Capítulo 2

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Esperaba que al despertar todo hubiera sido una pesadilla y nada de lo que había pasado aquella noche fuera real.

Pero no podía estar más alejada de mi triste realidad.

Claro que no, si fuera así no nos llamáramos Aurora  Sallow.

Decidí quedarme en la casa de Hanna por esa noche, al principio no estaba segura ya que fue en esa misma casa que sucedieron los hechos, pero era demasiado tarde y llamar a Liam no era una opción. Hanna se intentó disculpar toda la noche, al principio me dedique a ignorar su presencia, me sentía indignada que me vendiera a un espíritu del mal por un personaje de un libro.

Todo lo que había pasado lo sentía como un mal sueño, de esas películas de terror baratas las cuales no te quitaban el sueño. La cosa es que esta vez sí que me quitó el sueño.

Supongo que debo de estar loca ¿No? Los espíritus no existen, ¿Pero que había sido lo de ayer? Quisiera creer que todo fue una mala broma de Hanna, que el chico que esta allá afuera con ella solo es un mal actor "Y mira que si lo era" Y que nada de lo que paso fue realidad.

Al pasar de la noche me había cansado de las suplicas de Hanna que la perdonará, decidí dejarlo pasar, aunque algo dentro de mí siempre le dolerá su traición.

¡Por dios! Destruyó tu vida en una noche ¡Y tú se lo perdonas! No me lo puedo creer.

Y sí que lo había hecho, evitaba pensar en que pasará después de esto. Mi vida se fue al trate por una estupidez de una noche, mis sueños, esperanzas y metas se fueron con el diablo que entro a la habitación.

Pero... ¿Qué podía hacer?

Dejar que maten a Hanna ¿Tal vez?

No, no era una opción hacer aquello. Si, la odiaría el resto de mi vida por lo que me hizo, pero jamás le desearía el mal a nadie, aunque esa persona de una u otra forma me deseara el mal a mí.

Veo mi taza de café como si fuera lo más interesante que he visto jamás. Hanna está al frente mío mirándome con preocupación.

Debería darle vergüenza tal acto.

-Mira el lado bueno, serás reina – intenta animarme, pero yo solo le respondo con una mala cara – por favor Aurora, no puedes estar molesta conmigo toda la vida.

- Como tú no eres a la que vendieron por una estupidez.

Ella se levanta de un tirón de la silla, ofendida por mis palabras que eran más que la verdad, todo esto era una estupidez.

- ¿Cómo puedes pensar que mi felicidad es una estupidez Aurora? – habla incrédula – Tu lo tienes todo, no sabes lo que es ser infeliz.

Yo la miro con fastidio y hastió ¿Por qué era amiga de ella?

- ¿Y ser feliz es estar con un chico que ni siquiera es de este mundo? – ella abre la boca para contestar, pero yo la paro con una señal -Ni lo intentes Hanna, no sé qué más me duele, que me vendieras o que fuera por una estupidez.

-Por favor, no es tan malo, no exageres...

- ¡¿Qué no exagere dices?! – me vuelvo hacia ella, llena de rabia – Dañaste absolutamente toda mi vida por una estupidez y no es solo eso, sino que no pareces ni un mínimo de arrepentida – señalo a algún punto del salón – No sé si te has dado cuenta, pero no me vendiste a cualquier cosa Hanna ¡Me vendiste al rey de los infiernos! ¡¿Qué te pasa?! ¿Cómo puedes decir que no exagere? – Hanna no dice nada hacia mi furia, no soy de ponerme así hasta que una persona me lleve a mis limites, y como podrán apreciar ya llegue a los míos - ¿Sabes qué? Es mejor que me vaya, así no podremos solucionar nada.

Voy al cuarto de invitados y busco las cosas con las que vine ayer.

¿Cómo se atreve a decir que estoy exagerando? Quisiera verla en mi posición, seguro que no dice lo mismo.

Al girarme me doy de bruces con unos ojos negros como la noche.

Un chico estaba en la habitación de invitados... ¡Un chico está en la habitación de invitados!

- ¿Puedes dejar de pensar tan fuerte? Tus pensamientos se escuchan hasta en la puerta de entrada.

Okey... Ya caí en la locura.

Lo miro horrorizada ¿De dónde salió? ¿Quién era ese chico? ¿Y por qué era tan guapo?

¿Es en serio Aurora? Un chico desconocido se presenta de pronto en la habitación ¿Y tú piensas que es guapo?

Okey tal vez no era el mejor momento para pensar en ello, pero el chico no estaba mal. Tenía la tez blanca, su pelo del mismo color de los ojos le llegaba en la frente dándole un toque más despreocupado. Era alto, pero no tanto para decir que medía 2 metros, igualmente estaba entrenado, se notaba, tal vez no era el típico chico que se mataba en un gym para tener sus abdominales bien marcados, pero su cuerpo tonificado si estaba.

En resumen: Estaba guapo.

Y mira que si...

Por dios ¿Qué hacía pensando en lo bueno que estaba otro chico? Yo tenía novio.

Miro al chico el cual parecía que hacia lo mismo conmigo, sentí como si me desnudara con la mirada, haciéndome sentir incomoda.

- ¿Quién eres tú y de dónde saliste? – me atrevo a preguntar, el chico enarca una ceja y sonríe.

-Eres valiente... Podría funcionar – lo miro con confusión, y por la mirada que me dedica algo me dice que debo correr.

-Ni lo intentes muñeca, correr no es una opción – se va a unos de los sofás que están en la habitación y se hecha con flojera – Me canse de escucharte alabarme, si, sé que soy sexy, bello, carismático, el mejor que hay... Pero no necesito que una humana lo grite con los pensamientos, gracias, yo paso – habla con ironía haciéndome rodar los ojos. El al ver mi gesto me guiña el ojo con coquetería

-No has respondido mis preguntas – le señalo.

- ¿No has deducido ya quién soy? Pensé que eras más lista.

Lo miro mal, y ahora que ¿De dónde pudo salir este extraño?

Algo dentro de mi decía que corriera, y me escondiera en algún lugar que no me encontrara. En vez de estar haciendo aquello me estaba preguntando ¿Quién podría ser?

Lo vuelvo a ver, el chico nunca lo había visto por el lugar, todo el irradiaba oscuridad de una manera muy extraña...

¡Oh dios!

El pánico llego a todo mi sistema, el chico me mira y sonríe, como si supiera lo que estoy pensando...

-Tu eres – lo señalo mientras él se aproxima a mí.

-Ah mira, pero si tienes cerebro – bromea, pero a mí no me da ni una pisca de gracia – Disculpa, mis modales, soy Daxton, príncipe de los infiernos – se inclina haciendo una reverencia y yo solo puedo quedarme quieta en mi lugar - Tu prometido.  

La seducción del Demonio (Sin Editar)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora