Han pasado más de cinco semanas. Cinco combates en total para principios de septiembre. Y cinco victorias. Si algo puedo decir con certeza, es que la estera es lo mío.
Me dirijo con energía al aula de entrenamiento, lista para conseguir mi sexta daga. Pero al cruzar la puerta, lo que veo me obliga a detenerme en seco y parpadear un par de veces para asegurarme de que no estoy viendo mal.
¿Qué demonios hace Xaden encima de Violet Sorrengail?
Está completamente desarmado, pero el contraste entre su presencia amenazante y el pequeño cuerpo de la chica atrapado entre sus brazos es impactante.
Si pensaba matarla... No es que fuera a llorar por ella, pero tampoco me parecía justo. Lo que le pasó a nuestros padres fue culpa de su madre, no de ella.
Su brazo está sobre la garganta de Sorrengail, aunque noto que no está aplicando presión.
—¡Buscaos una cama! —grita Archie.
No puedo evitar soltar una carcajada, porque la postura no podría ser más íntima.
—Quién lo diría... parece que Riorson no tiene tantas ganas de matarla como creía todo el cuadrante —bromea Chris en mi oído.
Si supieran todo lo que se esconde detrás...
Veo cómo Xaden le obliga a coger una de sus dagas y le indica los mejores puntos para atacar. Joder, no está intentando matarla ni hacerle daño. Le está dando una clase. La misma que nos dio a Liam y a mí hace años. Aunque, claro, no en las mismas circunstancias. Esta parece mucho más... privada. Irónico, considerando que están frente a un aula llena de gente que los observa con atención morbosa.
Todos esperan ver cómo mi hermano descuartiza a Violet, pero yo sé que eso no va a pasar.
Por fin se separan cuando Dain parece decirles algo, y me dirijo directamente hacia Imogen, quien sostiene todas las armas de Xaden.
—¿Qué cojones ha sido eso? —le pregunto en voz baja.
Xaden me ignora categóricamente mientras se envaina sus dagas.
—Sí, Xaden. ¿Y eso de que tú te encargabas de Sorrengail? —inquiere Imogen, cruzándose de brazos.
—Y lo he hecho.
—Dándole una maldita clase —recalca la pelirrosa, visiblemente molesta.
—Dame tiempo, Imogen. Sé lo que me hago. —Luego se gira hacia Aetos, quien parece a punto de explotar—. Le vendría bien un poco menos de protección y un poco más de guía.
Y con eso, se aleja junto a Garrick.
...
No es sorpresa para nadie que esa tarde también gané. No quería ni pensar en las pruebas después de los combates. Seguro tendrían algo que ver con las alturas... y solo con pensarlo se me revolvía el estómago.
Me encuentro en las afueras de la escuela, subida a la gruesa rama de un viejo árbol junto a Liam. La noche nos envuelve con una calidez poco habitual en Basgiath. Sobre nosotros, el cielo está tachonado de estrellas que brillan con intensidad. Me pierdo en su inmensidad, dejándome llevar por su luz lejana.
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Los glaciares ojos de una diosa
FanfictionEn el reino de Navarre, donde la traición corre por las venas, Astrid Mairi carga con el peso del legado de su familia. Tras la ejecución de sus padres, su vida toma un rumbo inesperado al ser enviada al Cuadrante de Jinetes en el colegio de guerra...