—No me puedo creer esto
Los chicos estaban a punto de llegar a Zaragoza, a la casa de la infancia de Juanjo concretamente... Y a decir verdad, ninguno de los dos era cien por cien consciente de aquello.
—Que te han dicho tus padres?
—Que quizás estamos locos pero que con lo bueno que estás no les extraña —soltó Martin encogiéndose de hombros.
—Ay dios —negó Juanjo mientras reía, haciendo que Martin sonriera tímido.
—Me cayeron muy bien sabes?
—Podrías venir a casa algún día
—No te parece demasiado formal? Es como ir a una reunión con mi superior del hospital. La primera vez que tuve una estaba literalmente como un flan.
—Venga ya! si ya los conoces —rodó los ojos —Pero claro; si solo me quieres para un polvo lo entiendo... —terminó por decir Martin haciéndose el ofendido, aún sabiendo perfectamente que no era así, pues tenía demasiadas dioptrías pero sabía diferenciar ese brillo en los ojos.
—Ni siquiera hemos follado Martin, por dios —respondió rojo como un tomate.
—Ya... Por eso me has traído aquí eh; te he pillado Juanjo.
—Justo para eso si. Sabes perfectamente que no! —dijo irritado
—O sea que no quieres follar conmigo entonces... que decepción; no paro de imaginar cómo sería sabes?
—Pero que te pasa?! —preguntó Juanjo con los ojos demasiado abiertos —Puedes dejar de tergiversar mis palabras? —dijo provocando una sonora carcajada a Martin, el cual estaba orgulloso de que aquello hubiera funcionado.
Había descubierto que picar a Juanjo era de sus cosas favoritas en el mundo... El chico reaccionaba a todo de manera exagerada; inquieta y volviéndose completamente rojo.
—Estas muy gracioso cuando te picas.
—Eres idiota. Cuando estemos arriba pienso tirarte al vacío.
—Arriba de donde? De tu cama? No habrá mucha altura hasta el suelo, Juanji...
Juanjo le lanzó una mirada asesina, mientras negaba con la cabeza, sin poder reprimir la sonrisa que amenazaba con salir de su boca.
—Te quiero callado el resto del viaje, Martin.
Y claramente, no lo consiguió... Pues en los veinte minutos que les quedaban hasta llegar, Martin se encargó de asegurarle la ilusión que le hacía ir allí. E ir con el. Las ganas que tenia de ir a la montaña. De ver los campos. Las hojas secas. De estar arriba.
De la montaña. Y de su cama, también claro.
...
—Que bonita, Juanjo —dijo sorprendido Martin cuando ambos entraron a la casa.
—Mis padres siguen viniendo a menudo así que la siguen manteniendo impoluta.
—Es preciosa, muy rústica. Bohemia.
—Bohemia. Esa es tu palabra favorita no? —pregunto sonriendo mientras rodeaba su cintura.
—Puede —dijo encogiéndose de hombros mientras le dejaba un casto y suave beso en los labios; sabiéndoles a poco —Vamos?
—Cariño, no has sido tú el que ha conducido tres horas seguidas; necesito descansar un poco; tu sabes lo que es subir al Moncayo? —dijo Juanjo tirandose al sofá.
Y de lo que no se dio cuenta fue del Martin petrificado en el sitio que estaban; después de escucharle llamarlo "cariño"
La realidad fue que su estómago se dio la vuelta tras escucharlo. Un escalofrío le recorrió de cabeza a los pies. Mordiéndose el labio ilusionado.
YOU ARE READING
comiendo chicle
Fiksi PenggemarDonde a Martin le quitan las muelas del juicio y se le complica O Dónde Juanjo es el enfermero vacilón que lo cuida durante ese tiempo
