Mateo palacios mejor conocido como TR1 es el gran heredero del cartel más grande de argentina y la boca llamado comuna 4.
su padre, quien es dueño de tan grande imperio, le exige que siga el legado de la familia, exigiéndole casarse y tener hijos.
...
las cosas se estaban poniendo un poco complicadas, eso me tenía un poco desconcentrado, el tema de la policía y el cuerpo de Fabián detrás de nuestro corralón, no había acabado del todo, después de que camilo los llevara y que claramente no encontrarán nada, camilo me había informado que ese hecho no les había gustado nada.
así que ahora no solo tenía que encargarme de Imelda y David, también tenía que encargarme de la policía, estaba a punto de perder la cabeza
quería que todo terminara ya, quería abrazar a mi esposa y decirle que ya nadie iba a hacerle nada malo, pero parecía algo imposible.
miraba un punto fijo en la habitación sin siquiera escuchar lo que gustavo decía. A este punto todo parecía importarme una mierda, pero en realidad mi mente divagaba las posibilidades del plan que Gustavo estaba creando.
Temeroso a que nada saliera al plan y aunque sabía que Valeria estaría a salvó en casa, no podía dejar de pensar siquiera en que se la llevarían de nuevo, sabía que si eso llegara a pasar, perdería por completo la cabeza y ni yo mismo sería capaz de hacerme entrar en razón.
Y eso me tenía de espaldas contra la pared, siempre había sido firme y frío con mis decisiones, no pensaba en nadie más que en mi y en que todo saliera como quería. Pero desde que ella llegó, nada salió como lo planeaba, se había vuelto mi mundo un desorden entero que ella era capaz de ordenar solo con su mirada y sonrisa.
- Pon puta atención Mateo...- La voz algo áspera de Gustavo me hizo mirarlo con el ceño fruncido.
¿Quien se creia?
- Esto es amerita toda tu maldita atención, no puedes estar en otro mundo pensando en lo que solo dios sabe...- reclamo.
lo mire sin pestañear, deseando partirle la cara por la manera en la que su tono de voz se dirigía hacia mi.
- Mejor cierra la boca un rato y ponte a pensar en todas las malditas posibilidades ¿Que hacemos si Imelda se da cuenta que estamos ahí? Si fue tan astuta como para planear toda esa mierda, la muerte de Vanessa, el secuestro de mi esposa, ¿Que nos hace pensar que ella no se dará cuenta?- Solté mirando a los 5 hombres dentro de la oficina, quienes ahora me miraban con un gran signo de interrogación en sus cabezas.
- ¿Nunca dudas de los planes? ¿Por qué ahora sí?- La voz de Camilo me hizo mirarlo.
Resople más frustrado que antes eran incapaces de entender.
- Porque ahora tiene mucho por perder...-
Una voz que sonaba adormilada, me hizo girar la mirada, para ver a Lombardo quien hasta ahora se había mantenido en silenció escuchando a Gustavo.
- ¿Tu que vas a saber? - le mire con recelo, este me miro unos segundos para luego bufar.
-Es un arma de doble filo turro, te metiste en la peor cuando te enamoraste de ella, ¿que voy a saber? Yo se como se siente esa mierda, sentir que el mundo se te cae encima, con un nudo en la cabeza, tratando de proteger lo que más amas, ella...- Dijo mirándome fijamente, alcanzando a ver una tristeza enorme que parecía cargar sobre sus hombros, aun con su voz tranquila y adormilada - incapaz de pensar en algo más que no sea ella, comiéndote la cabeza con escenas en donde el alma se te va por perderla y sentirse harto y agobiado de toda la mierda que pasa alrededor...-
Estaba sorprendido, nunca había visto a mauro expresarse de aquella manera, reflejado en sus ojos la tristeza que parecía guardar su alma, que comprendía lo que me estaba pasando.
- Por más costoso que sea, necesitás realmente organizar tu cabeza, Palacios, no necesitamos errores en esto -
Lo dijo con una calma que me hizo pensar que quizá mentía con lo de antes, pero sus ojos no parecían hacerlo.
Fruncí el ceño dispuesto a preguntar, pero él negó.
- No, no pude salvarla, pero tu esposa si lo estará, lo juro ...-
Aquello me creó un sentimiento de tristeza sobre el pecho, notando la mirada apagada de Mauro. Ahora entendía un poco más porque él se pasaba fumando la mayor parte del tiempo, solo intentaba calmar el dolor que estaba clavado en él y podía entenderlo, podía comprender su tristeza, que ni incluso mi padre, quien sabía que amaba con el alma a mi madre lograba comprender.
El terror que sentía dentro de mi era mucho más grande que mi valentía, que mi necesidad de venganza, que yo mismo, y me ocasiona un conflicto enorme, porque yo no solia ser asi, no solía preocuparme por nadie, pero ahora podía sentir y arriesgarme a morir por ella, pero no sería capaz de soportar perderla a ella.
La amo, con la intensidad del sol por las mañanas o un huracán sobre el mar, sintiéndome incapaz de guardar todo lo que sentía por ella.
Mire a cada uno de los presentes y sin importarme mucho solo salí de la habitación, buscándola entre los pasillos de la casa, para encontrarla en nuestra habitación, peinando su cabello, con una bata de baño, la mire desde la puerta dándole una sonrisa y pude ver como sus ojos brillaron al toparse con los míos, como esos ojos que alguna vez reflejaban, tristeza, miedo, dolor.
Ahora me miraban con amor que me hacía sentir tan vivo.
- Amor...-
La sentí susurrar mientras me miraba con una hermosa sonrisa, me sentí tan amado y con mucho miedo.
ella se levanto y me acerque rápidamente a ella, cerrando la puerta detrás de mí, tomándola de las mejillas y juntando nuestros labios, en un beso que necesitaba para calmar mis nervios y pensamientos, ella suspiro sobre mis labios y sonreí encantado de ser el responsable de aquel suspiro, me separe de ella, para mirarla a los ojos, ella hizo lo mismo y me sonrió de nuevo.
- ¿Estás bien?- pregunto levantando su mano para acunar mi mejilla, sonreí, sintiéndome aún más tranquilo.
- Te amo...-respondí, ella soltó una pequeña risa que me hizo sentir tan hipnotizado, no sabía que había hecho ella, quizá amarme a pesar de toda la mierda que la estaba haciendo vivir.
-Lo sé- respondió, esta vez fui yo el que rei bajo, ella estaba tan segura de ello y yo no lo iba a negar porque era totalmente la verdad, ella sabía que la amaba, porque realmente la amaba. -¿Cómo va todo? - en su mirada pude notar duda, a ella no le gustaba saber mucho sobre mis asuntos y la entendía, y realmente agradecia que ella se mantuviera fuera de eso.
-Tu padre es un mandon...- respondí, ella alzó los hombros con una sonrisa. - no te preocupes, tú estarás a salvo...-le dije, aunque ni yo sabía que pasaría.
ella pasó sus brazos por mi cuello y yo la tome de la cintura, ella recostó su cabeza sobre mi cuello y pude sentir su amor, mi corazón palpitaba tan rápido que era seguro que ella lo sentía y si, lo supe cuando ella levantó su cabeza y me miró con esos ojos marrones.
- Tu corazón tiene un concierto...- susurro cerca de mis labios.
-Es tu culpa..-conteste, mirando sus labios, con el deseo de volverlos a probar y lo hice.
La besé, sintiendo su amor, su esencia y en esa misma noche volvimos a ser nosotros dos, amándonos, besándonos.
Volvimos a ser nuestros...
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