27 [Llorando junto a ella]

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El dolor de su cuello se estaba expandiendo hasta su espalda y el estres de la situación lo estaba carcomiendo por completo.

¿como decirle a tu esposa que los resultados de su abuela no eran muy favorables?

Estaba muy preocupado por como la situación se estaba poniendo, tenia mucho trabajó y valeria parecia estar sumida en una ligera neblina que no la dejaba avanzar.

- Encontramos a los padres de gustavo mendoza..- Milo solto enterando de golpe a su despacho el cual estaba en la bodega, no habia nada en el más que un escritorio y una silla, mateo lo miro y se levantó.

Estaba ese tema, seguia buscando a Fabián y Osvaldo mientras intentaba que su esposa no se fundiera con la niebla.

Ambos caminaron, Milo guiando a mateo quien iba a su costado con una mirada nuetra y cansada.

No habia estado durmiendo bien, no si su esposa tampoco lo hacia.

La sentia todos los dias por la madrugada levantarse de la cama y sentarse en la sillas del balcón, el la veia desde la cama mientras escuchaba como cantaba en susurros y miraba a la luna

Cada vez que la veia sentia su corazón oprimirse un poco más, se sentia preocupado por ella.

- Nosotros no tenemos nada que ver, nosotros no fuimos!- el grito de una mujer le hizo bufar, entro a esa sala en dónde una pareja le miró rápidamente abriendo sus ojos sorprendidos.

Ambos estaban amarrados sobre una silla de metal dura y helada.

- ¡No, no!- solto la mujer desesperada.

- ¡Cállate! -

Mateo le grito ya sientiendo que su cabeza le amenazaba con comenzar a doler.

La mujer comenzó a sollozar.

- ¿Donde esta fabian lopez? - Pregunto mateo manteniendo su seriedad, ellos no le importaban.

- ¿Fabian lopez?-Solto el hombre queriendo hacerse el desentendido. - No se quien es- Dijo tratando de mostrar indiferencia.

Mateo bufo burlon y nego.

- Hace segundo tu esposa gritaba que no tenian nada que ver que ustedes no fueron ¿que cosa no hicieron?- Solto mateo sorprendentemente manteniendo tranquilidad, la cual realmente se le estaba agotando. - Estoy siendo bueno con ustedes, pero eso no durara para siempre...- Les dijo.

- ¿Tú ser bueno? Los palacios no son buenos - Dijo el hombre con odio en sus palabras, mateo le dio una sonrisa maliciosa.

Se acerco inclinandose frente a el.

- Que bueno que sepas eso, entonces, deberias estar agradecido de que no te este arrancando los dedos...- Le susurro burlon.

El hombre comenzó a respirar rapido..

- Bueno, tendran que hablar, quieran o no - Dijo mateo y se cruzo de brazos frente a ellos.

-Nadie me sacara nada, me ire a la tumba con todo!- Grito el hombre.

Mateo asintió y suspiró.

- Veamos si gustavito piensa lo mismo...- Les dijo.

- No, mi hijo no por favor, el no hizo nada, no mi tesoro..- Grito la mujer con desesperación - El no..- comenzó a rogar

- Tú tesoro-Solto mateo, la mujer lo miro, mateo rio fanfarrón - ¿Que? Comienza a hablar, si no, tu tesoro se muere..- le susurró a la mujer..

- Estan en la zona... - la desesperación se escuchaba en su voz..

Trato - TruenoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora