Marinette estaba segura de dos cosas: la primera, que Adrien Agreste tenía el cabello más suave que había tocado en su vida, y la segunda, que acababa de arruinar su amistad para siempre.
Todo había sido un accidente. Un estúpido, inevitable y absolutamente desastroso accidente.
Habían estado sentados en el balcón de Marinette, comiendo croissants y charlando como siempre lo hacían desde que descubrieron sus identidades. Todo era perfecto hasta que Adrien se inclinó demasiado cerca, riéndose de algo que ella dijo, y Marinette... bueno, simplemente... entró en pánico.
Ella giró la cabeza para mirarlo justo cuando él también se movía, y de alguna manera sus labios se encontraron.
Marinette sintió que su corazón se detenía, luego latía tan rápido que temió desmayarse. Adrien se quedó congelado, los ojos tan abiertos como platos. Ella retrocedió de un salto, tropezando con la maceta detrás de ella.
—¡Lo siento! —gritó, antes de girar sobre sus talones y desaparecer por la trampilla.
Ahora, dos días después, Marinette seguía evitando a Adrien como si fuera una plaga. No podía enfrentarlo, no después de lo que había pasado. Pero también sabía que no podía dejar las cosas así. Tenía que disculparse.
Plan A: Le escribiría una nota.
Marinette pasó una hora perfeccionando una carta, solo para que Alya se la arrebatara antes de que pudiera entregarla.
—¿Esto es una disculpa o una declaración de amor? —preguntó Alya, arqueando una ceja mientras leía en voz alta.
Marinette se la arrancó de las manos, horrorizada. —¡No es una declaración de amor!
—Bueno, dice “no puedo dejar de pensar en ese momento” y “mi corazón late cada vez que te veo”.
—¡Es porque estoy nerviosa!
Pero Alya ya no la escuchaba. En lugar de eso, la obligó a reescribirla... lo cual resultó ser peor. Adrien recibió una nota que terminaba con un dibujo de un gato y un corazón.
Plan B: Le llevaría un regalo como disculpa.
Ella había pasado la tarde horneando galletas, pero por alguna razón había terminado decorándolas con pequeños corazoncitos de azúcar. Adrien las aceptó con una sonrisa agradecida y un sonrojo que hizo que Marinette quisiera desaparecer.
—No sabía que te gustaban los corazones. —Adrien se llevó una a la boca. —Están deliciosas.
Marinette solo logró balbucear una respuesta incoherente antes de salir corriendo.
Plan C: Ser honesta.
La próxima vez que se encontraron, Marinette había ensayado todo un discurso sobre cómo lo que había pasado fue un accidente y que no significaba nada. Pero antes de que pudiera abrir la boca, Adrien le entregó una rosa blanca.
—Para ti —dijo él, sonriendo nerviosamente—. Por ser la mejor amiga que podría pedir.
Marinette se quedó helada. ¿Había malinterpretado sus intentos de disculpa como un cortejo? Su cara se puso roja como un tomate, y para empeorar las cosas, en lugar de aclarar el malentendido, murmuró:
—Gracias... tú también eres el mejor.
A partir de ese momento, la situación solo empeoró. Cada vez que Marinette intentaba explicar lo que había pasado, Adrien respondía con algo más dulce o encantador. Él le traía flores, ella le hacía bufandas tejidas a mano. Él le escribía pequeñas notas de agradecimiento, ella le preparaba su postre favorito.
La tensión crecía hasta que, una noche, mientras patrullaban como Ladybug y Chat Noir, Adrien finalmente lo mencionó.
—Sabes... —dijo, deteniéndose en el techo de un edificio—. Me he estado preguntando si todo esto significa algo.
Marinette se giró para mirarlo. —¿Qué cosa?
—Todo lo que has hecho últimamente. Los regalos, las notas, las galletas...
Marinette tragó saliva. —Eso... eso es porque...
Adrien dio un paso más cerca. —No me molestaría si significara algo.
Ella se quedó sin palabras. Su mente estaba en completo caos, pero al mismo tiempo, su corazón latía de esperanza.
—¿No te molestaría? —susurró finalmente.
—En absoluto.
Y antes de que pudiera decir otra palabra, Adrien se inclinó y esta vez fue él quien la besó.
Esta vez, Marinette no huyó.
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Historias lindas y cortas || Miraculous Ladybug.
Mystery / ThrillerSimplemente Ladybug y Chat Noir, Marinette y Adrien, amándose de distintas maneras. Historias cortas.
