Pov:
Mateo palacios
Lo miraba retorcerse en el suelo, mientras los chicos le daban la paliza de su miserable vida. El odio, la ira y la desesperación se acumulaban en mis hombros, apretándome con tanta fuerza que sabía que, si le soltaba un solo golpe, no pararía hasta que dejara de respirar.
Sus gritos resonaban, pero no removían nada en mí. Sentía asco por él, un deseo ardiente de que desapareciera para siempre, solo por atreverse a tocar a Valeria. Recordarlo hacía que mi rostro ardiera, con la ira recorriendo cada rincón de mi cuerpo.
Miré cómo Camilo le asestó un golpe directo a la nariz.
—Para, descansa un poco —le dije a Camilo, tomándolo por los hombros para apartarlo. Me arrodillé frente al sujeto en el suelo—. ¿Y bien? Estoy esperando a que abras la maldita boca y me digas dónde está David —lo miré con desprecio.
Su cara estaba roja, cubierta de sangre. Lo vi tragar saliva mezclada con sangre, jadeando, apenas capaz de respirar.
—Vete a la mierda… —soltó, escupiendo cerca de mí. La ira volvió a encenderme. Bufé, solté una risa sin pizca de humor, empujé mi mejilla con la lengua y miré mi mano, acariciando mis nudillos. Sin pensarlo, le di un golpe tan fuerte que lo hizo caer de nuevo al suelo.
—Sigue haciéndote el valiente, pero los chicos te van a destrozar, y a mí me importa un carajo si te mueres. Ya atrapé a todos los que se metieron con la Comuna 4. Encontraré a David tarde o temprano. Si me dices dónde está, solo será más rápido. Pero si no hablas, igual lo haré. Y ellos… míralos —dije, tomándolo del cabello para obligarlo a mirar a los tres chicos detrás de mí. Se veían temibles para cualquiera, menos para mí—. Grábate sus caras, porque si no hablas, haré que te arranquen la lengua para que de verdad no puedas hablar. Si no quieres hacerlo por las buenas, ellos te harán un favor.
Sentí cómo Sebastián temblaba mientras los miraba. Lo solté bruscamente, me levanté y les hice una seña a los chicos para que continuaran. Camilo le dio una patada en el estómago.
—Planean salir del país —confesó Sebastián con urgencia, antes de que Camilo volviera a golpearlo.
—Sigue —lo presioné. Él suspiró con dificultad.
—Se irán mañana por la tarde. Su destino es México. Van cargados de dinero y mercancía escondida. Llevarán doce mulas con suficiente droga para cerrar tratos. David planeó todo. Envió a la policía a tu casa para distraerte. No tenía intención de matar a tu esposa, su objetivo eras tú. Pero Imelda sí quería matarla, como venganza. Fabián debía hacerlo, pero Valeria es astuta. Debió ganarse su confianza, porque no la mató. Intentamos usarla como rehén para quitarte todo, pero no funcionó. Si hubiéramos seguido el plan original, tu esposa estaría muerta desde el primer minuto —explicó, con la voz entrecortada por la falta de aire.
Sus palabras me helaron la sangre.
—Entonces, ¿desde el principio fue por ella y no por el territorio? —pregunté, frunciendo el ceño.
Sebastián negó con la cabeza.
—Al principio, sí era por el territorio. Pero después de que baleamos tu casa, todo cambió. Cuando tu estúpido padre organizó esa fiesta de compromiso, la puso en bandeja de plata. Miranda la reconoció al instante, corrió a decírselo a Imelda, y todo se fue al carajo. Si no hubieran hecho esa fiesta, nadie habría sabido de ella. La escondiste bien hasta ese momento —dijo, escupiendo más sangre.
Apreté la mandíbula, sintiendo cómo el arrepentimiento me quemaba por dentro al recordar esa maldita fiesta.
—¿Dónde están ahora? —pregunté, cruzándome de brazos.
Sebastián tragó con dificultad y comenzó a listar varias direcciones.
—Estarán en alguna de esas, pero donde los encontrarás con seguridad es en el aeropuerto, mañana por la tarde —murmuró.
Mi mente empezó a trabajar a toda velocidad, ideando un plan para capturarlos sin armar un escándalo. El aeropuerto era zona militar; entrar ahí para atacarlos sería casi imposible.
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Trato - Trueno
FanfictionMateo palacios mejor conocido como TR1 es el gran heredero del cartel más grande de argentina y la boca llamado comuna 4. su padre, quien es dueño de tan grande imperio, le exige que siga el legado de la familia, exigiéndole casarse y tener hijos. ...
