Episodio quince.

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La ira abandono el cuerpo del padre al oír la conmoción, se quedó estático sin poder creer lo que había provocando, Rindou por su parte reaccionó rápido corriendo a toda velocidad rumbo a dónde la gente comenzó a amontonarse.

Rindou: ¡Quitense de mi maldito camino!

Grito con hostería, procediendo a apartar a la gente de un empujón viendo el cuerpo inerte de la azabache, la respiración del masculino era agitada mientras la tomaba en sus brazos volteando a ver al auto que se dió a la fuga, gruño procediendo a mirar a la femenina, sin soltarla más la contrajo contra su cuerpo acercándose al padre de la misma.

Rindou: muevete o te vuelo la cabeza, camina al coche y llevanos al hospital.

Le hizo frente, quedando cara a cara entre ambos, el hombre aún en shock fue hacia el auto y lo encendió, el rubio subió primero a la fémina y luego subió con ella en la parte trasera del auto, estaba actuando por inercia... No creía que esto fuera real a lo que solo se tomó el tiempo de colocar dos dedos bajo la oreja de la femenina tomándole el pulso, pulso que era realmente débil, la adrenalina seguía corriendo por su cuerpo mientras el auto estaba en marcha colocó ambas manos sobre las mejillas adversas llevando su frente a la contraria, junta solas para así mantener una conexión en dónde el rubio cerraría sus ojos, dejando salir un ligero sollozo, fue su culpa después de todo, una gran culpa se apoderó de el.

Rindou: Lamento esto...

Musitó mientras procedía a depositar un suave beso en la frente femenina, rezando por qué siguiera viva para cuando llegaran.


. . .


El hospital era un caos, ambos estaban en la sala de espera mientras que la fémina había sido ingresada de urgencia, el silencio entre ambos era demasiado grande, a pesar de ser distintos lo único que tenían en mente era que la fémina estuviese bien.

Solo esperaban eso.

 𝖥𝗈𝗋𝖻𝗂𝖽𝖽𝖾𝗇 ─ 𝖱𝗂𝗇𝖽𝗈𝗎 𝖧𝖺𝗂𝗍𝖺𝗇𝗂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora