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El día más temido por Nott estaba cada vez más cerca. Oficialmente las clases habían terminado, era 15 de diciembre y muchos se preparaban para irse con sus familias a pasar las festividades. Esas épocas no eran tan especiales para el Slytherin y claro, no era a lo que temía.

Días antes había hablado con Neville sobre quedarse juntos en Hogwarts, sin embargo el menor se negó con algo de pena dando la justificación de que necesitaba hablar con su abuela, y por necesitar era obvio que se refería a enfrentarla de nuevo después de tanto tiempo en el que ambos habían fingido que la pelea sobre su orientación sexual jamás había sucedido. Theo notaba la iniciativa y no podía evitar sentirse mal al no poder hacer lo mismo.

-¿Te quedarás?

-No… No lo sé. ¿Crees que debo hablar con él?

-¿Con tu padre? No, no si aún no estás listo.

-¿Tú estás listo para hablar con tu abuela?

-Si, creo que sí. Creo que puedo hacerlo. -Soltó un suspiró desviando su mirada del atardecer al rostro de Theo.- Si te quedas… Puedo regresar el 25 en la noche.

-¿Por qué el 25?

-Para estar juntos el 26. -Sonrío.

-¿26? -Ladeo la cabeza con confusión.

-Es tu cumpleaños Theo. ¿Lo olvidas?

Si. Lo olvidaba, lo olvidaba porque junto a las fechas próximas su cumpleaños tampoco le era relevante, sus amigos muchas veces le había intentado cambiar la opinión dándole un cumpleaños que fuera significativo, pero nunca lograban mucho. Neville había sido el único que cambió un poco de eso, solamente un poco pues después de su cumpleaños, después de haber estado con él la felicidad que le había brindado el Gryffindor con ese detalle se había ido absolutamente con cada palabra, con cada golpe y hechizo que su padre lanzaba en contra suya.

El tren comenzaba a moverse teniendo en él a todos los estudiantes que se irían. De último momento Theo había subido para dirigirse a su casa, aún con el nudo en su estómago y sus manos sudando decidió que esa era la mejor opción. Al final no podía ocultar lo que sentía por Neville para siempre, no si es que quería llegar a tener una relación más íntima con él.

Las horas pasaron el tren y ambos chicos estaban juntos en un vagón, sus manos estaban entrelazadas y la cabeza del león estaba suavemente recargada en el hombro del contrario.
Estaba nervioso, todo el arrepentimiento de haber subido llegaba en ese momento y las ganas de simplemente abrir una ventana y saltar aumentaba a medida que el tren avanzaba, guío su mirada al chico en su hombro notando que se había quedado dormido, a diferencia de él su respiración era tranquila como si no tuviera miedo y claro que no lo tendría; “Es un Gryffindor” pensó Theo a quien se le había ocurrido una de las características de aquella casa, la valentía.

[...]

Al tan solo tener un pie dentro de aquella casa que parecía no conocer la luz del sol sintió un escalofrío recorrer todo su cuerpo de arriba a abajo, llevaba sus maletas en mano, pero enseguida un elfo apareció para quitárselas.

-Bienvenido a casa amo Nott. -Dijo haciendo una pequeña reverencia y yendo a la habitación del chico a dejar sus maletas.

-Si… Gracias. -Se adentro más a la casa cerrando la puerta detrás de él. Subió de manera insegura el segundo paso buscando algún rastro de que su padre estuviera ahí.

-Ah… Veo que ya recordaste que tienes padre.

Theo dio un pequeño salto de su susto, se giró y vio a su padre con los brazos cruzados mirándolo fijamente. -Lo siento, no tenía ánimos de estar aquí.

-Ni el tiempo te quita lo descarado.

-Y a ti no te quita lo nefasto por lo que veo. -Dijo mirándolo.

-¿A qué viniste?

-También me da gusto verte, papi.

-Déjate de tonterías, ¿qué quieres?

Hubo un pequeño silencio que se sentía abrumador incluso para los elfos de la casa acostumbrados a no oír nada más que el eco de sus pasos. Ese silencio parecía la advertencia de algo.
Inhaló y exhaló tratando de mantenerse estable para poder hablar con su padre, tardó un poco en hablar, su mente repasaba mil guiones que había planificado para ese momento, pero estaba paralizado por completo.
Negó con la cabeza en un intento de alejar la pequeña cobardía que aparecía al ver a su padre, Neville haría lo mismo, Neville también afrontaría a alguien de su familia por él, debía hacerlo.

-¿Recuerdas a Neville Longbottom?

Con ese simplemente nombre el señor Nott sabía lo que venía a continuación y sin dudarlo ni un segundo levantó su mano y abofeteó fuertemente a su hijo.

-Si es lo que yo pienso te juro que eso no será nada a comparación de lo que te haré.

Otro silencio más y Theo no levantaba su mirada del suelo, su mejilla se enrojecía más con el pasar de los segundos.

-Neville y yo queremos comenzar una rel-

Un golpe en seco retumbó entre las paredes de la gran casa, sin siquiera poder terminar de hablar el castaño se sostenía de una pared mientras su labio comenzaba a sangrar, se tambaleaba un poco, trataba de no caer al piso, se repetía que a ese punto debía estar acostumbrado a esos golpes y que debían dejar de afectarle tanto, al menos lo suficiente para no caerse.

-Si-sigue si es lo que quieres, no lograrás mucho golpeándome.

Aquellas palabras para su padre no eran otra cosa más que una provocación más, un desafío en contra de su autoridad. Ese día sería muy largo al menos para Theodore Nott.

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¿Será q me doy cuello al viejo?

¿Será q me doy cuello al viejo?

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𓂃🪻•𝘊𝘢𝘳𝘵𝘢𝘴 𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘢 𝘭𝘢𝘷𝘢𝘯𝘥𝘢 •🪻𓂃 ||  𝑇ℎ𝑒𝑜𝑣𝑖𝑙𝑙𝑒 ★Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora