Qué día más ajetreado fue aquel, lleno de muchas emociones, y situaciones confusas.
Nana me levanto muy temprano, con mi desayuno listo, me sorprendió, de postre había un gran pedazo de tarta de limón, mi favorita.
-Feliz Cumpleaños- dijo con una sonrisa que se desvaneció en un instante, las dos sabíamos el porqué.
Salimos del cuarto, yo todavía en pijama, tuvimos una vista de lo en verdad significaba CAOS, las sirvientas y mayordomos corrían de un lado a otro con cajas, platos, servilletas y de mas, Nana y yo nos quedamos petrificadas al ver tantas personas corriendo de un lado para el otro en un mismo pasillo. Casi por instinto volvimos al cuarto y cerramos la puerta agitadas como su nosotras fuéramos las que teníamos que llevar todo eso, en eso tocaron la puerta.
-Buenos días, Señorita, me permite entrar- pregunto Wyman acompañado de dos mucamas, pusieron algunas de esas grandes cajas sobre mi cama y las abrieron sacando lo que a mí me pareció que eran herramientas de tortura.
Todo el día estuvieron alistándome, con el maquillaje y tratando de hacerle un bonito peinado a la gran peluca que debía usar toda la noche, de decidieron por una media cola de caballo, a la cual le hicieron un sinfín de risos, con bonitos pasadores cubiertos de diamantes y un listón, color amarillo canario, lo cual a mí no me convenció, así que sin pensarlo dos veces pregunte.
-¿De qué color es el tan comentado vestido que llevare esta noche Wyman?- al terminar esta pregunta, él se acercó a una de las cajas que todavía se encontraba cerrada y extrajo un horrible vestido color amarillo chillón con flores y holanes color naranja en todos lados, algunos estaban de mas, al parecer puse cada de estar a punto de desmayarme porque Nana, me sujeto de los hombros y trataba de mantenerme calmada.
-Discúlpeme Señorita, yo también odio este diseño, pero su padre me ha ordenado que es lo que tiene que llevar- Dijo Wyman con su rostro afligido, en verdad no quería que yo me pusiera esa horrible cosa, pero ordenes son órdenes y más si vienen de mi padre.
Se había ocultado el sol para cuando terminaron de ponerme todo lo necesario y de escuchar el último discurso sobre modales de Wyman, Nana también se había arreglado como una dama de compañía, que gracias al cielo dejaron que fuera conmigo, yo no soltaba su mano estaba nerviosa, más cuando Wyman me conto a última hora que el baile no sería en esa mansión, si no en la principal, una más grande, la mansión de mis padres.
-Lo siento Señorita, se me ha ordenado decirle hasta hoy, por lo tanto su carruaje está listo espero que disfrute su primera velada, manténgase tranquila y trate de no golpear a alguien- dijo nerviosamente Wyman.
- ¿Por qué tendría que golpear a alguien? – pregunte llena de curiosidad
- Pues porque muchas cosas se tienen planeadas hoy- dijo antes de dirigirme una mirada de dolor, en ese momento mi mente se puso más alerta de que costumbre, ese tipo de mirada no decía nada bueno, mucho menos viniendo de él, aparte de nerviosa, me ponía en una extraña fase de ira y seriedad que no había experimentado jamás.
Salimos de la mansión, el carruaje era idéntico al que me había traído alguna vez hace años, Wyman nos ayudó a subir y cerró la puertecilla al final, yo seguía sosteniendo la mano de Nana, y trataba de no caer dormida por los movimientos de carruaje. No fue mucho tiempo hasta que avise una enorme mansión llena de luces arriba de una gran colina, rodeada por extensos jardines que no podía distinguir ya que solo la luz de la luna alumbraba esos lugares en ese momento, mi corazón latía cada vez más rápido conforme nos acercábamos, creía que iba a estallar...me preocupaba lo que pasaría hoy...y... ¿a quién no?
Las luces que emanaban de la mansión se hacían más y más brillantes conforme dábamos la vuelta en la entrada, la cual se encontraba repleta por mayordomos, todos vestidos de la misma forma, parecían copias uno del otro, me recordó a esa primera vez en la que fui recibida en mi ahora hogar en la segunda mansión, Nana y yo bajamos por la puertilla, ella me ayudo a arreglar mi vestido, ya que estaba por ser presentada a los grandes personajes de los 4 reinos, abrieron las grandes puertas de madera y quede totalmente impactada, frente a mí se hallaba un enorme salón de baile, lleno de arreglos dorados, vistosos candelabros llenos de cristales que reflejaban su luz a cada rincón del salón, todos se movían al compás de la música, los vestidos elegantes con colores y diseños que hacían resaltar la belleza de quien los usaba, los caballeros con trajes negros usando corbatas a par del color de su pareja, seguía en mi mundo mirando a todos lados, cuando me percate que la música había dejado de sonar, todos me miraban llenos de curiosidad.
