37 [Su hija]

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Gustavo estaba consciente de que una vez entrando al mundo en el que los palacios vivian no habia vuelta atras.

Menos, si realmente queria ser un padre para aquella chica que la hacia recordar tanto el amor que alguna vez ardio dentro de el con tanta intensidad.

Tenia que ser cuidadoso con cada paso que daba, algún movimiento que pareciera ir en contra de ellos, lo llevaria a la ruina total.

Y el de verdad queria ser parte de la vida de valeria, su hija.

Solto un suspiró llegando a la casa donde valeria y mateo vivian.

Mirando fuera de ella una moto de correo, su atención se centro en, el, el chico parecia desorientado.

— ¿Puedo ayudarte?— pregunto Gustavo al chico que no sabia si tocar el timbre del gran portón frente a el.

El joven pego un brinco.

— Si, am, mateo corazzina, vive aqui?— Pregunto el chico, mirando al hombre de traje frente a el.

Gustavo frunció el ceño y asintió, no muy seguro.

— Una mujer me dijo que trajera esto, en esta dirección..—

— ¿Quién fue?—

— No tengo ni idea señor, yo solo hago mi trabajó, podría entregarlo usted, la verdad no me da buena espina el lugar...— Dijo el chico estirando el sobre para luego acercarse a su moto. — Tenga cuidado, este lugar esta lleno de traficantes... —

Dicho eso el chico se montó en su moto y escapo del lugar.

Guatavo no tuvo de otra que terminar el trabajó, mientras presionaba el timbre del portón y daba su nombre.

...

Valeri habia descubierto que el jardín era el lugar más hermoso en la casa, que ahora era su casa, se sentia tranquila, bueno dentro de lo que cabe, pues los un mil guardias la hacian sentir un tanto intimidada, pero sabia que eran necesarios.

Tomaba una limonada mientras estaba sentada en una de las sillas de la mesa del jardín, leyendo un libro, pasaba las páginas sin prestar realmente atención a la lectura.

—  Leer queda mejor con mate..— La voz de camilo por su costado le hizo levantar la mirada.

Ella hizo una mueca y cerro el libro.

—Mira que no soy muy fan..— Dijo ella, camilo bufo.

— Que pecado — Dijo este y se dejo caer a la silla al costado de la chica, dando un suspiró.

—Parece que vienes bomba..— dijo ella dandole una sonrisa burlona.

La verdad que la amistad entre ellos habia mejorado desde aquella charla, de vez en cuando surgían conversaciones que eran acompañadas de algun te o limonada, en dónde camilo llegaba a desahogarse y ella lo escuchaba.

O que le contaba anécdotas de cuando eran pequeños mateo y el.

Ella estaba encantada con esas historias de niños traviesos.

— Bueno, son muchas cosas..— Dijo el, no queriendo llegar a ese tema, ella comprendió.

—¿Quieres limonada?— Le pregunto.

Camilo nego.

— Me sirve un mate, pero tienes tomarte uno conmigo...— Dijo el, valeria nego haciéndo una mueca.

— No, la verdad que prefiero el café..— Dijo ella, camilo rio.

— Tengo una historia sobre el cafe — Dijo camilo, valeria rodo los ojos, dejo el libro sobre la mesa y lo a lento a que la contara. — Cuando eramos pequeños, bueno, unos 14 yo que se, juliana nos tenia prohibido tomar cafe...— Dijo camilo, valeria lo escuchaba con una sonrisa. — Pero bueno, somos mateo y camilo, los menos obedientes, Juliana no nos dejaba porque nos portamos como unos alocados, llegamos a lanzarnos desde la terraza a la oficina...—

Trato - TruenoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora