Episodio diesiocho.

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Desconfiaba demasiado de las palabras de su padre, pero aún así decidió hacerle caso.  Estaba demasiado preocupada por Rindou como para de la nada avadirlo, quería saber cómo estaba, si su padre le había hecho daño.


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En cuanto se le otorgó el alta: Sunoo tomo a su hija y se la llevó antes de la hora de la visita, se notaba algo serio con la idea de que se acercara dicha hora pero con lo delicada de la situación no quería decir nada. No tenía ganas de iniciar una pelea a penas había salido del coma, le dolía la cabeza para esto.



Una vez llegadas a la casa: el masculino llevo a la azabache a su habitación para dejarla descansar, pero antes se aseguro que todo esté bien, ¿A qué me refiero? De que la fémina no tenga manera de escapar... En todo ese tiempo el hombre había desarrollado una obsesión con mantener a su hija segura de cualquier pandillero que se le acercara debido a que Roppongi estaba lleno de estos y ni hablar de Japón entero, incluso tenía la idea de llevársela a otro país en dónde pudieran estar tranquilos sin que aquel rubio se les acercará.




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Odiaba el hecho de pensar de que el rubio se le acercaría a su hija una vez que esté fuera avisado de que ella había despertado del coma. Comenzando a cuestionarse la idea de mudarse lejos de aquel país y no volver hasta que ella fuera una adulta que posiblemente se olvidó del chico. Pero... ¿Separarla de sus amigos no seria muy cruel? Nah, podrá hacer otros en cualquier otro país. Aquella pregunta rondaba en su cabeza aún no sabiendo si ejecutarla o no. No quería que su pequeña lo odiara de por vida si hacia eso o quizás se lo agradecería, no tenía idea de como actuaría la menor y eso le aterraba.

...




Por otro lado: Para Rindou no hubo un solo día que faltará a la hora de visita, siempre llevando flores o algún detalle y si llegaba tarde no había disculpas que no salieran de su boca. Dicha tarde también iba a visitarla: cargando una culpa que no era de el pero el padre de ella le había inculcado y el enojo de su hermano por seguie en aquel sitio sabiendo el riesgo que corría pero eso no le importo, no ahora ni después, quería... Quería seguir a su corazón. No iba a dejar que nadie pase por encima de el.


En cuanto llegó a la recepción: la recepcionista ya le había fichado la cara al ser quien más visitaba a la azabache.

Mari: Rindou, hola cariño.

Dijo la mujer de aspecto cansado mientras el rubio solo le dedicaba una mirada fija. Había notado su atisbo de sorpresa algo que le pareció extraño.

Rindou: Hola, Mari.

Mari: Pensé que te habían dado la noticia.

Rindou: ¿Que noticia? -arqueo la ceja.-

Mari: ____ Despertó del coma, hoy a la mañana su padre se la llevó temprano, parecía algo apurado.


Aquellas palabras ocasionaron que los párpados del rubio se abrieran de par en par, las flores calleron de su mano en lo que este se giraba y se apresuraba en irse rumbo a la casa de la joven, necesitaba verla.

 𝖥𝗈𝗋𝖻𝗂𝖽𝖽𝖾𝗇 ─ 𝖱𝗂𝗇𝖽𝗈𝗎 𝖧𝖺𝗂𝗍𝖺𝗇𝗂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora