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Habían pasado semanas desde la muerte del Sr. Nott, Theo duro esas semanas en la casa de Neville, en ese tiempo habían pasado muchas cosas, una de ellas era el cumpleaños del Gryffindor. La serpiente esa vez tenía planeado darle el mejor cumpleaños, solo ellos dos, sin embargo no espero que el trío de oro apareciera en la casa para felicitarlo.
Aquellos amigos habían durado todo el día y más que eso, durmieron en ese lugar arruinando todo plan de Theodore, pero no podía enojarse. No podía decir que les coraje al trío de oro cuando todo el tiempo de su estadía vio a Neville reírse y estar feliz de que ellos estuvieran ahí. No podía odiar a nadie que lo hiciera sonreír.

Cuando todos dormían, ese día, Theo aprovechó para despertar sigilosamente a Neville, ambos salieron hasta el jardín y aunque hacía frío era reconfortante.
Pasaba más de media noche, el cielo estaba lleno de estrellas y la luna brillaba más de lo usual, en su camino al jardín ninguno pronunció ninguna palabra por alguna extraña razón.

-Teddy… ¿Otra vez te sientes mal?

Esa pregunta era recurrente desde que su padre había muerto. Muchas veces en las noches se despertaba agitado, con lágrimas en sus ojos y el sudor recorriendo su frente y todas esas noches al girar su mirada a un lado suyo ahí estaba él, al bajar un poco la cabeza ahí estaba su mano tomando la suya.
Todas esas noches, sin importar la hora o el tiempo Neville se quedaba con él hasta que se tranquilizara o volviera a dormirse, las veces que se sentía peor el león lo levantaba y salían al jardín a tomar un poco de aire. Por eso mismo estaba ahí ahora.

-Estoy bien. -Sonrío suavemente y guío su mano hasta la mejilla del contrario acariciándola.

-¿Entonces qué hacemos afuera?

-Nevi… Quería estar contigo a solas para decirte esto. -Hizo una pausa y de su bolsillo sacó una pequeña caja.

-¿Es un regalo? Teddy, ya me diste uno hace rato, no ha-

Abrió la caja y en ella había dos anillos casi similares color plata, la única diferencia es que en uno estaba escrito “Nevi” y en otro “Teddy”.

-¡¿M-me estás pro-proponiendo ma-matrimonio?! -Dijo mirando los anillos, a Theo, a los anillos y de vuelta a Theo.

-Algo parecido. -Sacó el anillo con su nombre, tomó la mano del menor y mirándolo volvió a hablar.- Neville… ¿Me darías el honor de llamarte novio?

Un silencio de unos cuantos segundos se hizo presente, el Gryffindor estaba nervioso, juraba que todo su ser estaba temblando, las palabras no salían de su boca y su rostro estaba cada vez más sonrojado.

-¡Solo dile que sí! -Grito el pelirrojo desde la habitación.- ¡No te hagas del ro-

-¡Cállate Ronald! -Rápidamente le tapó la boca Hermione dejando en evidencia que los tres habían estado observando todo.

-Estos chismosos… -Susurro Theo y negó tratando de no frustrarse.- Si no puedes pensar en una respuesta ahora, puedo esperar todo el tiempo que quieras.

-¡No! No, no, digo no de no es eso, a lo que me refiero es que yo sí tengo una respuesta ahora…. -Suspiro tratando de calmarse.- Si quiero ser tu novio, tu pareja o lo que sea con este anillo.

-¿Mi esposo?

-Primero necesito ser tu novio. -Soltó una pequeña risa.

Theo terminó de poner el anillo en el dedo de en medio.

-¿No iba en el otro?

-No, ese dedo debe esperar al anillo de compromiso.

Neville sin poder soportar ni un segundo se abalanzó a él uniendo de nuevo, después de mucho tiempo sus labios en un beso tierno.

𓂃🪻•𝘊𝘢𝘳𝘵𝘢𝘴 𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘢 𝘭𝘢𝘷𝘢𝘯𝘥𝘢 •🪻𓂃 ||  𝑇ℎ𝑒𝑜𝑣𝑖𝑙𝑙𝑒 ★Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora