No podía dejar de preguntarme quien era ese chico hasta que una voz atrás de mi grito feliz
-¡AAHH! ¡Arthur muchacho!- grito Nana detrás de mi mientras se acercaba a abrazarlo, yo había quedado en estado de shock, ella nunca me había abrazado, ahora llega un muchacho con ojos penetrantes y se convierte en la persona más linda del planeta, yo en ese momento tenía preguntas y quería respuestas.
-Nana, aquí no por favor- dijo casi sin aliento el joven, se notaba que casi no podía respirar con tan fuerte abrazo, su cara ahora estaba roja y respiraba fuertemente.
-Lo siento joven Arthur- se disculpó ella cobrando su compostura, esta vez había alcanzado a escuchar claramente su nombre, -Con que se llama Arthur ¿He?- pensé, Arthur Spring era el nombre de ese muchacho altísimo, yo ni con los tacones que traía en ese momento podía llegar a la misma altura, yo le calculaba casi un metro ochenta, o casi los dos metros, mi cabeza apenas llegaba a su hombro.
Mientras yo estaba perdida en mis pensamientos y los veía platicar alegremente, tome unas cuantas galletas y las introduje a mi boca, en ese mismo momento me arrepentí, tenían un sabor horrible, no estaban quemadas y a simple vista se veían deliciosas, entre en pánico, definitivamente quería escupirlas, pero todavía tenía algunas miradas sobre mi como para hacer ese asqueroso movimiento, haber comido mocos o cerilla del oído probablemente hubiera sido más delicioso, no tenía otra opción, me pase todo lo que ya se había convertido en una especie de masilla en mi boca, sentí un escalofrió recorrer todo mi cuerpo, probablemente mi estómago se vengaría de semejante ocurrencia, por consecuencia comencé toser, primero delicadamente, hasta que no pude disimular más y se convirtió en una muy fuerte y tosca.
-¡DEMONIOS!- pensé, mientras observaba a mi alrededor, me percate que algunos trataban de buscar a la persona procedente de tan horrible sonido
-COF, COF, COF- hacia alguien enseguida de mí, sonaba como una tos muy fuerte, pero se notaba que era fingida, cuando voltee, tratando todavía de calmarme, tenía al joven haciendo ese sonido, estaba cubriéndome, en ese instante, deje de toser, desde el fondo de mi alma se lo agradecí, estaba a punto de abrir la boca cuando...
-No es nada- dijo el mientras giñaba el ojo.
-Niña ¿Esta bien?- pregunto Nana preocupada.
-Sí, estoy bien- alcance a responder mientras recuperaba el aliento.
-Disculpe Nana- intervino el muchacho de hermosos ojos verdes –Hace rato me encontraba en otros asuntos, por lo tanto no pude conocer a la señorita Fall en el momento de su llegada, ¿Podría ser tan amable de mostrarme dónde está?- pregunto muy serio Arthur, como si no hubiera estado bromeando con ella minutos atrás.
-Pues veras muchacho...- estaba a punto de contestar Nana, al mismo tiempo volteaba a verme a mí, seguida por los ojos verdes.
-¡Ah!- dije, mientras captaba la señal
-Esa podría decirse que soy yo- dije finalmente, mientras hacia una pequeña reverencia, tal como me había enseñado Wyman, y al momento de dirigir la mirada hacia el dueño de ese hermoso cabello rubio, me di cuenta de que nunca debí haber hecho eso.
-Con que eres tu- soltó con un pequeño bufido y un tono de desprecio, ¿Qué había pasado con el chico amable de hace 5 segundos?, no podía creer como sus facciones ahora mostraban unos ojos sin interés y una cara más seria que un muerto.
Sentía un aire frio, quería que la tierra me comiera, ¿Por qué ese cambio de actitud con solo saber mi identidad? No podía permitir que me miraran desde arriba, no importaba quien fuera, si no me conoces no me juzgues, es lo que siempre he dicho. Algo dentro de mí que quería salir, algo lleno de ira y molestia, abrí un poco la boca, lista para empezar una batalla cuando sentí unas manos tomar mis hombros y encaminarme junto con Arthur hacia otro sitio, gire mi cabeza para ver a Nana, pero la perdí entre tanta gente, me asuste, voltee hacia el lado del empuje y me encontré con un mayordomo con cara de póker arrastrándonos hasta llegar al otro lado del salón.
Mareaba estar entre tanta multitud, a nadie parecía importarle que dos jóvenes fueran escoltados por altos y elegantes mayordomos, bueno Arthur también era muy elegante, cuando intercambie miradas con él, no pude evitar mostrar media sonrisa, el, por otro lado seguía mostrando esa cara de fastidio, quería gritarle que dejara de hacer eso o se quedaría así de por vida, hasta que divise a alguien conocido, a quien no había visto en casi 10 años.
-¡Madre!- levante la voz un poco, solo para llamar su atención, mientras movía el brazo a forma de saludo, mientras nos acercábamos por fin pudo escucharme y giro abruptamente, pero aun así parecía que estaba bailando grácilmente, dio unos pequeños trotes y sus brazos me rodearon de forma tan cálida, aunque tratara de negarlo o no pensar en ello, había extrañado esos brazos, y mientras me recordaba a mí misma que no podía llorar, escuche un susurro en mi oído.
-Lo siento, no hagas nada que nos avergüence y solo sonríe, no abras tu boca- dijo hacia mí, y sentí como si me clavaran un cuchillo filoso y enorme en toda mi alma, sin vernos por tantos años y es lo primero que me dice, grandioso, al parecer había sido la peor villana del siglo y no lo recordaba.
-¡TÚ!- escuche una voz profunda proveniente de un hombre casi de la misma altura que Arthur, con algunas canas y un peinado impecable, mientras separaba el breve abrazo entre mi madre y yo, me tomo por la muñeca y me desplazo hacia un sitio alto, donde me habían presentado, para ser más exactos, me percate que mi nuevo enemigo, el rubio, nos seguía de cerca y con la cabeza baja, seguía sin entender que rayos ocurría a mi alrededor, al parecer necesitaba asistir a mas fiestas, porque no sabía nada de nada, el hombre que apresaba mi muñeca se volteó hacia mí, me asuste un poco, fue ahí cuando vi el ya conocido emblema de mi familia, esa aburrida hoja de arce café, no tarde mucho en descubrirlo, pero bueno, es que nunca lo había visto en persona, se trataba de mi padre.
-¡Quieta aquí!- me ordeno, mientras el subía los escalones para hablar con el responsable de las presentaciones.
-¡Ah! Con que él es mi padre- solté en casi un susurro, sentía una sensación muy extraña recorrer mi cuerpo, probablemente era el shock más grande de mi vida, mis pensamientos de interrumpieron cuando pasaron una mano enfrente de mi cara, esta pertenecía a Arthur, que ahora tenía un ceño en muestra de preocupación, no tengo idea de que cara estaba haciendo, pero para que el dejara su aparente odio hacia mí y mostrara esa expresión, significa que ninguna buena.
-Tu...-comenzó a decir- ¿No conocías a tu padre?- sentí como si me hubieran tirado agua recién traída del reino "Invernal", helada, no tenía idea de que responderle, solo me limite a bajar mi cara y mirar el suelo mientras daba la negativa con mi cabeza, no quería que esos ojos me miraran, ¿cómo era que yo podía usar una espada de forma mortal, pero en ese momento quería llorar? -Probablemente porque eres humana- es lo que imaginaba diciendo a Nana, no quería que un joven que aparentemente me odiaba tanto se preocupara por mí en esos momentos, -¡DECIDETE!- quería gritarle, pero ni siquiera abrí la boca, me quede mirando el suelo, buscando distraerme, había comenzado a tomar interés por el calzado de Arthur y su gran diseño de curvas bordadas probablemente a mano, cuando escuche la voz de mi padre.
-Suban- se limitó a decir el hombre, dueño de imponente semblante.
Los dos obedecimos, a lo mejor Arthur también conocía el dicho de "Ordenes son ordenes, y más si son de tu padre", yo la verdad ya estaba harta de oírla. Subimos la escalinata para ponernos enfrente de un pódium, nuevamente la música termino de forma gradual, para darle paso al maestro de ceremonias, yo no tenía un buen presentimiento de esto, sería normal que yo me encontrara esperando un discurso, o que tuviera que decir uno, pero Wyman nunca me advirtió de hablar frente a los invitados, y apenas unos minutos mi madre me había dicho que ni se me ocurriera hablar, entonces ¿Por qué estaba yo ahí?, no, más bien la verdadera pregunta era ¿Por qué esta también Arthur Spring aquí?
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Otoño
FantastikCuando los cuatro reinos, encargados de traer el equilibrio en el mundo mágico se llenan de corrupción y entidades malignas, no queda mas opción que dirigir a los rebeldes...no hay tiempo para enamorarse, ¿o si? Sigamos a Alex una chica sin ningún...
