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Neville varias veces había creado escenarios en donde por fin podía confesarse sin temor alguno frente a frente ante el Slytherin el cual aceptaba sus sentimientos sin dudarlo ni un segundo, soñaba con eso, pero a veces tenía pesadillas en donde sus sentimientos eran pisoteados y tirados a la basura como una hoja de papel en la cual está algo que simplemente no te gusto.
Theodore clasificaba como sueños extraños que aparecían cuando en la noche la culpa de haberse alejado del Gryffindor lo atormentaba y apenas lograba dormir sus sueños eran una situación totalmente diferente a la realidad en donde aceptaba su curiosidad y sus sentimientos confusos por el chico y en donde el contrario lo ayudaba a saber que era aquello que le causaba cosquilleos en su estómago… pero, esos sueños raros cambiaban a una pesadilla al ser interrumpidos por su padre, que en su rostro mostraba una total decepción.

Esos sueños eran los que Neville le daban el miedo de hablar directamente y lo hacía ocultarse detrás de unas cartas y para Theo, esas pesadillas con la peor parte real eran las que lo alejaban de cualquier deseo que quisiera.

Los labios de Theodore eran más cálidos de lo que había llegado a imaginar Neville y ese beso era mucho más reconfortante de lo que había llegado a creer Theo.
Se alejaron lentamente el uno del otro como si realmente no quisieran hacerlo. Sus mejillas estaban sonrojadas y su respiración era algo agitada, posiblemente por el remolino de emociones que pasaba por su mente en ese momento o porque el beso había durado más de lo creído limitandoles respirar por segundos.

El menor aún mantenía sus ojos cerrados intentando controlar su propia respiración mientras sentía las manos del contrario acariciar sus mejillas, quería hablar, quería decir todo aquello que se había guardado desde hacia ya mucho tiempo, quería decirle en la cara cada cosa que sentía, hasta el mínimo latir de su corazón que aparecía al verlo.

-¿Sigues sin ser tú? -Hablo Theodore en voz baja.- Dime que no y me alejaré si es lo que deseas, pero si ere-

-¡Me gustas! Y… -Abrio sus ojos mirándolo directamente y tomando la valentía que tenía oculta.- Me gustas más de lo que yo puedo expresar, yo… yo, yo creo que… y-yo…

Las palabras no salían de su boca, mirarlo directamente y hablar eran más difíciles de lo que creía, un nudo apareció en su garganta al sentir la vulnerabilidad de no poder tener control de su propia voz, de su propia mente y de nuevo las lágrimas comenzaron a caer de sus mejillas aún sonrojadas.

-Yo… y-yo cr-creo q-

-También me gustas, Neville.

Theodore limpio las lágrimas que caían, tomo la mano del menor y la acercó a su propio pecho.

-¿Sientes eso? ¿Sientes como está latiendo tan rápido? -Soltó una risa nerviosa.- Es lo que he sentido cada que te veo, siento como si mi corazón latiera tan rápido que estuviera apunto de salirse por ti y… Aunque he querido que no reaccione de esa manera no puedo, no puedo por más que intente sacarte de mi mente porque en verdad lo intente, intenté…

Theodore cayó lentamente al piso quedando arrodillado frente a Neville, recargo su cabeza en el estómago del menor mientras que un pequeño sollozo salía de su boca. A diferencia del Gryffindor que no podía decir todo lo que él ya sabía que sentía, el Slytherin no podía parar de decir cosas que apenas estaba averiguando que era lo que significaban, apenas estaba descubriendo lo que sentía y eso era algo tan raro de notar.

-Yo intenté no pensarte, quería que dejaras de ser el único que hacía reaccionar a mi corazón, que dejaras de estar en mi cabeza. -Con cada palabra su voz se hacía más entrecortada y baja.- Quería dejar de querer tanto, pero…

Theo alzó su mirada la cual rápidamente conecto con la Neville quien lo veía desde arriba algo confundido sin saber cómo reaccionar ante la escena.

-Ya no puedo reprimirlo más, en verdad que ya no quiero hacerlo.

-Theo, y-yo creo… -Nego con la cabeza.- Yo estoy enamorado de ti.

La vulnerabilidad que no creía capaz de existir en Nott la vio en sus ojos notablemente húmedos  hizo que una pequeña oleada de ternura y tristeza llegará al ser de Neville, se agachó lentamente hasta quedar de igual manera arrodillado frente al castaño y de la misma forma como él había hecho anteriormente limpio sus lágrimas dejando un beso en su mejilla.

Un silencio se hizo presente en todo el pasillo, posiblemente había alumnos que al pasar los veían o posiblemente nadie pensó en cruzarse por ahí, pero ya no importaba eso porque ahora ambos estaban tranquilos en los brazos del otro sintiendo el calor que podían compartirse mutuamente. Ya habían podido quitarse ese pequeño peso porque al fin habían hablado lo que realmente sentían…

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FIN, ÑAKA ÑAKA.
Bromita.

Moraleja del día; hablando todo se soluciona. Guiño, guiño.

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𓂃🪻•𝘊𝘢𝘳𝘵𝘢𝘴 𝘰𝘭𝘰𝘳 𝘢 𝘭𝘢𝘷𝘢𝘯𝘥𝘢 •🪻𓂃 ||  𝑇ℎ𝑒𝑜𝑣𝑖𝑙𝑙𝑒 ★Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora