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Aurora
— ¿Lilith? — preguntó una criatura acercándose a nosotros, siento como Daxton se tensa a mi lado.
Lo observo confundida
— Disculpe, se debió confundir, yo soy Aurora — le extiendo la mano presentándome, pero el parece rechazarla.
— Eros deja a mi prometida en paz — advirtió Daxton.
— Lo siento príncipe, la señorita Aurora se parece mucho a ella — se encogió de hombros — me confundí, nada más.
Daxton asintió, fingiendo dejarlo pasar.
El resto de la velada pasó relativamente tranquila. Me dolían las mejillas de tanto sonreirle a las criaturas.
No les voy a mentir, no supe reaccionar cuando ví a los ángeles, eran tan diferentes a como nosotros pensamos. Eran más enigmáticos, irradiaban una paz pero al mismo tiempo una picazón de inseguridad por acercarse y ver su cara, la cual estaba cubierta por un manto blanco, sus alas kilometricas de un color azul celeste llenaban la sala.
— ¿Cómo la estás pasando? — preguntó Daxton en unas pausas que tuvimos.
— Supongo que bien, no ha pasado nada malo.
— Por ahora...
— ¿Por qué eres tan pesimista? Piensa que nada va a pasar, todos estamos disfrutando esto y...
— Aurora — me corta — no sabes cómo es esto y no falta nada para que se pongan a pelear entre todos, así que no te despegues de mi. Mejor, deberíamos irnos.
El hace el ademán de pararse pero yo lo detengo.
— Yo no me quiero ir — declaro — si te quieres ir tu por mi está bien, yo me voy con Harden.
El me mira por unos segundos teniendo una pelea interna si quedarse o no. Al verse entre la espada y la pared, se sienta, yo por mi parte disfruto de mi pequeña victoria.
Eso, eso domina a la fiera.
Sonrió dándole la razón a mi conciencia.
— Que sepas que no me estoy quedando por ti, sino porque tengo miedo que Harden hago algo indebido — sonrió para mis adentros.
— Claro Daxton.
El me mira por un momento para después voltear los ojos y seguir tomando su bebida.
— ¡Y ahora con todos ustedes la pista de baile! — menciona una criatura mostrando un espacio vacío del lugar. Miro a Daxton confundida.
— ¿Ustedes bailan?
— No, pero solo por ti lo haría — declara dejándome sin palabras — Vamos.
Me tiende la mano y acepto. El lugar tenía que reconocer que le había quedado bien a mi suegro no suegro. Era todo muy bonito, al principio me asombre sin poder creer que esto saldría de un demonio, después me contaron que este tipo de cosas no eran muy comunes verlas en ellos, haciendo un poco más especial todo esto.