-Les presentamos a la invitada de honor y a la cual se le dedica este baile, por primera vez en público noble aquí se encuentra la segunda heredera de la casa "Otoñal", hija del gran Señor Cole y su esposa Mallory Fall, ante ustedes la señorita Alex Fall- dijo uno de los anunciadores que se quedaba detrás de las puertas, no tenía que decir todo mi árbol genealógico, con mi nombre hubiera bastado, terminando de decir eso lo acompañaron innumerables aplausos de cada una de las personas que hace un tiempo atrás habían bailado con exquisita gracia.
Yo no sabía qué hacer, tal vez me hubiera quedado parada en el mismo lugar toda la noche si no fuera porque Nana toco mi hombro y me mostro el camino hacia las mesas llenas de bocadillos, probablemente es que ella tuviera hambre, ya que todo el día estuvimos haciendo los preparativos para esa noche, así que no habíamos comido, la seguí de cerca, no era lindo verla irritada por el hambre, así que debía asegurarme que comiera apropiadamente, y de paso yo también tomaría algunos mientras saludaba a los invitados en el camino.
El amarillo de mi vestido llamaba mucho la atención, algo que no me gustaba demasiado, siempre prefería mantenerme de incognito en los lugares con mucha gente, algunas personas se me acercaban y entablaban una pequeña conversación conmigo, preguntándome cosas como ¿Qué cosas me gustaban?, ¿Quién era el diseñador de mi vestido?, ¿Qué lenguajes sabia?, entre otras cosas que no me parecían de lo más irrelevante, la verdad todo eso me daba igual, no eran cosas que fueran de mi importancia, pero como me había enseñado Wyman en mis clases de modales, debía responder lo más "adecuado" para una dama de casa grande, aun si esos no eran mis gustos, lo cual me parecía horrible, casi como una tortura, tener que fingir una sonrisa mientras contestaba a sus indeseadas preguntas, aunque todavía tenía la gran mesa repleta de bocadillos para consolarme.
Nana había desaparecido de mi vista, hasta que la encontré escondiendo varios bocadillos entre sus ropas.
-No debería hacer eso, lo podrían tomar como robo, o que está usted muerta de hambre- le dije con una sonrisa mientras ella daba un pequeño brinco del susto por haber sido descubierta en pleno acto delictivo.
-Niña, no hagas eso, pensé que eran alguno de esos pingüinos cara larga- dijo refiriéndose a las docenas de mayordomos que vigilaban todo el salón, para que nadie saliera de las salas destinadas al baile.
-Buenas noches, Lady Nana- oí decir a una voz masculina que provenía detrás de mí, al voltear me encuentro con un alto muchacho con una elegancia que superaba a cualquiera de los presentes en esa noche, tenía un brillante cabello rubio, tanto como el sol, el traje parecía hecho a medida, no le quedaba ni chico ni grande, a un costado de su pecho pude ver uno de los escudos de las cuatro casas, aparentemente de la casa Spring, pues en él se veían las rosas, era uno de los escudos que más me gustaban, cada casa tenía un tipo de flor como escudo, en nuestro caso era la hoja de arce, un poco aburrido y apagado, color café, por lo tanto la casa Spring tenia a las rosas, la casa Sumer tenía un enorme girasol y la casa Winter un copo de nieve. A lo siguiente no pude evitar ser inundada por el color de sus ojos, era de un verde esmeralda, brillaban con la tenue luz del salón, al mismo tiempo llevaban consigo un aura misteriosa, que no podía resistir en descubrir... ¿Quién era ese sujeto?, ¿Cómo conocía a Nana?, si se suponía que yo era la protagonista de este baile por que la saluda a ella y no a mi... ¿Acaso él no sabe quién soy?
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Otoño
FantasyCuando los cuatro reinos, encargados de traer el equilibrio en el mundo mágico se llenan de corrupción y entidades malignas, no queda mas opción que dirigir a los rebeldes...no hay tiempo para enamorarse, ¿o si? Sigamos a Alex una chica sin ningún...
