Capítulo 27

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- ¡¿Qué él hizo que?! - preguntó Harden desde la cocina - ¿Cómo es posible que ya no me cuenta nada? - me encogí de hombros

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- ¡¿Qué él hizo que?! - preguntó Harden desde la cocina - ¿Cómo es posible que ya no me cuenta nada? - me encogí de hombros.

- Tal vez solo le dé pena.

-¿Pena? Nosotros no sentimos esa estupidez.

No me digas

-Bueno puede ser...

El sonido de la espátula cayendo en el mesón me hace callar.

- No, esto no es justo - se deja caer en la silla de la cocina - Antes éramos un dúo, estábamos solo los dos, hasta qué...

-No me metas en sus problemas de pareja - lo corto - No pedí estar aquí en primer lugar.

- ¿Cómo crees eso pequeña diabla? Tú no tienes la culpa sino ella...

- ¿Ella?

Harden dejo de mirarme, como si estuviera acordándose de algo.

- Hace muchos eones existió una mujer muy poderosa, ella pertenecía al pozo infernal donde las peores almas quedan desterradas.

—¿Algo como una cárcel?

—Si, parecido. Dicen las malas lenguas que había cometido el crimen más atroz en el cielo y por eso estaba en el pozo más peligroso y seguro del infierno. Pasados eones aquella mujer había cautivado a uno de la descendencia del trono, por ello, cada vez que podían la liberaban para estar con él. Los dos demonios eran amantes en secreto, en algún momento la mujer llegó a tener la misma aura peligrosa que tenían los descendientes al trono.

— ¿Y qué paso después?

— Un día...

— creo que ya has abierto mucho tu estúpida boca Harden, No creo que Aurora le importa lo que pasó hace eones. — la voz de Daxton nos asustó, haciendo que giráramos la cabeza hacia la puerta.

—¿Desde cuándo estás ahí?—pregunte.

— Bastante tiempo para saber que Harden no puede mantener la boca cerrada.

El susodicho veía el techo ignorando nuestra conversación.

—¿Pero qué tiene de malo? Solo me estaba contando una historia.

Daxton no me veía, solamente tenía la mirada fija en Harden que lo estaba ignorando olímpicamente.

Al ver la canción en el ambiente decidí bajarme de la silla y dirigirme a mi cuarto.

— Como sea, tengo cosas que hacer y...

Daxton clavó la mirada en mí, penetrando en lo profundo de mi ser, me hizo recordar lo que había pasado hace unos días en la cabaña, trago grueso.

Dios sálvame.

Él me sonrío con coquetería confundiéndome un poco.

—¿A dónde vas ángel?

La seducción del Demonio (Sin Editar)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora