La carretera estaba vacía y oscura, solo iluminada por las luces del coche que avanzaba por el camino solitario. Svetlana y Lucian viajaban en silencio, rodeados de la quietud de la noche rusa. El sonido del motor era el único ruido que rompía el silencio. Svetlana observaba a Lucian, su rostro impasible frente al volante, mientras ella pensaba en cómo había llegado hasta aquí. El corazón le latía con fuerza, no solo por el miedo, sino por la creciente tensión que sentía a su alrededor.
"¿Cómo llegué aquí?" pensaba, mientras sus ojos recorrían el paisaje, cada árbol, cada curva, como si tratara de encontrar algún tipo de respuesta en la vastedad de la oscuridad. "Este no es el camino que imaginaba cuando acepté el trabajo. No puedo creer lo que está pasando..."
Entonces, el silencio se rompió de manera abrupta. Un estruendo sordo, seguido por un disparo. El sonido penetrante de la bala al chocar contra la carrocería del coche la hizo saltar.
"¡Nos van a matar!" gritó Svetlana, su voz rota por el miedo, mientras se aferraba al asiento. Sus ojos se llenaron de lágrimas instantáneamente, y su cuerpo comenzó a temblar. No podía entender lo que estaba sucediendo. Las balas seguían llegando, y el coche comenzó a zigzaguear mientras el chófer hacía todo lo posible por evitar el impacto.
El conductor, un hombre robusto y serio, gritó con voz tensa. "¡Jefe, son los de la mafia soviética!" A su lado, el copiloto miraba por la ventana con nerviosismo, esperando cualquier movimiento de los perseguidores.
Svetlana miró a Lucian, buscando alguna respuesta en su rostro. Él no parecía alterado en absoluto. Más bien, estaba completamente concentrado en el volante, como si esta fuera una situación de rutina para él.
"¿Mafia soviética?" pensó Svetlana, sin poder comprender lo que acababa de escuchar.
"¡Eres un mafioso!" soltó finalmente, incapaz de contener las palabras. El miedo se apoderaba de ella, pero la confusión era aún mayor. "¡Esto no puede estar pasando!"
Lucian, sin mirar hacia ella, apenas se inmutó. "Algo así." Su voz era fría, casi indiferente al peligro. Y sin perder un segundo, aceleró, llevando el coche a una velocidad vertiginosa. Los disparos seguían sonando fuera del coche, pero Lucian no parecía preocuparse.
El chófer gritó desde adelante, la desesperación en su voz. "¡Necesitamos refuerzos, jefe!"
Lucian soltó un breve suspiro, y con la misma calma que había mostrado desde el principio, respondió. "No necesito a nadie más. Yo soy mi propio refuerzo."
Svetlana miró incrédula, su mente luchando por procesar lo que acababa de escuchar. "¿Cómo puede estar tan tranquilo? ¿Qué significa eso? ¿Quién es él realmente?" Su corazón latía desbocado mientras el coche continuaba su frenética huida.
En ese momento, Lucian tomó un giro brusco hacia la derecha, dejando atrás la carretera principal. El coche se desvió hacia un camino de tierra, acelerando aún más. Los perseguidores seguían de cerca, y Svetlana sintió como si el aire se volviera más denso, más pesado, mientras la adrenalina corría por sus venas.
Lucian no mostró signos de ansiedad. Al contrario, su expresión era seria, pero imperturbable. Con una mano en el volante, sacó una pistola de su chaqueta y comenzó a disparar, cada bala con una precisión mortal.
"Mantén la calma." Dijo Lucian sin mirarla, sus ojos fijados al frente. "Todo saldrá bien. Solo quédate quieta."
Svetlana, aún en estado de shock, apenas podía creer lo que estaba presenciando. "Esto es una locura..." pensó mientras veía cómo Lucian defendía su vida y la de ellos con una habilidad que ni siquiera parecía humana.
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Obsesión Belga©(Completa✓)
RomanceEden Ceulemans, es un temible jefe del crimen organizado conderado por Europa el jefe de jefes de los sindicatos Belgas en el mundo. Dirige el más grande imperio criminal siendo descrito como "El anticristo", sin dejar de mencionar que acostumbra a...
