El estridente sonido de la campana de las cinco y cuarto corta mi sueño como una cuchilla. Odio este lugar.
Me levanto sentándome en la cama mientras me froto la cara por el cansancio. Ayer me acosté muy tarde y mi cuerpo no está acostumbrado a menos de nueve horas de sueño al día.
Alzo mi mirada a las demás cadetes que empiezan a levantarse y vestirse. El ambiente es tan deprimente que se me quitan las ganas de todo y vuelvo a tumbarme en la cama para cerrar los ojos.
—¡Astrid! —me grita Christa—. Cómo siempre. Empieza a cansarme esto de ser tu despertador personal.
La miro con los ojos entrecerrados sonriendo.
Christa, como siempre, está ya vestida. Seguramente se había levantado hace media hora. Odiaba ser impuntual, pero para su mala suerte tiene una amiga que no ha logrado llegar a tiempo a algo ni una vez en su vida.
Consigo despegarme de la cama tras unas cuantas voces de Christa y me visto rápidamente asegurándome de llevar las seis dagas que había traído conmigo desde Trivainne.
La cocina se encuentra abarrotada de gente cuándo Christa y yo llegamos por fin para desayunar. Aunque no tengo mucha prisa, pues, como ya había dicho antes, no desayuno.
Mientras Christa hace cola para recoger su comida, me dirijo hacia Archie, Neizan y Liam, quienes están sentados en una mesa solos. Nuestro pelotón no se juntaba en una mesa todos juntos, nos dividíamos cómo en grupos. A un par de mesas de la nuestra, están Violet, Rhiannon y Ridoc, quiénes, por lo que he podido ver estos días, nunca se separan.
—¿Qué dices? —oigo que le dice Liam a Archie.
—Mira aquí está Astrid —me señala el pelirrojo—. Ya verás que yo tengo la razón —esta vez se dirige a mi hermano.
—¿De qué habláis? —les pregunto cogiendo sitio al lado de Archie.
—De nada que tenga sentido. —responde Neizan metiéndose uvas en la boca.
Archie lo mira con mala cara y se vuelve hacia mí sonriendo.
—¿Tú masticas o comes el agua?
Parpadeo sorprendida. Pero, ¿y este que se ha fumado?
—Mmmm... pues no sé. Solo la trago. —respondo confundida con el ceño fruncido.
—No Astrid no, así no ayudas. —me susurra impaciente.
Me levanta las cejas una cuantas de veces como señal.
—Ah si si si, que no me acordaba. La como. —me corrijo para seguirle el rollo a mi amigo.
Él se estampa su mano en la cara y yo frunzo el ceño confundida.
—Es obvio que se mastica. ¿Cuándo bebéis agua como que no la mordéis? Eso lo hace todo el mundo, venga ya. —intenta explicarse y yo suelto una carcajada sin poder resistirlo.
—¿De dónde te has sacado esa tontería? —le pregunto cuándo me calmo.
—Me lo contó mi bisabuela. —dice muy convencido.
Esta vez no soy la única en reírse. Liam se descojona en frente mía.
—Cada vez pienso que eres más idiota —comenta con gesto de cansancio Neizan.
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Los glaciares ojos de una diosa
FanficEn el reino de Navarre, donde la traición corre por las venas, Astrid Mairi carga con el peso del legado de su familia. Tras la ejecución de sus padres, su vida toma un rumbo inesperado al ser enviada al Cuadrante de Jinetes en el colegio de guerra...