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El tenso camino.

Su mente no dejaba de divagar y tener ese tormentoso recuerdo, su cuerpo no dejaba de responder con asco y su estómago no podía ni siquiera soportar el olor de la comida.

Estaba tan pero tan perdido en sus pensamientos que cuando reaccionaba ya necesitaba descansar y ni eso podía hacer bien.

Ya no apartaba los apretados abrazos forzados, ni tampoco dormia en el piso.

Xichen no sabía que podía hacer, tal vez simplemente había pasado la raya. Quería que Jiang Wanyi lo tratará con enojo y desdén como desde un principio. Pero ahora él parecía un muñeco de trapo al cual tenía que vestir, no alimentar y acomodar en algún sitio en el que no pudiera caer.

Porqué había tanta reacción por un hombre al que no conocía?

Como se supone que debería hacerlo reaccionar de una buena vez?

No fue su error, solo hizo que nunca más volviera a tocarle. Jiang Cheng era quien debería darle las gracias. Las personas como ese maldito no deberían existir... No?

Ya habían pasado cuatro días desde el incidente. Nada de lo que le gustaría podía moverlo del sitio de donde lo dejó.

Tal vez no debería seguir ocultando su razón de todo esto.

- Buenos días A-Cheng!

El silencio respondió por él como todos estos días, no había un saludo que el otro pudiera responder.

- No estás comiendo nada de lo que te preparo así que hoy te llevaré a comer afuera.

- No quiero...

Suspiró con pesadez.- Solo quiero que comas algo, ok? No voy a matar a nadie en frente de ti, princesita.

Aún después de un insulto como ese Jiang Wanyi no se movió de la cama.

Resignado y con una mueca en la cara, salió de la casa con un portazo detrás de él.

Luego de asegurarse de que había partido se incorporó y carraspeo la garganta. Que difícil es no comer teniendo hambre. Caminó a la cocina y tomo una manzana de la canasta de frutas qué Xichen había traído antes.

Hundió los dientes en la manzana y, al instante, un chasquido húmedo rompió el aire. El jugo, frío y ácido, le estalló en la lengua con una fuerza inesperada. Cerró los ojos, tragando con dificultad, como si cada mordida lo desgarrara de lo bueno que estaba.

Es verdad que estaba actuando como un idiota al negarse rotundamente a todo lo ofrecido, pero su orgullo estaba por encima de todo y era imposible para él aceptarle comida después de qué le arrebatara la vida a alguien de esa manera.

Nunca había pasado por esto, es decir, ver cómo la vida se apagaba con tanta brutalidad delante de sus ojos. No era solo la sangre ni los gritos, era la manera en que el cuerpo se volvía ajeno, cómo el silencio después lo cubría todo.

Ató su cabello en un moño alto, vistió con la ropa que tenía el mismo día en que llegó. El cual curiosamente colgaba en la pared como si estuviera en algún pedestal, pero bueno, eso es otra historia.

Xichen se encargó de esconder bien su espada, no la pudo encontrar hasta hace poco.

Se arrodilló junto a la esquina más oscura del cuarto. Con dedos expertos, tanteó las vetas del suelo hasta encontrar aquella tabla suelta, casi imperceptible. Hizo palanca con el cuchillo de cocina y la madera cedió con un crujido apagado, revelando un hueco secreto donde guardaba su espada.

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⏰ Última actualización: Aug 14, 2025 ⏰

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Destino Marcado (Xicheng)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora