No podía esperar para probarlo. Me subí al auto y sonreí ampliamente al acariciar el volante. Este era mi regalo y estaba ansiosa por llevarlo al límite. Me tomé un momento para admirar los detalles, cómo brillaba el interior perfectamente cuidado, la promesa de velocidad que se respiraba en cada rincón.
Después de un rato, no aguanté más. Encendí el motor y el ronroneo me arrancó una sonrisa aún más amplia. Era como si el auto estuviera tan emocionado como yo.
—No me esperen esta noche —bromeé, mirando hacia la casa con una sonrisa traviesa.
Pisé el acelerador, y en un parpadeo ya estaba adentrándome en el bosque. La sensación era indescriptible, como si el auto fuera una extensión de mí misma. La velocidad era vertiginosa, pero todo parecía normal, casi como si estuviera yendo demasiado lento para mi percepción. Las curvas y esquinas se deslizaban bajo mis manos con una facilidad que nunca había sentido en mi vida anterior.
—Dios, esto es mejor que correr —susurré para mí misma, dejando escapar una risa ligera.
En mi otra vida, conducir no era precisamente mi fuerte. Había habido más de un par de incidentes que prefería olvidar, pero esto... esto era diferente. La fuerza, el control, la claridad de mis sentidos ahora. Esquivar ramas bajas o bordear esquinas cerradas no era nada, como si el mundo se moviera a mi ritmo y no al revés.
La carretera empezó a abrirse, y supe que estaba acercándome al centro del pueblo. Baje la velocidad gradualmente hasta que mi presencia no llame demasiado la atención. Una cosa era disfrutar de la velocidad en el bosque, pero otra muy distinta era ser el tema de conversación en el pueblo.
El cine estaba cerca, y llegué mucho más rápido de lo que había anticipado. Estaba tentada a estacionar de inmediato, pero el impulso de seguir conduciendo por un rato más me ganó. Di unas vueltas más por las calles cercanas, disfrutando de la sensación del volante bajo mis manos, del motor ronroneando con cada cambio de marcha.
Finalmente, decidió que era el momento de parar. Encontré un lugar perfecto frente al cine, estacioné con facilidad y me permití un último momento para disfrutar del silencio antes de apagar el motor.
—Esto definitivamente merece su nombre —me dije, mientras salía del auto con una sonrisa satisfecha y me dirigía hacia la entrada del cine.
Era curioso, pensaba mientras cruzaba la calle, cómo algo tan simple como conducir podía hacerme sentir tan libre.
Estaba perdida en mis pensamientos cuando escuché una voz a lo lejos. Mi primer impulso fue voltea de golpe, pero me contuve, girando lentamente hacia la dirección del sonido.
—Seth —pronuncié casi en un susurro al verlo al otro lado de la calle, conversando con dos chicos.
Él me miró de inmediato, como si hubiera sentido mi mirada antes de que siquiera lo llamara. Una sonrisa apareció en su rostro, tan amplia y sincera que casi podía imaginarle una cola moviéndose detrás de él de la emoción.
Es muy lindo , pensé con una pequeña risa interna. Por un momento, tuve ganas de acercarme y revolver su cabello, como haría con un cachorro.
—Bree —dijo él, y aunque estábamos separados por varios metros, nuestras voces parecían encontrarse sin esfuerzo, como si estuviéramos frente a frente.
Sonreí mientras lo veía cruzar la calle sin pensarlo dos veces, ignorando cualquier vehículo que pudiera pasar.
—Bree —repitió cuando estuvo justo frente a mí.
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Soy Bree Tanner [Eclipse]| Una Segunda Oportunidad.
VampireDespertar en un cuerpo que no es el tuyo ya es bastante extraño, pero descubrir que eres Bree Tanner, una vampira neófita destinada a morir, es aún peor. La última cosa que recuerdo es mi muerte trágica, y ahora, de alguna manera, me han dado una se...