42 [¿Soñaste bonito?]

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Podía escuchar su corazón latir en sus oídos, estaba aterrada, las manos le temblaban al igual que todo el cuerpo, miraba a la mujer frente a ella que lloraba y le miraba con terror , no sabia como era que sebastian había logrado entrar al lugar, sin duda había un canalla entre comuna cuatro.

— Tu esposo de verdad que es completamente un imbécil — lo escucho hablar con una burla amarga en su tono, le causaba náuseas escucharlo, mirarlo, verlo vivo.

— ¿Por qué no mejor te mueres? — soltó la cobriza, el chico soltó una amarga carcajada para después mirar a la joven con el ceño fruncido, el joven hizo una mueca y negó — aun no, tengo que matarlo primero, después volverte mía, quedarme con todo lo que tienen los palacios y los hale, seguro crearemos una generación de hales más decentes...— hablo, tomando el mentón de la joven, ella soltó un manotazo alejando la mano del hombre. — eres un asqueroso...— le soltó la chica mirándolo con repudio, él asintió — lo que digas muñeca...— dijo burlón tomando ligeramente un mechón de cabello para acariciarlo y luego alejarse de ella. — seguro mateo no tarda en venir y lo dejaremos pasar, quiero que vea como me quedo con todo —

Ella tragó en seco, quería llorar, pero no lo haría, tenía que pensar en lo que haría, a su mente fugazmente llegó el recuerdo del arma que mateo le afirmó que usará si era necesario, ese momento era más que necesario, pero primero tenía que ingeniárselas para escapar, un guardia le apuntaba con un arma mientras la tomaba del codo, tenía miedo.

Los demás hombres hablaban entre ellos, Juliana parecía rezar, se sentía tan mal por ella, por ellas, por la situación, pero tenía que ser inteligente. Miró al hombre a su lado y lo pensó por un segundo, podía ser buena y mala idea, pero no perdió tiempo, rápidamente se giró y golpeó con su codo el estómago del chico que estaba distraído, quien soltó su agarre tratando de recuperar el aire, corrió escaleras arriba, escuchando detrás de ella como sebastián gritaba que fueran por ella, corrió desesperada hacia la habitacion que compartia con mateo, cerrando la puerta, para rápidamente empujar un pequeño mueble sobre la puerta, que si bien sabía no la bloquearia por completo, pero le daría el tiempo suficiente, corrió al armario y rebusco entre los cajones, encontrando una caja color negro, al abrirla estaba esa arma que mateo había mencionado, tomo la caja y corrió al baño cuando sintió que empujaban la puerta, cerrando la puerta del baño, se tiró frente a la puerta y comenzó hacer lo que mateo le enseñó, sus manos temblaban mientras apurada llenaba el cargador del arma, cuanto lo hizo pateo la caja lejos de ella y escondio el arma debajo de su blusa.

Cuando a su espalda alguien cubrió su boca, pegó un brinco, pero al girar, la mirada oscura de ese chico la tranquilizo.

— Mauro...— susurro, el chico no dijo mucho, simplemente le dejo ver el chaleco antibalas que tal parece solo lo había noqueado, mauro puso su dedo sobre la boca y se escondio detras de la puerta una vez se escucharon ruidos en la habitación

La puerta del baño fue pateada y escondió a Mauro al mismo tiempo y ella dio un brinco hacia atrás, casi resbalando.

Miro a un hombre cubierto de pies a cabeza, este se sacó el pasamontañas, dejándola ver su rostro era un chico de nomas de unos 20 años, la hizo recordar a milo, ese joven que iba de arriba a abajo por órdenes de mateo o camilo, regalando sonrisas cada que lo topaba.

— No escapes de nuevo, esta vez va matarte si lo haces...— le dijo el chico acercándose a ella para tomarla del brazo, no era brusco, simplemente la empujó y agradeció que no la haya revisado — no eres parte de su plan, va matarte si te vuelves a ir — le aviso sin mirarla.

Valeria miró de reojo el baño y solo se dejó llevar escaleras abajo, la hizo ponerse de rodillas frente a Sebastián, quien le miraba con un ceño bastante fruncido y brazos cruzados, lo escucho suspirar mientras sus mandíbula se tensaba, entonces se acercó a ella con pasos pesados, se inclinó frente a ella y la tomó del mentón y la hizo mirarlo

Trato - TruenoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora