"Lo pienso tan fuerte
No sé si me has oído"
22 de septiembre 2000
Juanjo
El trayecto de vuelta a su habitación de la noche anterior había sido cuanto menos curioso. Una mezcla entre vergüenza, silencio y timidez predominaba en el ambiente, mientras que ninguno de los dos se atrevió a decir mucho más, demasiadas emociones para una noche. A la mañana siguiente, Juanjo no podía dejar de darle vueltas a aquella misión improvisada en la que se había metido. Sin tener muy claro por qué, el castaño sentía una extraña calidez en el pecho cada vez que pensaba en cierto Slytherin con ojos de Bambi.
Él lo había superado, llevaba curado años de aquella extraña obsesión, había pasado página, había estado con varias personas y no se había cerrado ninguna puerta. No obstante, las cosquillas en la boca de su estómago cada vez que el castaño revoloteaba a su alrededor eran claras, fuertes, intensas. A veces se preguntaba si aquellas sensaciones eran simplemente recuerdos del pasado o algo nuevo volviendo a florecer dentro de él y, en muchas ocasiones, la respuesta incluso le aterraba.
Juanjo estaba dispuesto a ignorar aquel conflicto interno y simplemente dejarse llevar por los pequeños momentos que tenían, sin darle muchas más vueltas a lo que le estaba pasando y deseando desde el fondo de su corazón que aquel año fuera lo más tranquilo posible, se lo merecía. Por ello, se negó a sentir nervios cada vez que pensaba en el castigo al que debía asistir aquella misma tarde, para nada revisó varias veces si su pelo se encontraba perfectamente peinado y, ni de coña había cogido uno de los uniformes nuevos que se había negado a utilizar previamente porque "los viejos eran perfectamente ponibles".
Lucas lo observó todo desde su cama, con una ceja en alza, pensaba en lo mucho que se estaba engañando a sí mismo su compañero de habitación. Cualquier persona con dos ojos perfectamente funcionales vería a la perfección qué era lo que le estaba ocurriendo al Hufflepuff, sin embargo, el uruguayo decidió callar. Decidió callar porque sentía que no era su lugar, ni siquiera estaba muy seguro de si era incluso el momento. Juanjo se merecía darse cuenta por sí mismo, comprender mejor sus sentimientos y perdonarse las espinitas que tenía todavía clavadas en el corazón.
— No creo que sea muy inteligente llevar uno de tus uniformes nuevos a un castigo, pero como no soy un delincuente no opino. — Exclamó el mayor sin poder evitar dibujar una sonrisa socarrona en su rostro. El menor, quien hasta ese momento se encontraba completamente perdido en sus pensamientos, se sobresaltó al escuchar su voz, arrugando la nariz en un gesto de desagrado.
— Tenía que jubilar ya los otros, no lo entenderías. — No permitió que llegara mucho más allá, suficientes quebraderos de cabeza tenía él con el tumulto de emociones que lo recorrían de la cabeza a los pies como para que su compañero se uniera a ellas.
— Al menos remanga esa camisa, boludo, te vas a hacer los puños polvo. — Un bufido fue todo lo que recibió a modo de respuesta, Lucas entendió que el castaño no estaba de humor para bromas y comentarios jocosos, así que no lo presionó más.
— Me voy ya, no quiero llegar tarde al castigo. — Murmuró Juanjo a la vez que terminaba de colocarse la camisa con el ceño fruncido, completamente concentrado en la acción que estaba realizando. — Si ves que no llego a cenar, guárdame alguna tontería que no me apetece tener que ir luego a las cocinas.
Y, sin decir mucho más, salió del dormitorio cerrando la puerta tras de sí. Con cada paso que daba en dirección al tercer piso del castillo, el Hufflepuff sentía unos nervios desgarradores que le estaban provocando hasta ganas de vomitar. Realmente no entendía por qué su cuerpo reaccionaba de aquella manera si simplemente iba a un castigo estúpido por haber intentado robar ingredientes a una profesora de forma estúpida. De hecho, debería estar hasta enfadado con el Slytherin por haberlo metido en aquellos líos y a veces quería estarlo, pero luego recordaba que el menor había puesto en marcha aquella misión solo para ayudarlo a él y, entonces, se derretía.
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vulnera sanentur
FanfictionVulnera Sanentur es uno de los encantamientos de curación más poderosos del mundo mágico. Se utiliza para sanar heridas graves, detener el sangrado y cerrar cortes. Hay personas que son lo más parecido a un Vulnera Sanentur con patas, que con un abr...
