Su gusto es culposo, también cliché.
Le gusta su risa, su cabello, y sus ojos cafés.
Me pone nervioso cuando le habla,
nada nuevo, y aún así, es más profundo lo que le causa.
Siente culpa de que le guste; siente pena,
porque quiere besarla, pero hay algo que lo frena.
Es tan repetitivo, es necio, y es terco,
y sin embargo, si la ve, a "Don nada" se le alteran los sentimientos.
Dice idioteces, porque ama verla sonreír.
Lo hace creyendo que así la enamora,
pero cuando ella sonríe,
el que se enamora, es el idiota en sí.
Le encanta su cabello, su color y su fragancia,
admira su perfil, con cuidado y con distancia.
Si se peina, le parece algo bello, dulce, tierno y divino,
y si no lo hace, ama el caos del infierno, del que parece que ha salido.
Cualquiera diría que, suave como la lana, es el tacto de sus manos,
que son cálidas como el sol, y fuertes como el hierro.
Pero él cree que son delicadas como alas de mariposa y tibias como el verano,
y tan fuertes, que si acarician tu cabello, moldean tus pensamientos.
Con sus ojos, siente que observa la desnudez del alma.
Su risa crea un espacio donde no entra ningún ruido.
Cual sirena, lo hipnotiza y lo lleva al éxtasis de la calma,
aunque por ego se resiste, por ser humano se da por vencido.
La ve a lo lejos y no puede acercarse,
y cuando lo hace, ya no quiere separarse.
Y al separarse, espera que vuelvan a encontrarse,
y al encontrarse, otra vez no quiere hablarle.
Dice saber cómo terminará la historia,
no es novedad su mala suerte en el amor.
Quién sabe si esto quede grabado en su memoria,
solo disfrutará de este mal cliché, que calma un poco su dolor.
—Kevinicio JH. CLICHE. (Y bueno. ¿Qué amor no lo es?)
ESTÁS LEYENDO
Pseudo Escritor: Escribo, Luego... Existo. (Relatos, Poesía Y Dramaturgia)
De TodoA veces suelo tener ataques de creatividad y me gusta escribir pequeñas historia que, si bien no dan la talla para ser un cuento largo, en lo poco que duran pueden llegar a ser muy cautivadoras y entretenidas. ¿Buscas leer una corta historia mientr...
