tres: defensa contra las artes oscuras

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2 de septiembre 2000

Juanjo

Cuando llegó aquella noche a su habitación, Juanjo durmió como un bebé. Ni una sola pesadilla por primera vez en un año y medio, como si se hubiera quitado un enorme peso de encima. Él, que no era tonto, sabía perfectamente la razón por la que lo había conseguido. Y eso le asustaba. El encuentro con el Slytherin se reproducía en bucle en su cabeza.

Desde que se despertó a la mañana siguiente, no pudo pensar en nada más que en él. Martin, que lo miraba con esos orbes pardos repletos de curiosidad y preocupación. Martin, que salía a altas horas de la madrugada en busca de algo para picar. Martin, que paseaba muy dignamente por el castillo con esas adorables pero horteras pantuflas de elefantes.

Estaba avergonzado, se había abierto en canal ante un muchacho con el que apenas había compartido un par de conversaciones en toda su vida y, por si fuera poco, que siempre le había hecho un poco de tilín. Que Martin fuera la única persona que presenciara la muerte de Álvaro además de él se le hacía extrañamente reconfortante, como si aquel trágico evento los hubiera unido sin necesidad de ser especialmente cercanos. 

Por ello, cuando por fin estaba sentado en la mesa de Hufflepuff para asistir al primer desayuno del curso académico, lo único en lo que podía pensar era en las clases que tendría que compartir con Slytherin. Se sentía ansioso mientras restregaba un poco de mermelada de fresa en su tostada.

— Tierra llamando a Juanjo, ¿hola? — La voz de Denna lo sacó de golpe de sus pensamientos, quien había estado agitando una de sus manos frente a la cara de su mejor amigo durante unos largos minutos. — Maricón, te has ido de viaje a Júpiter.

El menor rodó los ojos, lanzándole a la cara una de sus servilletas usadas. — Te he traído de allí un alienígena buenorro para ver si dejas de estar tan amargada. — Respondió con sorna, sacándole la lengua en un gesto burlón pero para nada despectivo.

— ¿Ah sí? ¿Y la tiene grande o qué? — Esta vez fue el turno de Denna para soltar un comentario descarado, sin dejar de beberse tranquilamente su café. Juanjo, en cambio, casi se atraganta con el suyo. Escandalizado, alzó la vista para asegurarse que nadie más había oído el comentario de su mejor amiga.

— Almudena, por favor, que hay niños presentes. — Susurró en un tono completamente alarmado. La rubia se limitó a soltar una carcajada, con la insignia de prefecta todavía brillante en su uniforme amarillo. — Pero si cumples veinte en dos meses, Juanji, no sabía que eras tan recatado. — Completamente satisfecha con su respuesta, le robó la tostada de mermelada a su amigo y se la llevó a la boca, dándole un enorme bocado.

— Eres un peligro con patas, espero que McGonagall haya pensado seriamente en las clases esas de educación sexual que le sugeriste aquella vez. — Completamente indignado, agarró otro trozo de pan para restregarle mermelada de nuevo. Entonces, divisó a la persona que llevaba buscando toda la mañana. 

Lucas entraba al Gran Comedor con un agobio aparente. Había estado hablando con la directora sobre las asignaturas que tenía que compensar en su currículum de intercambio y se había encontrado con que eran más de las que en un principio se esperaba. Además, si a eso le añadías la preocupación por su compañero de dormitorio, aquella mañana apenas sabía de dónde le venía el aire. Y es que, Lucas siempre había sido de sueño ligero, tanto que escuchó a la perfección los sollozos procedentes de la cama de Juanjo, así como su posterior huída de la habitación.

No se había atrevido a preguntar, no se veía capaz de hacerlo. 

Entendía a la perfección que el menor no quisiera contarle nada. Al final del día, él acababa de llegar y la confianza no era algo que se obtuviera en veinticuatro horas. Aunque era un muchacho amable, también lo había notado un poco distante, como si no quisiera dejarse ver por completo. Se preguntaba qué era lo que lo limitaba tanto, qué tan mal podría haberle tratado la vida para tener que levantar tales muros a su alrededor.

vulnera sanenturHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora