalta en el piso y en las sábanas blancas con las que Annesha se está cubriendo.
—Annesha... —rápidamente se incorpora en la cama, su rostro está magullado y hay sangre seca en la mayor parte de él.
Avanzo y mientras lo hago, encuentro más detalles que responden a la pregunta que me niego a hacer. Annesha está desnuda, sus hombros caídos tienen marcas, su cabello está despeinado y lágrimas borran las manchas de sangre que hay en su bello rostro. Aprieto mis puños hasta que mis uñas se clavan en la palma de mis manos, me siento en la orilla de la cama e inhalo antes de decir alguna palabra. Sus ojos están inundados y su mirada expresa tanto dolor, está sufriendo y la idea de prenderle fuego a todo este imperio ya no suena tan descabellada.
—¿Quién hizo esto? —baja la mirada y abraza sus piernas contra su pecho. —Annesha... —
—No sé de que hablas —su voz entrecortada ocasiona que mi corazón se comprima.
—Entiendo que no quieras hablar sobre esto, pero necesito saberlo —
—¿Para qué?, ¿para que vayas hacia ellos y te maten? —su llanto se intensifica, acerco mi mano a su rostro y acaricio su mejilla con mi pulgar. —No quiero perderte a ti también —
—No lo harás, nos mantendremos juntos —tomo las sábanas y las enredo en su cuerpo lastimado. —Tenemos que irnos —
—No... tienen a Geta y no me iré sin él —
—Annesha, escúchame, si Caracalla o uno de sus guardias regresa, te atraparán y no podremos hacer nada, confía en mí, por favor —se queda callada por un par de minutos pero termina asintiendo. La tomo en mis brazos y salimos después de asegurarme que nadie esté en los pasillos.
Annesha se adentra en el agua tibia que preparé para ella, el líquido se pinta de un ligero tono rojizo, me siento tan impotente y tan culpable a la vez, no debí dejarla en ese lugar, si tan solo la hubiera traído conmigo nada de esto hubiera pasado. Su mirada está perdida y la llama de la antorcha se refleja en las lágrimas que están atrapadas en sus ojos.
—Ravi me dijo que mañana es la ejecución de Lucila, de Acacius y de... —
—Geta —susurra y yo asiento, se crea un silencio. —Tenemos que ayudarlos, ellos nos necesitan —
—Lo haré, tengo un plan, Ravi y los demás gladiadores van a ayudarme —me mira, algo de lo que dije ha logrado sacarla del trance.
—Déjame ayudarte también —súplica. —Por favor... solo debo conseguir un arco y algunas flechas —
—No, no pienso exponerte, estarás mejor aquí —
Se levanta, el agua resbala por cada rincón de su cuerpo. Trago saliva al percatarme de las marcas que hay en todo su cuerpo. Hay rasguños en sus pechos y en sus caderas, en su abdomen hay una mordida tan profunda por la cual la sangre sigue fluyendo. No puedo seguir mirándola así que clavo mis ojos en el agua.
—Mírame, Hanno, mírame —regreso mi mirada hacia ella. —No eres el único al que le han arrebatado todo, quizás en una semana todas estas heridas desaparezcan, pero las de aquí —coloca una mano en su pecho. —Estas jamás van a sanar, déjame ir contigo para hacerles pagar todo el daño que han hecho —
Meto la mano a mi bolsillo y saco el anillo que mi madre me dio hace un par de días, lo observo y a través del orificio contemplo a Annesha, cruzamos miradas y susurro;
—Así será.
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ᴺᵒ ᵒˡᵛⁱᵈᵉˢ ᵈᵉʲᵃʳᵐᵉ ᵘⁿᵃ ᵉˢᵗʳᵉˡˡⁱᵗᵃ
Ya está disponible el primer capítulo de BURNING DESIRE, una historia que sólo será con Geta 💖
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𝘓𝘈 𝘊𝘌𝘓𝘋𝘈 𝘌𝘚𝘊𝘈𝘙𝘓𝘈𝘛𝘈
Fanfiction«El Emperador Geta jamás imaginó que hubiese algo más tentador que poder gobernar el imperio de Roma. Y Lucio, nunca creyó que gozaría de ser esclavo de las fantasías que se escondían en lo más profundo de su ser.»
