Capitulo 8: Que siento?...

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POV: Seth Clearwater

—No seas estúpido, no iré.

—Vamos, Seth, ¿a qué le tienes miedo?

—No eres un miedoso, ¿verdad?

Las risas burlonas de los chicos llenaban el aire mientras me miraban con esa expresión que tanto odiaba. Esa que utilizaban cuando querían presionarme. Sentí cómo el calor me subía por el cuello y las orejas. ¿Por qué tenían que ser así? Pero, siendo honesto conmigo mismo... sí, tenía miedo.

—No, solo que no está bien... —murmuré, intentando excusarme. Pero sabía que no me dejarían en paz tan fácilmente.

—Vamos, una apuesta es una apuesta. ¡Tienes que cumplirla! —insistió Paul con su tono retador y divertido.

Estaba atrapado, y ellos lo sabían.

—Está bien, está bien. Ya déjenme en paz.

—Ja, te apuesto que te va a rechazar antes de que termines de hablar —se burló Jared, soltando una carcajada que me crispó los nervios.

—Sí, Vamos, es un chupa sangre, seguro se va a tapar la nariz por su olor a perro antes de que diga "hola".

—Qué buen motivador eres, Paul —gruñí, sabiendo que él solo disfrutaba mi incomodidad.

Respiré profundo y, con el estómago hecho un nudo, comencé a caminar hacia ella. Mis piernas temblaban con cada paso. ¿Por qué demonios tenía que estar tan nervioso? Era solo una chica... pero, claro, no era cualquier chica. Ella. Estaba sola en un rincón, tranquila, como si no le importara lo que sucedía a su alrededor. Observaba a todos con una mirada que parecía aburrida y monótona, algo que no lograba descifrar. Y eso, de alguna manera, me atraía.

Cuando finalmente me detuve frente a ella, sentí que mis manos sudaban y mi garganta se secaba.

—Hola... —logré decir, mi voz sonando mucho más tensa de lo que esperaba, pero sonriendo para ignorar mi nerviosismo.

Ella levantó la vista lentamente, y por un segundo pensé que me ignoraría. Justo como Paul había predicho. Pero entonces, para mi sorpresa, sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa. Una sonrisa real, tan genuina que me hizo sentir aún más torpe.

Ella no contestó, y de mi boca salieron las palabras:

—Hola, soy Seth —agregué apresuradamente, extendiendo una mano temblorosa.

Estaba preparado para el rechazo, para una mirada despectiva.

En ese instante, quise enterrarme bajo tierra, pero para mi sorpresa,  en lugar de eso, ella tomó mi mano con suavidad. Sus dedos eran fríos, pero la calidez en su gesto era desconcertante.

El nerviosismo volvió a mí, y evité su mirada a toda costa, porque estaba seguro de que si la veía a los ojos, explotaría. Y, para rematar, podía escuchar a la manada en mi cabeza, riéndose de la situación. Dios, a veces desearía no poder oír sus pensamientos, al menos por esta vez...

—¿Estás bien? —susurró Bree, y su voz me hizo estremecer.

Su pregunta me sorprendió. No pensaba con claridad, pero contesté:

—Ah, sí... —balbuceé con toda la inseguridad del mundo y continué hablando, ya preparándome mentalmente para mi humillación—. Quería saber si... ¿si querías bailar conmigo?

Por un segundo olvidé lo que era respirar...

No pude evitarlo. Mis nervios estaban fuera de control. Sentía que si la miraba mucho tiempo, podría derretirme ahí mismo. Y la manada... ¡Dios! Estaban disfrutando de mi ridículo.

Ahora estaba convencido de que me iba a rechazar. ¿Quién querría bailar con alguien que no puede ni formar una frase completa? Pero antes de que pudiera agregar algo estúpido, ella bajó un escalón y, me miró durante unos segundos que se sintieron eternos. Luego inclinó la cabeza ligeramente y respondió:

—Claro, ¿por qué no? —respondió Bree.

No podía creerlo, ni hacer casos a sus palabras solo noté que era mucho más pequeña de lo que había pensado, lo que solo intensificó mi nerviosismo...

Cuando estaba perdido en mis pensamientos, Bree se inclinó hacia un lado, sacudiendo su pelo hacia atrás lentamente, y dijo:

—¿O no quieres?

—No, no —dije apresurado. No quería que se arrepintiera. Quería decirle más, pero...

Eso fue lo único que pude articular y, por alguna razón, bajé la cabeza, demasiado avergonzado como para mirarla a los ojos.

Ella simplemente sonrió y caminó a mi lado hasta la pista de baile, y mientras se colocaba a mi derecha, Sentí un extraño impulso de protegerla, aunque no sabía por qué. Cuando tomó mis manos y las colocó en su cintura, el mundo a mi alrededor dejó de existir. Mi corazón latía con tanta fuerza que estaba seguro de que ella podía escucharlo. Luego, puso sus brazos alrededor de mi cuello, y fue entonces cuando sucedió: solté un jadeo.

No sé cómo pasó, pero mi cuerpo traicionó a mi mente.

—¿Te molesta? —preguntó Bree, con una voz tan suave que apenas pude procesar las palabras.

—No, no... solo me tomaste por sorpresa —respondí, intentando mantenerme tranquilo, aunque por dentro estaba al borde del colapso.

...

Pasaron unos segundos y la música seguía, pero no podía concentrarme en nada. Solo sentía una incomodidad, como si alguien nos estuviera observando.

—¿No sientes algo raro? —le pregunté en voz baja, sin poder evitar mi inquietud.

Ella negó con la cabeza —No, solo son ideas tuyas...y, sin decir nada más, Inclinó su cuerpo y giró sobre sí misma, moviendo su cabello con gracia. En ese instante, el mundo desapareció. Solo estábamos ella y yo.

Ya no pensaba en nada...

Pero entonces la música se detuvo, y sentí una punzada en mi corazón. Después de soltar su mano, estaba a punto de decir algo, cualquier cosa, cuando de repente ella me tomó las manos de nuevo y me jaló hacia el bosque.

Cerré los ojos por un momento, tratando de seguirle el paso, sin saber a dónde íbamos ni qué estaba pasando, pero tampoco me importaba. Su toque era lo único que me anclaba, y aunque no sabía a dónde íbamos, esa sensación de tranquilidad que me daba era todo lo que necesitaba en ese momento.

Y entonces, pensé en lo que sentía. No era como las bromas de los chicos o los comentarios sarcásticos de la manada. Esto era algo real, algo que no podía explicar. Una parte de mí quería quedarse ahí para siempre, en esa extraña tranquilidad que sentía cuando estaba con ella.

No sé qué era. Quizás aún no lo entendía, pero... tal vez, por primera vez, sentí algo más que solo seguir a la manada.

Fin de la capitulo...

Puede un lobo enamorarse de un vampiro?...





Soy Bree Tanner [Eclipse]| Una Segunda Oportunidad.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora